<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564</id><updated>2012-03-07T10:30:41.246-08:00</updated><title type='text'>BIBLIOTECA HUERGO</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>30</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-3451497333096646476</id><published>2012-03-07T05:53:00.002-08:00</published><updated>2012-03-07T10:30:41.257-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="post-text"&gt;&lt;h2 class="post-title"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-large;"&gt;Miedo, literatura y Marita Verón&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;&lt;div class="post-title"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-IPeIP4Et5dQ/T1disyVPC9I/AAAAAAAAAkE/Kh5stQEGNGI/s1600/MARITA-VERON[1].jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="300px" src="http://4.bp.blogspot.com/-IPeIP4Et5dQ/T1disyVPC9I/AAAAAAAAAkE/Kh5stQEGNGI/s400/MARITA-VERON%5B1%5D.jpg" width="400px" yda="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="post-title"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="clear"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="entry"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;¿Qué es exactamente el miedo? Para la Real Academia Española: 1. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. 2.&amp;nbsp; Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea. Freud dio su definición, Wikipedia la suya. Hay quienes ven el miedo en alguno de los cuadros de la serie “El grito”, del pintor noruego Edvard &amp;nbsp;Munch, otros no.&lt;span id="more-139"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Hace un tiempo, Stephen King, uno de los escritores que mejor ha manejado el miedo en la literatura (el de los personajes y el de los lectores), le decía al periodista Ian Caddell: “El miedo es un programa de supervivencia. Tal vez te asusten algunas cosas, como avanzar&amp;nbsp;por la línea divisoria de una autopista de noche, o salir en la temporada de caza de Maine. Se está celebrando ahora, y si no llevas puesto nada rojo o naranja, puedes temer que te disparen. Por tanto, creo que es un programa de supervivencia. &lt;strong&gt;En las historias que escribo, intento proveer a la gente&amp;nbsp;de pesadillas, que son lugares realmente seguros para poner esos miedos durante un rato porque puedes decirte que, después de todo, es tan sólo ficción. Lo único que haces es sacar tus emociones a pasear.&lt;/strong&gt; Si se trata de una emoción negativa, es como si ésta fuera una especie de&amp;nbsp;Pit Bull. Aún necesitas cuidarlo y sacarlo a pasear, pero, por lo menos, ahora tienes un sitio al que llevarlo. Eso es lo que estas historias intentan hacer”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La literatura de terror tuvo y tiene grandes representantes además de King. Desde Edgard Allan Poe o Lovecraft, hasta Mariana Enríquez, la escritora que hoy representa el género en la Argentina.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Pero más allá del género, en la literatura hay otras historias que cuentan el miedo. Por ejemplo, la última novela de Juan Gabriel Vásquez, El ruido de las cosas al caer, que narra el miedo que se instaló en varias generaciones de colombianos a partir de los 70, con el nacimiento del negocio del narcotráfico y sus métodos. Y también narra cómo ese miedo, una vez instalado y aunque las circunstancias hayan cambiado, aparece cada tanto como una alarma que no se puede desactivar. Sobre el final de la novela, Antonio, su protagonista, se hace varias preguntas. Lo hace cuando llega a su departamento, después de días de ausencia sin dar explicaciones, y se da cuenta de que su mujer, Aura, &amp;nbsp;lo dejó llevándose a su hija. Antonio pregunta si será una alternativa ir a buscarla, si esperarla,&amp;nbsp; si guardar silencio. “¿O trataría de convencerla, de sostener que juntos nos defenderíamos mejor del mal del mundo, o que el mundo es un lugar demasiado riesgoso para andar por ahí, solos, sin alguien que nos espere en casa, que se preocupe cuando no llegamos y pueda salir a buscarnos?”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-RelhW_S8SlA/T1di-L1aMnI/AAAAAAAAAkM/zvlCg2eTnWI/s1600/usana-trimarco-pr-linea[1].jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="290px" src="http://1.bp.blogspot.com/-RelhW_S8SlA/T1di-L1aMnI/AAAAAAAAAkM/zvlCg2eTnWI/s400/usana-trimarco-pr-linea%5B1%5D.jpg" width="400px" yda="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Susana Trimarco, hace casi diez años, se preocupó y salió a buscar a su hija, Marita Verón. La pesadilla en la que se convirtió su vida no es de las que Stephen King inventa para que podamos “sacar tus emociones a pasear”. Nada de lo que nos viene diciendo Trimarco desde entonces es ficción literaria, lamentablemente. En su declaración del cuarto día del juicio por la desaparición de su hija, aseguró que no le tiene miedo a las mafias que se dedican a la trata de personas y que lo único que quiere es encontrar a su hija. Lo dijo después de dar detalles acerca del secuestro y de su propia investigación que a varios de los que seguimos sus declaraciones gracias a los periodistas tucumanos que tuitean desde la sala (Miguel Velárdez, Gustavo Cobos, Rosalía Cazorla, Celia Nahra)&amp;nbsp; nos hicieron poner la piel de gallina. ¿Qué cosa peor podría pasarle a una madre a la que secuestraron su hija para prostituirla y después de diez años aún no sabe nada de ella, como para que hoy sienta miedo? ¿Cuál podría ser ese riesgo real o imaginario que la detenga?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Sentada a metros de los imputados en la causa, sabiendo que la red no se termina allí sino más arriba, dijo Trimarco: “No sé por qué el pueblo de Tucumán no los enfrenta. Yo los voy a enfrentar, así, bajita, defenderé a mi hija”. Una frase que desarma y que no se le habría ocurrido a muchos escritores de ficción: así, bajita, defenderé a mi hija.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-phF7zOpEUvg/T1djODGhdrI/AAAAAAAAAkU/OKex8sUjNu8/s1600/int-321204[1].jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480px" src="http://4.bp.blogspot.com/-phF7zOpEUvg/T1djODGhdrI/AAAAAAAAAkU/OKex8sUjNu8/s640/int-321204%5B1%5D.jpg" width="640px" yda="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;CLAUDIA PIÑEIRO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Nació en 1960, en Burzaco, provincia de Buenos Aires. Es contadora, profesión que ejerció durante diez años. Claudia Piñeiro cuenta en una entrevista publicada en la revista Ñ, diario Clarín en 2005, cómo empezó su carrera de escritora: "En 1991, estaba trabajando de gerente administrativa en una empresa que tenía una sucursal en San Pablo. Tenía que viajar para hacer la auditoría de los tornillos con los que se hacían unos compresores de aire; una cosa tremendamente aburrida. Yo iba en el avión, supongo que iba llorando, y leo en un recuadro muy chiquito en el diario el llamado a concurso de 'La sonrisa vertical', el certamen de la editorial Tusquets. Yo ni siquiera sabía que se trataba de un concurso de literatura erótica. Lo único que pensé fue: "Vuelvo y me pido vacaciones y escribo una novela para esto, porque si no, yo me voy a quebrar". La novela se llamaba "El secreto de las rubias" y quedó entre las diez finalistas, aunque luego no se publicó. Me di cuenta de que escribir era algo demasiado fuerte y, aunque siempre escribí, ya no podía postergarlo. Apareció como un salvavidas que me tiraron en ese momento".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ahora es escritora, dramaturga y guionista de televisión. Publicó las novelas "Tuya", "Las Viudas de los jueves" y "Elena Sabe". Ha publicado, también, cuentos para chicos y obras de teatro. Recibió, entre otros, el Premio Clarín Alfaguara de Novela 2005, el Premio de literatura infantil y juvenil Fundalectura-Norma de Colombia, y el premio ACE 2007 a la mejor obra de autor nacional.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: cyan; color: #0b5394; font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;20 ANIVERSARIO DEL ATENTADO A LA EMBAJADA DE ISRAEL&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: cyan; color: #0b5394; font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;17 DE MARZO DE 1992 - 29 VÍCTIMAS - UN LARGO SILENCIO -&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-3451497333096646476?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/3451497333096646476/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2012/03/miedo-literatura-y-marita-veron-que-es.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/3451497333096646476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/3451497333096646476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2012/03/miedo-literatura-y-marita-veron-que-es.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-IPeIP4Et5dQ/T1disyVPC9I/AAAAAAAAAkE/Kh5stQEGNGI/s72-c/MARITA-VERON%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-5270584759633456308</id><published>2012-02-06T06:54:00.000-08:00</published><updated>2012-02-10T03:18:10.088-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: navy; font-size: 36pt;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;La lagartija de la panza blanca&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: navy; font-size: 24pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-C4CGjF-qGI0/Ty_ogtJDCTI/AAAAAAAAAg8/NTo2BLXKg1Y/s1600/lagartija%5B2%5D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" sda="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-C4CGjF-qGI0/Ty_ogtJDCTI/AAAAAAAAAg8/NTo2BLXKg1Y/s320/lagartija%5B2%5D.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: #800040; mso-bidi-font-weight: bold;"&gt;Para Kiko Quirós&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Dicen que había una vez doña Anacleta. Doña Anacleta dicen que escondió a Morazán. En una cueva. Así negra, seguramente grande, con pedruscos enormes. En el corazón de una montaña. Porque las montañas tienen corazón; de eso estoy segura; de lo que no estoy segura es de conocer a doña Anacleta y mucho menos a Morazán. La cueva desgraciadamente está en Tres Ríos y no en Guanacaste. Tenemos el hábito de buscar todo lo bonito, todo lo pictórico y típico en Guanacaste; pero yo lo siento mucho: la cueva está ciertamente en Tres Ríos. Allí no hay seguramente llanuras que se llenen de barro y agua en invierno y que se rebosen de sol en verano; no hay inmensidades ni montañas que se derramen chorreadas sobre la maravilla de la planicie. No hay todo eso. Pero hay árboles azules con el tronco morado y hay montañas, sí, seguramente. Y hay bonitos rincones de sombra y caminitos pincelados sobre el pasto. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Pero esto es ahora. En "esos tiempos", yo no sé. Porque todo esto sucedía en "esos tiempos" en Cartago. Esto quiere decir una época que se puede situar en el lugar de la historia que nos guste más; podemos vestir a las señoras de crinolina y tontillo, o ponerles camisas de gola. Había, pues, una señora venida a menos. Ahora caigo en la cuenta de que la señora como vino a menos, debió usar primero crinolina y tontillo y luego, camisa de gola. Bueno, no importa. La señora tenía también hijas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Las hijas estaban en inminente peligro. Desde luego. No había plata en la casa. Su equilibrio moral... Bueno, su equilibrio moral amenazaba. Ya se ve. Eran lindas y así... dulzonas, lechosas. Debía ser muy lindo todo aquello. Pero así, o por eso, la señora sufría. Sí. Sufría mucho. Tenía mucho miedo por sus hijas ñatonas y buenazas. Seguramente las rondaban a caballo, y les cantarían serenatas y las muchachas debían mover mucho las enaguas. Y lavaban el piso, porque una debía cocinar, la otra hacía la casa y la otra... Bueno, yo no sé si se puede repartir el oficio sin saber cuántas eran... La señora se fue entonces a la cueva a pedirle al er... Se me olvidaba decir que la cueva tenía un ermitaño. Y era muy bueno, y estaba muy flaco, y hablaba despacito, y en las tardes veía ángeles blancos. La cueva tenía piedras grises y el ermitaño soñaba con Dios. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-MgvEoCn5hPw/Ty_oyqjCHRI/AAAAAAAAAhE/HO7xyPpps_o/s1600/472x_20100510135755_Liolaemus_coeruleus%5B1%5D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="300" sda="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-MgvEoCn5hPw/Ty_oyqjCHRI/AAAAAAAAAhE/HO7xyPpps_o/s400/472x_20100510135755_Liolaemus_coeruleus%5B1%5D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La señora fue y le pidió. El ermitaño rezó. Siempre rezaba, y rezaba con gran fe. Le dijeron los ángeles blancos... &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y entonces el ermitaño estiró la mano. Una mano de brujo, flaca y pálida, con grandes uñas como ríos en una tierra morena, con tilintes nervios como grandes costuras, para darle lo primero que viera. Antes había estado con los ojos al cielo, muy celestes y muy iluminados, y luego los había bajado resbalando sobre las paredes, sobre toda la tierra, sobre el musgo, sobre las hojas secas, y allí, estaba una lagartija. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Aquello era, no había duda, lo que él tenía que darle a la señora. No se le ocurrió seguramente pensar al ermitaño en el poco valor de una lagartija, porque estiró su mano de brujo y la lagartija se puso quieta, agarró con su mano de brujo y la lagartija se puso tiesa, dura, fría y pesada. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La señora hizo con las suyas un nido de recogimiento y credulidad para recibir. Puso los dedos entrelazados. Así... Uno sobre el otro y las dos palmas se ahuecaban cascarosas y rajadas, y los ojos miraron el nido hecho despabilamiento de admiración. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El ermitaño entonces vació la extraña joya: la lagartija cubierta de esmeraldas por encima y por debajo, porque todavía no tenía la panza blanca. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y ella se fue. Por el camino pincelado en el pasto, por la verja de árboles estatuados contra el caminito. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y fue a valorar la joya donde el viejo avaro que tenía manos de santo. Pero la señora no quería tantos doblones, u onzas, o la moneda de "aquel tiempo". Le bastaba con menos; con muchísimo menos. Ella se avergonzaba de la cantidad que se negaba a oír. Entonces el viejo arrancó las esmeraldas de la panza. De la panza para que no se viera mucho y pagó. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La señora puso casa. Las hijas buenazas, ñatonas y que movían las enaguas se casaron seguramente con el caballero que las rondaba a caballo y que les cantaba serenatas por la noche. Y la señora pensó que no iba a necesitar más. Era mucho lo que tenía su humilde felicidad. ¿Para qué más? Subió al día siguiente por el senderito de la montaña con el nido de las manos hecho unciosa y amorosamente. Un nidito de fe hecho con pajitas de cariño y calentado con lágrimas de agradecimiento. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Dicen que el ermitaño cogió la lagartija con sus manos de brujo, y la lagartija dejó de ser fría, inerte y pesada y dicen también que la puso en el suelo y la lagartija echó a andar. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y también cuentan que desde "aquel tiempo", todas las lagartijas allí en los alrededores de la cueva de piedras grises y musgo verde, por los caminitos de la cuesta de la montaña entre los árboles azules de tronco morado, y por donde la señora subió y por donde la señora bajó, tienen la espalda verde y la panza blanca. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Esto lo cuenta un viejo. De manos de brujo. Y dice que es cierto. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #800040;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Todo es sencillo y arrullón y tembloroso. Así... Bueno..., suave y tranquilo como debía de ser todo en "aquel tiempo". &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="pers" style="margin: auto 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-c4A13ENPbg8/Ty_pFkWEIPI/AAAAAAAAAhM/qAxo2WPJJEg/s1600/yolanda%2520oreamuno-2%5B1%5D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" sda="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-c4A13ENPbg8/Ty_pFkWEIPI/AAAAAAAAAhM/qAxo2WPJJEg/s640/yolanda%2520oreamuno-2%5B1%5D.jpg" width="474" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="pers" style="margin: auto 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 14pt;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Yolanda Oreamuno&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="biog" style="margin: auto 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;(San José, 1916 - 1956) Novelista y ensayista costarricense, destacada vanguardista en vida y obra. En varios de sus escritos planteó una reivindicación de la mujer respecto del abandono de estereotipos y clamó por una definición propia y por la autoafirmación. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="biog" style="margin: auto 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Vivió en Guatemala, México, Chile y Estados Unidos. Desde su juventud se rebeló contra las convenciones sociales y fue asidua lectora de M. Proust, T. Mann y J. Joyce; de ahí su narrativa introspectiva, que profundiza en el análisis del interior de los personajes. Por medio de sus ensayos ridiculizó los estereotipos que impiden que los costarricenses vean los problemas en su verdadera dimensión. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="biog" style="margin: auto 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Su primera novela, &lt;i&gt;Tierra firme&lt;/i&gt; (1946), es autobiográfica. &lt;i&gt;Ruta de su evasión&lt;/i&gt; (1949) constituye un recorrido, mediante el monólogo interior y el fluir de la conciencia, por el espacio psicológico más profundo de los personajes. La agonía de Teresa, una de las protagonistas, además de representar su liberación total, significa una conquista importante, porque logra en el último instante de su vida realizarse como persona. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: orange; color: blue; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;u&gt;BIENVENIDO CICLO LECTIVO 2012&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: orange; color: blue; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;LOS ESPERAMOS A TODOS PARA COMPARTIR EN NUESTRO ESPACIO EL MÁGICO MUNDO DE LA LITERATURA.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-5270584759633456308?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/5270584759633456308/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2012/02/la-lagartija-de-la-panza-blanca-para.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/5270584759633456308'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/5270584759633456308'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2012/02/la-lagartija-de-la-panza-blanca-para.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-C4CGjF-qGI0/Ty_ogtJDCTI/AAAAAAAAAg8/NTo2BLXKg1Y/s72-c/lagartija%5B2%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-6274846514743276727</id><published>2011-12-06T02:20:00.000-08:00</published><updated>2011-12-06T02:20:21.279-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="estilotitolconte" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;EL HOMBRE QUE QUISO ENTRAR EN UN ESPEJO Y NO PUDO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="estiloconte" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-pxSE6ieqXmc/Tt3oSRxXfgI/AAAAAAAAAf4/nIZmCx5m2O8/s1600/17%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" dda="true" height="240" src="http://4.bp.blogspot.com/-pxSE6ieqXmc/Tt3oSRxXfgI/AAAAAAAAAf4/nIZmCx5m2O8/s320/17%255B1%255D.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="estiloconte" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="estiloconte" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Después de levantarse, creyendo que aún estaba soñando, cepillarse los dientes meticulosamente, hacer gárgaras con astringente en el lavabo y ducharse levemente como era su costumbre todas las mañanas, Emilio se detuvo despacio al escuchar el tictac tictac de su antiguo reloj de mesa frente al espejo colocado en la coqueta de su pequeño dormitorio de soltero. Allí se miraba una y otra vez el rostro larguirucho, buscando alguna diferencia entre la imagen que proyectaba en el espejo y el rostro mismo que miraba al otro rostro fuera del espejo. Por esa razón, se acarició la boca, las cejas, los ojos y la nariz bombolona de su herencia africana. Observó y contó sus dientes y no le faltaron y cada uno de los órganos exteriores de su cara y comprobó que eran similares a los que se veían en el espejo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="estiloconte" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Al extender frente al espejo sus extremidades, especialmente sus brazos, y bostezar con aguda pereza, de pronto lo atrajo el recuerdo lejano de la Historia del Mago de Persa que leyó en su niñez y en la cual el Mago Ibrajim penetraba, desaparecía y salía de un espejo como por arte de magia con suma facilidad.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Contaba el libro que leyó en la escuela cuando a penas tenía siete años, que en el mundo del espejo todas las cosas tenían su par como dos gemelos, pero al revés. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="estiloconte" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Desde el día en que leyó esa historia, Emilio quedó completamente fascinado, y desde entonces tuvo la intención de penetrar un espejo para conocer ese mundo maravilloso que vivía en su interior, y que según el Mago Ibrajim, existía fantásticamente bañado de luces; fue así que Emilio decidió esa mañana penetrar las paredes del espejo de su coqueta y nadar sobre ella como pez en el mar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="estiloconte" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Antes de convertir su idea en realidad, Emilio avanzó con decisión sin proponérselo hacia el centro del espejo, donde se proyectaba su imagen; se detuvo unos breves instantes antes de intentar penetrarlo, lo tanteó con la palma de la mano y lo golpeó con los nudillos de sus dedos, hasta que finalmente trató de introducir primero su cabeza encanecida y posteriormente el resto de su cuerpo y aunque no pudo hacerlo, se le veía fascinado y deslumbrado por toda la fantasía que percibía en la gran aventura de su vida que iniciaba en esos momentos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="estiloconte" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El espejo estaba bien cuidado, por lo tanto, lucía reluciente y transparente; densamente claro, de una claridad mortal que a todos asombraba. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="estiloconte" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;A pesar de la claridad que lucía el espejo, y que contrastaba con la pobre luz exterior que lo rodeaba, Emilio quiso tener más luz para seguir avanzando con los ojos cerrados, porque ahora sus pasos serían muchos pasos, muchos e infinitos pasos en el mismo lugar que ni él mismo los sentía de tanto pensar en el mundo que lo esperaba.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-G0VJDku3mVU/Tt3onOjyqvI/AAAAAAAAAgA/J5jqcW_yMfo/s1600/mirror%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" dda="true" height="400" src="http://3.bp.blogspot.com/-G0VJDku3mVU/Tt3onOjyqvI/AAAAAAAAAgA/J5jqcW_yMfo/s400/mirror%255B1%255D.jpg" width="300" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="estiloconte" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Cada vez que avanzaba y se acercaba pulgada a pulgada al espejo, retrocedía, mientras el aire se le hundía por la nariz y el olor a plata y aluminio de los espejos lo anestesiaba y lo hacía feliz, le inmovilizaba el pelo lacio que le caía en espiral en forma de melena hasta las cejas, golpeándole el lóbulo de las dos orejas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="estiloconte" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Aparentemente sus pasos parecían pasos meticulosamente estudiados, fríamente calculados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensaba que alguna vez en su vida había vivido este momento y que había estado alguna vez en algún lugar parecido al remoto y extraño mundo de vidrio, plata y aluminio que soñaba. No recuerda bien si le tocó vivir en otra ocasión, en otra vida, o si fue un sueño largo, o fue el efecto de la lectura de la Historia del Mago de Persa que todavía estaba colocado en el anaquel de libros de su padre, pero no sabía a dónde y eso lo aturdía y confundía. Eso sí, sentía que estuvo en el raro mundo del espejo o en un lugar parecido, tal vez lo sentía por el olor seco del vidrio de los espejos, la brisa congelada de sus espacios transparentes, las paredes frías del extenso mar de aguas cristalinas que lo bañaba, la vida al revés o al derecho y la eterna mansedumbre que sentía más allá de sus sentidos. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-xNba15wO6gY/Tt3p8YS1OeI/AAAAAAAAAgI/Jv88rsjAw8g/s1600/reyes_magos%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" dda="true" height="276" src="http://4.bp.blogspot.com/-xNba15wO6gY/Tt3p8YS1OeI/AAAAAAAAAgI/Jv88rsjAw8g/s320/reyes_magos%255B1%255D.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="estiloconte" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Aunque seguía caminando a paso de tortuga hacia el espejo, fascinado, recostado a veces de tumbo en tumbo en sus paredes, buscando a tienta una puerta por donde entrar a ese mundo, ya que hacía varias horas que estaba intentando penetrarlo a cómo de lugar, aunque en su conciencia somnolienta había perdido la noción del tiempo y del espacio. No sabía si estaba allí en ese lugar de su habitación o dentro del espejo, no sabía tampoco su duración, si meses, si años, pero caminaba al fin y al cabo en zigzag, como pudo hacia su objetivo, que era lo que más importaba. Avanzaba mudo con la ropa de cama pegada al pellejo, hasta caer por fin desplomado en el mismo lugar de su habitación donde había empezado absurdamente su aventura, sin lograr repetir la Historia del Mago de Persa que leyó en su niñez.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;FERNANDO FERNÁNDEZ DUVAL&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: blue; color: orange; font-family: Verdana; font-size: large;"&gt;FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO PARA TODAS LAS FAMILIAS DE NUESTRA COMUNIDAD EDUCATIVA.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-6274846514743276727?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/6274846514743276727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/12/el-hombre-que-quiso-entrar-en-un-espejo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/6274846514743276727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/6274846514743276727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/12/el-hombre-que-quiso-entrar-en-un-espejo.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-pxSE6ieqXmc/Tt3oSRxXfgI/AAAAAAAAAf4/nIZmCx5m2O8/s72-c/17%255B1%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-8954373737712530392</id><published>2011-11-03T04:49:00.000-07:00</published><updated>2011-11-03T04:49:47.722-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: 24pt;"&gt;&lt;strong&gt;UN CHICO Y SU PERRO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-9CU3Kkw2WJg/TrJ4JtXQgUI/AAAAAAAAAb8/wp5v2sp15eQ/s1600/nino-perro001-copy%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;img border="0" height="366" ida="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-9CU3Kkw2WJg/TrJ4JtXQgUI/AAAAAAAAAb8/wp5v2sp15eQ/s400/nino-perro001-copy%255B1%255D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Pablo volvía solo del colegio como de costumbre; empezó a sentir ruidos a sus espaldas, como si alguien lo siguiera, giró su cuerpo hacia atrás y vio con sorpresa, que era un perro callejero. El animalito movía la cola en señal de amistad. - ¡Valla! Por fin tengo un amigo- musitó el niño. La verdad, el muchacho no tenía amigos, tal vez por su temperamento tímido, no se atrevía a competir con los compañeros sus hazañas y travesuras. Esta vez sin embargo, se sintió contento y se fue jugando con el perro hasta llegar a su casa.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-T1nxUJdTZSQ/TrJ4XiqQjdI/AAAAAAAAAcE/32JFEPgJ4dU/s1600/3%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-r4ZU9wjehM8/TrJ_Y6ZT-WI/AAAAAAAAAcc/ZYipy6pdCK0/s1600/67255_160672183957844_106136549411408_390823_3415065_n%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="261" ida="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-r4ZU9wjehM8/TrJ_Y6ZT-WI/AAAAAAAAAcc/ZYipy6pdCK0/s400/67255_160672183957844_106136549411408_390823_3415065_n%255B1%255D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Desde ese momento, todos los días, su simpático amigo lo acompañaba en su trayecto al colegio y lo esperaba sentado en la puerta del establecimiento para el regreso al hogar. Pablito por su parte, le guardaba las galletas de su ración del desayuno, que su compañero devoraba con fruición. Era un premio a su lealtad y constante escolta. Ya nunca más Pablo se sintió solo.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Un día en que el muchachito volvía en la tarde desde el colegio, a esa hora en que empezaba a oscurecer, seguido por su inseparable compañero, fue tomado por sorpresa por un grupo de&amp;nbsp; tres enmascarados que lo metieron rápidamente a un auto; de nada sirvieron los ladridos del pequeño can que pretendía morderles los tobillos a los bandidos, ni tampoco los ahogados quejidos de Pablito. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-r3uCN-ykshs/TrJ4pNW1q1I/AAAAAAAAAcM/b9bff3d6njE/s1600/ni_F1os_20y_20perros%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;img border="0" height="343" ida="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-r3uCN-ykshs/TrJ4pNW1q1I/AAAAAAAAAcM/b9bff3d6njE/s400/ni_F1os_20y_20perros%255B1%255D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Se da cuenta de que ha sido secuestrado, y muerto de pavor mira interrogante a sus captores. Se lo llevaron a un lugar lejano y oscuro, lo bajaron y empujaron hacia una casa desocupada, lo amarraron a una silla y le pusieron una venda en la boca para que no gritara.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Pero lo que no captaron los agresores, es que el perro había seguido al auto que se llevaba a su amo. El pobre animal llegó al lugar, después de un enorme esfuerzo, asesando, con la lengua afuera, se dejó caer al suelo un poco alejado del sitio donde su olfato lo llevaba, permaneció escondido al asecho, a pesar de su cansancio.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Cuando vio salir a los tres malhechores, tal vez a comer algo, el perro entró, se acercó al niño y empezó a morder las cuerdas fijadas a la silla hasta que logró cortarlas, entonces el muchacho, con las manos libres y el corazón esperanzado, se sacó la venda de la boca diciendo -¡Bravo amigo!, "Corramos rápido, antes que lleguen y nos descubran"-.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Se internaron entre los árboles hasta salir al camino. Pararon al primer auto, ocupado por un matrimonio de edad madura, el muchacho les contó la historia y les pidió que los dejara en su casa, y que por favor aceptaran a su amigo el perro. Ellos no se conformaron con llevarlos en el auto sino se bajaron al llegar a su destino, para dejar al niño con su madre.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Encontraron a la mamá y abuelita paseándose y rezando el rosario, mientras su padre había ido a la comisaría a poner la denuncia por la desaparición de su hijo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Después de agradecer al matrimonio, que se despidieron muy contentos por haber contribuido al final feliz, se abrazaron los tres y lloraron de emoción. Al escuchar las mujeres la tierna y heroica hazaña del noble animal, se conmovieron, le dieron un tazón de leche, lo acariciaron e inmediatamente se empezó a oler el cocimiento de un gran hueso en la olla grande, para este nuevo pensionista que llamaron para siempre "Seal".&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-NDGgRGDPTJc/TrJ47L9pRiI/AAAAAAAAAcU/-qKxAl21Xx4/s1600/Harlanellison%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span style="color: #674ea7;"&gt;&lt;img border="0" height="640" ida="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-NDGgRGDPTJc/TrJ47L9pRiI/AAAAAAAAAcU/-qKxAl21Xx4/s640/Harlanellison%255B1%255D.jpg" width="448" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; HARLAN ELLISON&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-8954373737712530392?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/8954373737712530392/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/11/un-chico-y-su-perro-pablo-volvia-solo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/8954373737712530392'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/8954373737712530392'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/11/un-chico-y-su-perro-pablo-volvia-solo.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-9CU3Kkw2WJg/TrJ4JtXQgUI/AAAAAAAAAb8/wp5v2sp15eQ/s72-c/nino-perro001-copy%255B1%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-616459122799446840</id><published>2011-10-18T04:06:00.000-07:00</published><updated>2011-10-18T04:20:58.619-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto;"&gt;&lt;span style="font-size: 18pt; mso-bidi-font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;QUERIDO DIEGO, TE ABRAZA QUIELA&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-weight: bold;"&gt;&lt;br style="mso-special-character: line-break;" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-JP0Nf6_E7E8/Tp1g5SWzkhI/AAAAAAAAAX4/IzZ3VSt5Uo4/s1600/QJ4AXCAJJBOYLCAOYL39YCANDWY4YCAQV97YOCAS58GFZCAUR1V92CAL57HSKCAUOSBMNCA7GVB1VCACSA2OACA2O0B5WCAEB8KMYCAIOCCG4CABH5ANNCAPFNIGVCAI0CH33CA4AR53L.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" oda="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-JP0Nf6_E7E8/Tp1g5SWzkhI/AAAAAAAAAX4/IzZ3VSt5Uo4/s400/QJ4AXCAJJBOYLCAOYL39YCANDWY4YCAQV97YOCAS58GFZCAUR1V92CAL57HSKCAUOSBMNCA7GVB1VCACSA2OACA2O0B5WCAEB8KMYCAIOCCG4CABH5ANNCAPFNIGVCAI0CH33CA4AR53L.jpg" width="317" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-weight: bold;"&gt;E&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt;"&gt; &lt;/span&gt;n los papeles que están sobre la mesa, en vez de los bocetos habituales,he escrito con una letra que no reconozco: “Son las seis de la mañana y Diego no está aquí.” En otra hoja blanca que nunca me atrevería a emplear si no es para un dibujo, miro con sorpresa mi garabato: “Son las ocho de la mañana, no oigo a Diego hacer ruido, ir al baño, recorrer el tramo de la entrada hasta la ventana y ver el cielo en un movimiento lento y grave como acostumbra hacerlo y creo que voy a volverme loca”, y en la misma más abajo: “Son las once de la mañana, estoy un poco loca, Diego definitivamente no está, pienso que no vendrá nunca y giro en el cuarto como alguien que ha perdido la razón.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;No tengo en qué ocuparme, no me salen los grabados, hoy no quiero ser dulce, tranquila, decente, sumisa, comprensiva, resignada, las cualidades que siempre ponderan los amigos. Tampoco quiero ser maternal; Diego no es un niño grande, Diego sólo es un hombre que no escribe porque no quiere y me ha olvidado por completo.” Las últimas palabras están trazadas con violencia, casi rompen el papel y lloro ante la puerilidad de mi desahogo. ¿Cuándo lo escribí? ¿Ayer? ¿Antier? ¿Anoche? ¿Hace cuatro noches? No lo sé, no lo recuerdo. Pero ahora Diego, al ver mi desvarío te lo pregunto y es posiblemente la pregunta más grave que he hecho en mi vida. ¿Ya no me quieres, Diego? Me gustaría que me lo dijeras con toda franqueza. Has tenido suficiente tiempo para reflexionar y tomar una decisión por lo menos en una forma inconsciente, si es que no has tenido la ocasión de formularla en palabras. Ahora es tiempo de que lo hagas. De otro modo arribaremos a un sufrimiento inútil, inútil y monótono como un dolor de muelas y con el mismo resultado. La cosa es que no me escribes, que me escribirás cada vez menos si dejamos correr el tiempo y al cabo de unos cuantos años llegaremos a vernos como extraños si es que llegamos a vernos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-rkiNGCBEmoo/Tp1b3rkfF-I/AAAAAAAAAXI/jl91iXuKHBE/s1600/3Q401CAFVG7FBCAOJK9JXCA8FXOVSCAZU2FTYCAMS7352CAPE6NSQCAQKRRW7CAPBUGUECARXCG7OCA0HRRJ9CAMHVZ1RCAO33V94CAH44M0KCAOT14KWCACT1SVICAEATYFZCAB3V4U3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" oda="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-rkiNGCBEmoo/Tp1b3rkfF-I/AAAAAAAAAXI/jl91iXuKHBE/s400/3Q401CAFVG7FBCAOJK9JXCA8FXOVSCAZU2FTYCAMS7352CAPE6NSQCAQKRRW7CAPBUGUECARXCG7OCA0HRRJ9CAMHVZ1RCAO33V94CAH44M0KCAOT14KWCACT1SVICAEATYFZCAB3V4U3.jpg" width="292" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;En cuanto a mí, puedo afirmar que el dolor de muelas seguirá hasta que se pudra la raíz; entonces ¿no sería mejor que me arrancaras de una vez la muela, si ya no hallas nada en ti que te incline hacia mi persona? Recibo de vez en cuando las remesas de dinero, pero tus recados son cada vez más cortos, más impersonales y en la última no venía una sola línea tuya. Me nutro indefinidamente con un “Estoy bien, espero que tú lo mismo, saludos, Diego” y al leer tu letra adorada trato de adivinar algún mensaje secreto, pero lo escueto de las líneas escritas a toda velocidad deja poco a la imaginación. Me cuelgo de la frase: “Espero que tú lo mismo” y pienso: “Diego quiere que yo esté bien” pero mi euforia dura poco, no tengo con qué sost En cuanto a mí, puedo afirmar que el dolor de muelas seguirá hasta que se pudra la raíz; entonces ¿no sería mejor que me arrancaras de una vez la muela, si ya no hallas nada en ti que te incline hacia mi persona? Recibo de vez en cuando las remesas de dinero, pero tus recados son cada vez más cortos, más impersonales y en la última no venía una sola línea tuya. Me nutro indefinidamente con un “Estoy bien, espero que tú lo mismo, saludos, Diego” y al leer tu letra adorada trato de adivinar algún mensaje secreto, pero lo escueto de las líneas escritas a toda velocidad deja poco a la imaginación. Me cuelgo de la frase: “Espero que tú lo mismo” y pienso: “Diego quiere que yo esté bien” pero mi euforia dura poco, no tengo con qué sostenerla. Debería quizá comprender por ello que ya no me amas, pero no puedo aceptarlo. De vez en cuando, como hoy, tengo un presentimiento pero trato de borrarlo a toda costa. Me baño con agua fría para espantar las aves de mal agüero que rondan dentro de mí, salgo a caminar a la calle, siento frío, trato de mantenerme activa, en realidad, deliro. Y me refugio en el pasado, rememoro nuestros primeros encuentros en que te aguardaba enferma de tensión y de júbilo. Pensaba: en medio de esta multitud, en pleno día entre toda esta gente; del Boulevard Raspail, no, de Montparnasse entre estos hombres y mujeres que surgen de la salida del metro y van subiendo la escalera, él va a aparecer, no, no aparecerá jamás porque es sólo un producto de mi imaginación, por lo tanto yo me quedaré aquí plantada en el café frente a esta mesa redonda y por más que abra los ojos y lata mi corazón, no veré nunca a nadie que remotamente se parezca a Diego. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Temblaba yo, Diego, no podía ni llevarme la taza a los labios, ¡cómo era posible que tú caminaras por la calle como el común de los mortales!, escogieras la acera de la derecha; ¡sólo un milagro te haría emerger de ese puñado de gente cabizbaja, oscura y sin cara, y venir hacia mí con el rostro levantado y tu sonrisa que me calienta con sólo pensar en ella! Te sentabas junto a mí como si nada, inconsciente ante mi expectativa dolorosa y volteabas a ver al hindú que leía el London Times y al árabe que se sacaba con el tenedor el negro de las uñas. Aún te veo con tus zapatos sin bolear, tu viejo sombrero olanudo, tus pantalones arrugados, tu estatura monumental, tu vientre siempre precediéndote y pienso que nadie absolutamente, podría llevar con tanto señorío prendas tan ajadas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-v4PiOutfiOQ/Tp1gNklXJrI/AAAAAAAAAXw/EIgKZMW1Ctc/s1600/Diego-Rivera%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" oda="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-v4PiOutfiOQ/Tp1gNklXJrI/AAAAAAAAAXw/EIgKZMW1Ctc/s400/Diego-Rivera%255B1%255D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Yo te escuchaba quemándome por dentro, las manos ardientes sobre mis muslos, no podía pasar saliva y sin embargo parecía tranquila y tú lo comentabas: “¡Qué sedante eres Angelina, qué remanso, qué bien te sienta tu nombre, oigo un levísimo rumor de alas!” Yo estaba como drogada, ocupabas todos mis pensamientos, tenía un miedo espantoso de defraudarte. Te hubiera telegrafiado en la noche misma para recomponer nuestro encuentro, porque repasaba cada una de nuestras frases y me sentía desgraciada por mi torpeza, mi nerviosidad, mis silencios, rehacía, Diego, un encuentro ideal para que volvieras a tu trabajo con la certeza de que yo era digna de tu atención, temblaba Diego, estaba muy consciente de mis sentimientos y de mis deseos inarticulados, tenía tanto qué decirte —pasaba el día entero repitiéndome a mí misma lo que te diría— y al verte de pronto, no podía expresarlo y en la noche lloraba agotada sobre la almohada, me mordía las manos: “Mañana no acudirá a la cita, mañana seguro no vendrá. Qué interés puede tener en mí” y a la tarde siguiente, allí estaba yo frente al mármol de mi mesa redonda, entre la mesa de un español que miraba también hacia la calle y un turco que vaciaba el azucarero en su café, los dos ajenos a mi desesperación, a la taza entre mis manos, a mis ojos devoradores de toda esa masa gris y anónima que venía por la calle, en la cual tú tendrías que corporizarte y caminar hacia mí. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-GyLdOHBmits/Tp1cUePE5wI/AAAAAAAAAXY/jinLORo7G74/s1600/MO0X8CAR4EHXTCAOJCMRDCA4X7D8WCAXRBJEICABS4E93CAGV2TK6CAPTOHYVCAASMZFLCA5307NACAOYRIKJCAI8FQDGCAV65IH9CAYLRM6TCAVBZT5YCA3NPN6BCAJV1MK6CAMK62SY.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="272" oda="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-GyLdOHBmits/Tp1cUePE5wI/AAAAAAAAAXY/jinLORo7G74/s400/MO0X8CAR4EHXTCAOJCMRDCA4X7D8WCAXRBJEICABS4E93CAGV2TK6CAPTOHYVCAASMZFLCA5307NACAOYRIKJCAI8FQDGCAV65IH9CAYLRM6TCAVBZT5YCA3NPN6BCAJV1MK6CAMK62SY.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;¿Me quieres, Diego? Es doloroso sí, pero indispensable saberlo. Mira Diego, durante tantos años que estuvimos juntos, mi carácter, mis hábitos, en resumen, todo mi ser sufrió una modificación completa: me mexicanicé terriblemente y me siento ligada &lt;i&gt;par procuration&lt;/i&gt; a tu idioma, a tu patria, a miles de pequeñas cosas y me parece que me sentiré muchísimo menos extranjera contigo que en cualquier otra tierra. El retorno a mi hogar paterno es definitivamente imposible, no por los sucesos políticos sino porque no me identifico con mis compatriotas. Por otra parte me adapto muy bien a los tuyos y me siento más a gusto entre ellos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Son nuestros amigos mexicanos los que me han animado a pensar que puedo ganarme la vida en México, dando lecciones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Pero después de todo, esas son cosas secundarias. Lo que importa es que me es imposible emprender algo a fin de ir a tu tierra, si ya no sientes nada por mí o si la mera idea de mi presencia te incomoda. Porque en caso contrario, podría hasta serte útil, moler tus colores, hacerte los estarcidos, ayudarte como lo hice cuando estuvimos juntos en España y en Francia durante la guerra. Por eso te pido Diego que seas claro en cuanto a tus intenciones. Para mí, en esta semana, ha sido un gran apoyo la amistad de los pintores mexicanos en París, Ángel Zárraga sobre todo, tan suave de trato, discreto hasta la timidez. En medio de ellos me siento en México, un poco junto a ti, aunque sean menos expresivos, más cautos, menos libres. Tú levantas torbellinos a tu paso, recuerdo que alguna vez Zadkin me preguntó: “¿Está borracho?” Tu borrachera venía de tus imágenes, de las palabras, de los colores; hablabas y todos te escuchábamos incrédulos; para mí eras un torbellino físico, además del éxtasis en que caía yo en tu presencia, junto a ti era yo un poco dueña del mundo. Élie Faure me dijo el otro día que desde que te habías ido, se había secado un manantial de leyendas de un mundo sobrenatural y que los europeos teníamos necesidad de esta nueva mitología porque la poesía, la fantasía, la inteligencia sensitiva y el dinamismo de espíritu habían muerto en Europa. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-uX0Q54VZUsU/Tp1chwMZEeI/AAAAAAAAAXg/2K4ZBVeYTbE/s1600/71AXGCASBY1CVCAWWL0APCAW93RNJCAMZGP2KCAVAIIXACAJO3QQOCA80CO03CAHTRLLVCA0DQ58FCAVG9H2WCAI3773KCA1LB0TDCAJKGYHSCAVAEIN7CAMNWUSGCAR4YUCXCAGRZZ8E.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" oda="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-uX0Q54VZUsU/Tp1chwMZEeI/AAAAAAAAAXg/2K4ZBVeYTbE/s400/71AXGCASBY1CVCAWWL0APCAW93RNJCAMZGP2KCAVAIIXACAJO3QQOCA80CO03CAHTRLLVCA0DQ58FCAVG9H2WCAI3773KCA1LB0TDCAJKGYHSCAVAEIN7CAMNWUSGCAR4YUCXCAGRZZ8E.jpg" width="280" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Todas esas fábulas que elaborabas en torno al sol y a los primeros moradores del mundo, tus mitologías, nos hacen falta, extrañamos la nave espacial en forma de serpiente emplumada que alguna vez existió, giró en los ciclos y se posó en México. Nosotros ya no sabemos mirar la vida con esa gula, con esa rebeldía fogosa, con esa cólera tropical; somos más indirectos, más inhibidos, más disimulados. Nunca he podido manifestarme en la forma en que tú lo haces; cada uno de tus ademanes es creativo; es&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;nuevo, como si fueras recién nacido, un hombre intocado, virginal, de una gran e inexplicable pureza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Se lo dije alguna vez a Bakst y me contestó que provenías de un país también recién nacido: “Es un salvaje —respondió— los salvajes no están contaminados por nuestra decadente ci-vi-li-za-ción, pero ten cuidado porque suelen tragarse de un bocado a las mujeres pequeñas y blancas.” ¿Ves cuán presente te tenemos, Diego? Como lo ves estamos tristes. Élie Faure dice que te ha escrito sin tener respuesta. ¿Qué harás en México, Diego, qué estarás pintando? Muchos de nuestros amigos se han dispersado. Marie Blanchard se fue de nuevo a Brujas a pintar y me escribió que trató de alquilar una pieza en la misma casa en que fuimos tan felices &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;y nos divertimos tanto, cuando te levantabas al alba a adorar al sol y las mujeres que iban al mercado soltaban sus canastas de jitomates, alzaban los brazos al cielo y se persignaban al verte parado en el pretil de la ventana, totalmente desnudo. Juan Gris quiere ir a México y cuenta con tu ayuda, le prometiste ver al Director del Instituto Cultural de tu país, Ortiz de Zárate y Ángel Zárraga piensan quedarse otro tiempo, Lipschitz también mencionó su viaje, pero últimamente le he perdido la pista porque dejó de visitarme. Picasso se fue al sur en busca del sol; de los Zeting nada, como te lo he escrito en ocasiones anteriores. A veces, pienso que es mejor así. Hayden, a quien le comuniqué la frecuencia con la que te escribía, me dijo abriendo los brazos: “Pero, Angelina ¿cuánto crees que tarden las cartas? &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Tardan mucho, mucho, uno, dos, tres meses y si tú le escribes a Diego cada ocho, quince días, como me lo dices, no da tiempo para que él te conteste.“ Me tranquilizó un poco, no totalmente, pero en fin, sentí que la naturaleza podía conspirar en contra nuestra. Sin embargo, me parece hasta inútil recordarte que hay barcos que hacen el servicio entre Francia y México. Zadkin en cambio me dijo algo terrible mientras me echaba su brazo alrededor de los hombros obligándome a caminar a su lado: “Angelina, ¿qué no sabes que el amor no puede forzarse a través de la compasión?”&lt;br /&gt;Mi querido Diego te abrazo fuertemente, desesperadamente por encima del océano que nos separa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Tu Quiela&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-AA09bR_zaZY/Tp1dE9b2rTI/AAAAAAAAAXo/5n-9zz-X8_I/s1600/6YTTCCAN54AZNCAFPLWXACAMM8AR8CA5A0RIPCA9GVLAWCA3RMQ5QCAWTN835CA02WAYKCALOWDZICA6P27CMCA2OSFWTCA5OH8GTCAYTR8OLCAW7BXNKCAXQ48XMCA4ZSTEQCAC5PO3R.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="498" oda="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-AA09bR_zaZY/Tp1dE9b2rTI/AAAAAAAAAXo/5n-9zz-X8_I/s640/6YTTCCAN54AZNCAFPLWXACAMM8AR8CA5A0RIPCA9GVLAWCA3RMQ5QCAWTN835CA02WAYKCALOWDZICA6P27CMCA2OSFWTCA5OH8GTCAYTR8OLCAW7BXNKCAXQ48XMCA4ZSTEQCAC5PO3R.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ELENA PONIATOWSKA&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #00303e;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-616459122799446840?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/616459122799446840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/10/querido-diego-te-abraza-quiela-e-n-los.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/616459122799446840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/616459122799446840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/10/querido-diego-te-abraza-quiela-e-n-los.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-JP0Nf6_E7E8/Tp1g5SWzkhI/AAAAAAAAAX4/IzZ3VSt5Uo4/s72-c/QJ4AXCAJJBOYLCAOYL39YCANDWY4YCAQV97YOCAS58GFZCAUR1V92CAL57HSKCAUOSBMNCA7GVB1VCACSA2OACA2O0B5WCAEB8KMYCAIOCCG4CABH5ANNCAPFNIGVCAI0CH33CA4AR53L.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-2605433921998349570</id><published>2011-09-26T03:43:00.000-07:00</published><updated>2011-09-26T03:43:01.080-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 140%; margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 140%; margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; font-size: 10.5pt; line-height: 140%;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="font-family: Trebuchet MS;"&gt;¿&lt;/span&gt;CUÁNTAS&lt;/span&gt; LENGUAS HAY EN EL MUNDO?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 140%; margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-9hRtyZlfcEk/ToBVTpHILeI/AAAAAAAAAUw/0b_LGa_Sc7M/s1600/logois_diccionario_multilingue_en_linea_GR_educared_ar_recursos_en_la_lupa%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="250" kca="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-9hRtyZlfcEk/ToBVTpHILeI/AAAAAAAAAUw/0b_LGa_Sc7M/s400/logois_diccionario_multilingue_en_linea_GR_educared_ar_recursos_en_la_lupa%255B1%255D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 140%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 140%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; line-height: 140%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Hay lenguas que, por su sonoridad, puede que no sean de nuestro agrado. Por ejemplo, la aspereza del alemán. &lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;Parece una lengua concebida para impartir órdenes&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Otras lenguas parecen más musicales y relajantes, como el catalán. También las hay que simplemente dan rabia, como el francés.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 140%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 140%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; line-height: 140%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; line-height: 140%;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;En la literatura sucede algo similar. El idioma es la herramienta del autor. Y como tal, el propio autor está plegado a sus limitaciones. También es el propio autor el que se impone las suyas: no es lo mismo leer a Góngora (paradigma de densidad léxica).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 140%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 140%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; line-height: 140%;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Determinar el número de lenguas que hay en el mundo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; line-height: 140%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt; es como contar el número de estrellas o el número de especies de animales: constituye una cifra en continuo movimiento, pues se extinguen y nacen continuamente. Con todo, se establece una cifra orientativa aceptada en general: 6.800 lenguas. Sólo en Francia, por ejemplo, se hablan 75 (algunas indígenas, otras no). En la diminuta Papúa Nueva Guinea se hablan 820 lenguajes. A nivel global, se cuentan 600 consonantes diferentes y 200 vocales. &lt;br style="mso-special-character: line-break;" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 140%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; line-height: 140%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-IbV-1PjrK4k/ToBVkA5TwNI/AAAAAAAAAU0/hSGH95SS2jQ/s1600/leng%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" kca="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-IbV-1PjrK4k/ToBVkA5TwNI/AAAAAAAAAU0/hSGH95SS2jQ/s400/leng%255B1%255D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 140%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 140%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 140%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; line-height: 140%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Señala &lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;Jeffrey Kluger&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; en &lt;em&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;Simplejidad&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 140%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; line-height: 140%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;El lenguaje medio individual se compone sólo de aproximadamente cuarenta fonemas diferenciados tomados de esos cientos de sonidos a elegir, pero puesto que antes de nacer no sabemos en qué lengua aprenderemos, no podemos saber qué cuarenta fonemas necesitaremos. Esto significa que nuestro cerebro debe ser lo bastante versátil para dominarlos todos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 140%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 140%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; line-height: 140%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;A pesar de las apariencias, todas las lenguas y dialectos inventados por el ser humano disponen de &lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;una suerte de gramática universal&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y, también, de unos niveles de riqueza y complejidad parejos. O al menos las diferencias nada tienen que ver con el desarrollo de la sociedad en sí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 140%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; line-height: 140%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;La complejidad de las reglas gramaticales pude variar, sí, pero esta complejidad varía con independencia de los niveles de desarrollo político y tecnológico. Como señala &lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;Marvin Harris&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; en impresionante libro &lt;em&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;Nuestra especie&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 140%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 140%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-lQremlX4ghU/ToBV0zlpHNI/AAAAAAAAAU4/VbNj_n_Sfko/s1600/lengua%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" kca="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-lQremlX4ghU/ToBV0zlpHNI/AAAAAAAAAU4/VbNj_n_Sfko/s640/lengua%255B1%255D.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 140%; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; line-height: 140%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Por ejemplo, el kwakiutl, una oscura lengua de los indios de América del Norte, tiene el doble de casos que el latín. Otros elementos para catalogar las lenguas “primitivas”, tales como la presencia de palabras adecuadamente generales o específicas, demostraron ser indicadores igual de poco fiables de los niveles de evolución. Por ejemplo, los agtas de Filipinas disponen de treinta y un verbos distintos que significan “pescar”, cada uno de los cuales se refiere a una forma particular de pesca. Pero carecen de una simple palabra genérica que signifique “pescar”. En las lenguas del tronco tupí habladas por los amerindios de Brasil, existen numerosas palabras que designan especies distintas de loros, pero no existe una palabra genérica para “loro”. Otros lenguajes carecen de palabras para lo específico; cuentan con palabras distintas para los números comprendidos entre el 1 y el 5, y después se sirven sencillamente de una palabra que significa “mucho”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 140%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 140%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; line-height: 140%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Pero carecer de determinadas palabras específicas nada tiene que ver con el nivel evolutivo de una lengua, sino que refleja necesidades culturales. El caso de los agtas, que viven esencialmente de la pesca, &lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;no precisan de una palabra para la pesca en general sino de las diversas formas específicas de pescar&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 140%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; line-height: 140%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Por ejemplo, de los miles de idiomas que se hablan en el planeta, el idioma de la tribu piraha, localizada en la ribera del río Maici, en Brasil, es sin duda &lt;em&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;el idioma más simple del mundo&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;, según investigadores del Instituto Tecnológico de Massachussets (&lt;span class="caps"&gt;MIT&lt;/span&gt;). &lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;Lo hablan menos de 200 personas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 140%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 140%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; line-height: 140%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Este idioma taquigráfico carece de palabras para expresar el concepto de un número específico, es decir, no tienen “uno”, ni “dos”. Las cantidades se expresan de manera relativa: “algunas”, “pocas” o “más”, por ejemplo. Sólo tiene 8 consonantes (7 en el caso de las mujeres). Y 3 vocales. Para compensar, el lenguaje piraha posee una morfología verbal muy compleja, &lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;así como un sistema prosódico enredado&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 140%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 140%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;; line-height: 140%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Así que contamos miles de lenguas en el mundo, y todas ellas son muy diferentes entre sí (aunque estén sustentadas por esqueletos gramaticalmente equivalentes); &lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;;"&gt;no hay lenguas mejores o peores per se&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, pero sí lenguas que producen diferentes tipos de palabras, emociones, ficciones, realidades. De modo que hay miles de realidades distintas, cualitativamente idénticas, pero capaces de adentrarnos en mundos radicalmente distintos. Mundos de palabras.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-2605433921998349570?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/2605433921998349570/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/09/cuantas-lenguas-hay-en-el-mundo-hay.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/2605433921998349570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/2605433921998349570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/09/cuantas-lenguas-hay-en-el-mundo-hay.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-9hRtyZlfcEk/ToBVTpHILeI/AAAAAAAAAUw/0b_LGa_Sc7M/s72-c/logois_diccionario_multilingue_en_linea_GR_educared_ar_recursos_en_la_lupa%255B1%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-6396097842858391739</id><published>2011-09-20T17:18:00.000-07:00</published><updated>2011-09-20T17:20:32.162-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-jeT0IjBaBtk/TnktKKR1FuI/AAAAAAAAAUc/Uyq1UlTdqQw/s1600/PRIMAVERA_FELIZ_DIA%255B2%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="291" rba="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-jeT0IjBaBtk/TnktKKR1FuI/AAAAAAAAAUc/Uyq1UlTdqQw/s400/PRIMAVERA_FELIZ_DIA%255B2%255D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-6396097842858391739?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/6396097842858391739/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/09/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/6396097842858391739'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/6396097842858391739'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/09/blog-post.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-jeT0IjBaBtk/TnktKKR1FuI/AAAAAAAAAUc/Uyq1UlTdqQw/s72-c/PRIMAVERA_FELIZ_DIA%255B2%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-7717022247753489515</id><published>2011-08-26T03:26:00.000-07:00</published><updated>2011-08-26T03:26:42.130-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;h1 align="center" style="margin: auto 0cm; text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana;"&gt;CUATRO MICROCUENTOS&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES;"&gt;&lt;a href="http://zonaliteratura.com/index.php/2011/05/29/tres-microrrelatos-de-fredric-brown/fredric-brown/"&gt;&lt;span style="text-decoration: none; text-underline: none;"&gt;&lt;shapetype coordsize="21600,21600" filled="f" id="_x0000_t75" o:preferrelative="t" o:spt="75" path="m@4@5l@4@11@9@11@9@5xe" stroked="f"&gt;&amp;nbsp;&lt;stroke joinstyle="miter"&gt;&lt;/stroke&gt;&lt;formulas&gt;&lt;f eqn="if lineDrawn pixelLineWidth 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @0 1 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum 0 0 @1"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @2 1 2"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @3 21600 pixelWidth"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @3 21600 pixelHeight"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @0 0 1"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @6 1 2"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @7 21600 pixelWidth"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @8 21600 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @7 21600 pixelHeight"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @10 21600 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;/formulas&gt;&lt;path gradientshapeok="t" o:connecttype="rect" o:extrusionok="f"&gt;&lt;/path&gt;&lt;lock aspectratio="t" v:ext="edit"&gt;&lt;/lock&gt;&lt;/shapetype&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://zonaliteratura.com/index.php/2011/05/29/tres-microrrelatos-de-fredric-brown/fredric-brown/"&gt;&lt;span style="text-decoration: none; text-underline: none;"&gt;&lt;shapetype coordsize="21600,21600" filled="f" id="_x0000_t75" o:preferrelative="t" o:spt="75" path="m@4@5l@4@11@9@11@9@5xe" stroked="f"&gt; &lt;stroke joinstyle="miter"&gt;&lt;/stroke&gt;&lt;formulas&gt;&lt;f eqn="if lineDrawn pixelLineWidth 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @0 1 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum 0 0 @1"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @2 1 2"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @3 21600 pixelWidth"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @3 21600 pixelHeight"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @0 0 1"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @6 1 2"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @7 21600 pixelWidth"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @8 21600 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @7 21600 pixelHeight"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @10 21600 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;/formulas&gt;&lt;path gradientshapeok="t" o:connecttype="rect" o:extrusionok="f"&gt;&lt;/path&gt;&lt;lock aspectratio="t" v:ext="edit"&gt;&lt;/lock&gt;&lt;/shapetype&gt;&lt;shape alt="Fredric Brown" href="http://zonaliteratura.com/index.php/2011/05/29/tres-microrrelatos-de-fredric-brown/fredric-brown/" id="_x0000_i1025" o:button="t" style="height: 192pt; width: 150pt;" type="#_x0000_t75"&gt;&lt;imagedata o:href="http://zonaliteratura.com.ar/wp-content/uploads/2011/05/Fredric-Brown.jpg" src="file:///C:\DOCUME~1\JOSE~1.GAT\CONFIG~1\Temp\msohtml1\01\clip_image001.jpg"&gt;&lt;/imagedata&gt;&lt;/shape&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-CqoXifNYfi4/TldzvlxFkYI/AAAAAAAAASw/cmZWP1TrjPY/s1600/fredric-brown%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" qaa="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-CqoXifNYfi4/TldzvlxFkYI/AAAAAAAAASw/cmZWP1TrjPY/s400/fredric-brown%255B1%255D.jpg" width="322" /&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;h2 align="center" style="margin: auto 0cm; text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Cero en geometría&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Henry miró el reloj. Dos de la madrugada. Cerró el libro con desesperación. Seguramente que mañana sería reprobado. Entre más quería hundirse en la geometría, menos la entendía. Dos fracasos ya, y sin duda iba a perder un año. Sólo un milagro podría salvarlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Se levantó ¿Un milagro? ¿Y por qué no? Siempre se había interesado en la magia. Tenía libros. Había encontrado instrucciones sencillísimas para llamar a los demonios y someterlos a su voluntad. Nunca había hecho la prueba. Era el momento, ahora o nunca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Sacó del estante el mejor libro sobre magia negra. Era fácil. Algunas fórmulas. Ponerse al abrigo en un pentágono. El demonio llega. No puede nada contra uno, y se obtiene lo que se quiera. Probemos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Movió los muebles hacia la pared, dejando el suelo limpio. Después dibujó sobre el piso, con un gis, el pentágono protector. Y después, pronunció las palabras cabalísticas. El demonio era horrible de verdad, pero Henry hizo acopio de valor y se dispuso a dictar su voluntad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;–Siempre he tenido cero en geometría –empezó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;–A quién se lo dices … –contestó el demonio con burla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y saltó las líneas del hexágono para devorar a Henry, que el muy idiota había dibujado en lugar de un pentágono.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;h2 align="center" style="margin: auto 0cm; text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Llamada&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El último hombre sobre la tierra está sentado a solas en una habitación. Llaman a la puerta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-dPEXsEE2Gtg/Tld0Bd_fU-I/AAAAAAAAAS0/S5m4Nza889s/s1600/martians-go-home%255B1%255D.png" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" qaa="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-dPEXsEE2Gtg/Tld0Bd_fU-I/AAAAAAAAAS0/S5m4Nza889s/s400/martians-go-home%255B1%255D.png" width="272" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;h2 align="center" style="margin: auto 0cm; text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La condena&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Charley Dalton, astronauta procedente de &lt;personname productid="la Tierra" w:st="on"&gt;la Tierra&lt;/personname&gt;, había cometido un grave delito hacía menos de una hora tras su llegada al duodécimo planeta que orbitaba en torno a la estrella Antares. Había asesinado a un antariano. En la mayoría de los planetas, el asesinato era un delito y en otros un acto de civismo. Pero en Antares era un crimen capital.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;- Se le condena a muerte – sentenció solemnemente el juez antariano -. La ejecución se llevará a cabo mediante una pistola de rayos, mañana al amanecer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Sin posibilidad alguna de recurrir la sentencia, Charley fue confinado en el Pabellón de los Condenados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El Pabellón se componía de 18 lujosas cámaras, todas ellas espléndidamente abastecidas de una gran variedad de viandas y bebidas de todas clases, con cómodo mobiliario y todo aquello que uno pueda imaginar, incluida compañía femenina en cada habitación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;- ¡Caramba! – dijo Charley.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El guardián antariano se inclinó y dijo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;- Es la costumbre en nuestro planeta. En su última noche, a los condenados a muerte se les concede todo lo que deseen.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;- Casi ha merecido la pena el viaje – contestó Charley -. Pero, dígame, ¿cuál es la velocidad de rotación de su planeta? ¿De cuántas horas dispongo?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;- ¿Horas?… Eso debe ser un concepto terrestre. Voy a telefonear al Astrónomo Real.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El guardián telefoneó y escucho atentamente durante un rato, luego dirigiéndose a Charley Dalton, informó:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;- Tu planeta, &lt;personname productid="la Tierra" w:st="on"&gt;la Tierra&lt;/personname&gt;, realiza 93 revoluciones alrededor de su sol en el transcurso de un periodo de oscuridad en Antares II. Nuestra noche equivale, más o menos, a cien años terrestres.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El guardián, cuya esperanza de vida era de veinte mil años, se inclinó respetuosamente antes de retirarse.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y Charley Dalton comenzó su larga noche de festines, de borracheras y etcétera, aunque no necesariamente en ese orden.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;h2 align="center" style="margin: auto 0cm; text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Búsqueda&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El amable hombre con la larga barba blanca dijo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;–Bienvenido al Cielo, Peter.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Él sonrió.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;–¿Sabes?, ese es mi nombre también. Espero que serás muy feliz aquí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y Peter, que tenía sólo cuatro años, pasó por las puertas de perla a buscar a Dios.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Siguió por las inmaculadas calles rodeadas de deslumbrantes edificios, entre gente feliz, pero no encontró a Dios.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Deambuló hasta que estuvo muy cansado, pero no se detuvo. Algunos le hablaron, pero no les hizo caso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Al final llegó a un edificio de brillante oro que era más grande que ninguno de los otros, tan grande que supo que al fin había encontrado el lugar donde Dios vivía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Las enormes puertas se abrieron cuando se acercó, y entró.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;En un extremo de la enorme habitación había un gran trono de oro, pero Dios no estaba allí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El suelo era suave y sedoso, acolchado. En el centro de la habitación, a medio camino entre la puerta y el trono, Peter se sentó para esperar a Dios. Después de un rato se tumbó y se quedó dormido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Podían haber pasado minutos o podían haber pasado años.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Pero oyó el suave sonido de unos pasos y esto le despertó; supo que Dios estaba entrando y se despertó con gusto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Dios estaba entrando; Sus ojos se posaron en Peter y brillaron con repentino placer. Peter corrió rápidamente hacia Él: Dios puso Su mano sobre la cabeza de Peter y dijo suavemente,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;–Hola, Peter.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y después miró más allá, hacia el trono y Su cara cambió.&lt;br /&gt;Lentamente Él cayó sobre Sus rodillas y bajó Su cabeza, casi como si tuviera miedo. ¿Pero a quién podía temer Dios?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Peter supo que Dios no podía estar actuando en serio, pero Le siguió la corriente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Meneó su cola pequeña y corta para mostrar que todo era por diversión, y después se volvió y ladró a la brillante luz sobre el trono de oro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;address style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/address&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-bWX1xFZxGj4/Tld0U1e5GLI/AAAAAAAAAS4/vMgdZBKg7uk/s1600/Imagen%255B1%255D.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" qaa="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-bWX1xFZxGj4/Tld0U1e5GLI/AAAAAAAAAS4/vMgdZBKg7uk/s640/Imagen%255B1%255D.JPG" width="470" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;strong&gt;Fredric Brown&lt;/strong&gt; (29 de octubre de 1906, Cincinnati – 11 de marzo de 1972) Fue un escritor de ciencia ficción y misterio, más conocido por sus cuentos caracterizados por grandes dosis de humor y finales sorprendentes. Es también conocido por ser uno de los escritores más audaces a la hora de hacer experimentaciones narrativas en ficción de género. Aunque no fue un escritor especialmente popular en vida, la obra de Brown ha generado un considerable culto que continúa medio siglo después de que realizara su último escrito. Sus obras se reimprimen periódicamente y tiene varias páginas de fans en Internet tanto en EE. UU. como en Europa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-7717022247753489515?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/7717022247753489515/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/08/cuatro-microcuentos-cero-en-geometria.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/7717022247753489515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/7717022247753489515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/08/cuatro-microcuentos-cero-en-geometria.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-CqoXifNYfi4/TldzvlxFkYI/AAAAAAAAASw/cmZWP1TrjPY/s72-c/fredric-brown%255B1%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-7302723764926134298</id><published>2011-08-10T06:33:00.000-07:00</published><updated>2011-08-10T06:33:05.402-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="line-height: 140%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue; line-height: 140%;"&gt;&lt;strong&gt;LEYENDO EN VOZ ALTA&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ItlSi0FKkDo/TkKHrTPXA7I/AAAAAAAAASY/ZQGY2QUGOc0/s1600/adolescente-leyendo%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="260" naa="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-ItlSi0FKkDo/TkKHrTPXA7I/AAAAAAAAASY/ZQGY2QUGOc0/s320/adolescente-leyendo%255B1%255D.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="line-height: 140%;"&gt;Durante muchísimo tiempo se nos ha hablado de los &lt;strong&gt;beneficios de &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="line-height: 140%;"&gt;&lt;a href="http://www.lecturalia.com/blog/tag/lectura-en-voz-alta/" target="_blank"&gt;&lt;span style="text-decoration: none; text-underline: none;"&gt;leer en voz alta&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="line-height: 140%;"&gt;. Todos recordamos cómo, en el colegio, leíamos por turnos, pero el mayor placer nos lo proporcionaban los momentos en que nos leían nuestros padres y familiares. &lt;strong&gt;Los especialistas recomiendan que se lea en voz alta a los niños &lt;/strong&gt;(y cuantas más personas diferentes lo hagan, mejor, para que puedan tener varios modelos de lenguaje), lo que mejora su uso de la lengua, su vocabulario, su conocimiento del lenguaje escrito y su interés por la lectura en general (aparte de los conocimientos que puedan adquirir del contenido de lo que se les lee). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-bsT7DHaWSbs/TkKH9K5mEqI/AAAAAAAAASc/UmeOMR9DCIM/s1600/HOMBRE_LEYENDO%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" naa="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-bsT7DHaWSbs/TkKH9K5mEqI/AAAAAAAAASc/UmeOMR9DCIM/s1600/HOMBRE_LEYENDO%255B1%255D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="line-height: 140%;"&gt;Se recomienda que dicha lectura se produzca también en el &lt;strong&gt;entorno escolar&lt;/strong&gt;, por parte del profesor o profesora hacia los alumnos. Y no sólo en lo que se refiere a niños, los profesores de idiomas han descubierto que leer en voz alta a &lt;strong&gt;alumnos adultos es igual de beneficioso&lt;/strong&gt;, debido a que ayuda a sus estudiantes a reconocer patrones del lenguaje y a enriquecer su léxico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 140%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large; line-height: 140%;"&gt;Parece ser que con el apretado currículo de la mayoría de las aulas &lt;strong&gt;pocos profesores tienen ya tiempo para dedicarse a la lectura en voz alta&lt;/strong&gt;. Más allá de lo que se considera estrictamente necesario (el fomento de la lectura en niños que todavía están aprendiendo a leer), llega un momento en que los docentes ya no consideran que la lectura en voz alta sea un estímulo necesario para sus alumnos, a partir de cierta edad. Sin embargo, muchos profesores (incluso profesores universitarios) &lt;strong&gt;están redescubriendo las ventajas de este tipo de actividad&lt;/strong&gt;. En lo que a la lectura se refiere, nunca dejamos de aprender, somos siempre lectores en prácticas, debido a que el proceso de aprendizaje asociado a este acto es ilimitado. Así, algunas universidades (como, por ejemplo, Oxford) crean &lt;strong&gt;sesiones de lectura &lt;/strong&gt;para sus alumnos, que les ayudan a relajarse y a reavivar la capacidad imaginativa y la pasión por los libros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/--Fs5cfYu9hs/TkKIMQkuRsI/AAAAAAAAASg/TOnDZrXzJHk/s1600/pablo-picasso-two-girls-reading%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" naa="true" src="http://4.bp.blogspot.com/--Fs5cfYu9hs/TkKIMQkuRsI/AAAAAAAAASg/TOnDZrXzJHk/s400/pablo-picasso-two-girls-reading%255B1%255D.jpg" width="312" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-size: large;"&gt;Además, parece ser que la afición por la lectura a viva voz va bastante más allá de la enseñanza. El grupo británico &lt;u&gt;&lt;a href="http://thereader.org.uk/" target="_blank" title="The Reader Organisation"&gt;The Reader Organisation&lt;/a&gt;&lt;/u&gt; hace &lt;strong&gt;apología del poder social de la lectura compartida&lt;/strong&gt;, organizando visitas a residencias de mayores, centros de acogida, hospitales, etc., simplemente para leerles a personas que pueden beneficiarse no sólo de la compañía, sino del acto de leer. Algunos estudios apuntan hacia los beneficios de la lectura en la &lt;strong&gt;recuperación de pacientes&lt;/strong&gt;, pero aparte de esto la organización también lleva sus libros, cuidadosamente seleccionados, a zonas deprimidas donde prima el analfabetismo. Y esto no es todo. Una sencilla búsqueda por Internet revela una &lt;strong&gt;comunidad creciente de personas que leen no sólo a sus hijos, sino a sus parejas&lt;/strong&gt;. Antes de dormir como medio de relajación; durante el día, algún párrafo de un artículo o un poema suelto; o mientras uno de los dos conduce y el otro hace de copiloto, para mantener al conductor entretenido. Parece ser que este acto, sencillo pero entretenido, &lt;strong&gt;crea un vínculo especial y afianza los lazos de pareja&lt;/strong&gt;. El acto de leer se convierte en una actividad compartida, interactiva, preparado para ser disfrutado junto a las personas a las que más queremos. Y si nos apetece leer en voz alta y no hay nadie para escucharnos, &lt;strong&gt;siempre podemos recurrir a un perro&lt;/strong&gt;, que por lo visto son excelentes compañeros de lectura, ya que escuchan sin ningún tipo de prejuicio o crítica y, como señalan en &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.guardian.co.uk/education/2011/feb/28/dogs-listen-to-children-reading" target="_blank" title="The Guardian"&gt;&lt;span style="color: blue; font-size: large; text-decoration: none; text-underline: none;"&gt;The Guardian&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: blue; font-size: large;"&gt;, se están utilizando en la actualidad en varios centros educativos para ayudar a niños tímidos o con problemas de aprendizaje a mejor sus habilidades lectoras.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-7302723764926134298?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/7302723764926134298/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/08/leyendo-en-voz-alta-durante-muchisimo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/7302723764926134298'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/7302723764926134298'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/08/leyendo-en-voz-alta-durante-muchisimo.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ItlSi0FKkDo/TkKHrTPXA7I/AAAAAAAAASY/ZQGY2QUGOc0/s72-c/adolescente-leyendo%255B1%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-4000528848059292955</id><published>2011-07-14T03:10:00.000-07:00</published><updated>2011-07-14T03:10:45.724-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-large;"&gt;&lt;strong&gt;La Aventura de los Tres Estudiantes&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Arthur Conan Doyle&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-z7G0gdXue9M/Th6-VtTB9qI/AAAAAAAAARU/BLZcSARCGR8/s1600/6DADACAPAEOJXCASGHG5MCAE8YDHRCAAV4TXOCADKIQGYCA340M54CAUSU9S8CAREUVG4CA664Y2XCA105WVSCAE9SA6CCABKN8RHCAJLFVNRCA0VUL5ICAMMLYOUCAC2PF9CCAIP4XFR.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="266" m$="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-z7G0gdXue9M/Th6-VtTB9qI/AAAAAAAAARU/BLZcSARCGR8/s320/6DADACAPAEOJXCASGHG5MCAE8YDHRCAAV4TXOCADKIQGYCA340M54CAUSU9S8CAREUVG4CA664Y2XCA105WVSCAE9SA6CCABKN8RHCAJLFVNRCA0VUL5ICAMMLYOUCAC2PF9CCAIP4XFR.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;En el año 1895, una sucesión de acontecimientos sobre los que no es preciso entrar en detalles nos llevó a Sherlock Holmes y a mí a pasar unas semanas en una de nuestras grandes ciudades universitarias, y durante este tiempo nos aconteció&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;la pequeña pero instructiva aventura que me dispongo a relatar. Como fácilmente se comprende, todo detalle que pudiera ayudar al lector a identificar con exactitud la universidad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;o al criminal, resultaría improcedente y ofensivo. Lo mejor que se puede hacer con un escándalo tan penoso es que caiga en el olvido. Sin embargo, con la debida discreción, se puede referir el incidente en sí, ya que permite poner de manifiesto algunas de las cualidades que dieron fama a mi amigo. Así pues, procuraré evitar en mi narración la mención de detalles que pudieran servir para localizar los hechos en un lugar concreto o dar indicios sobré la identidad de las personas implicadas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Residíamos por entonces en unas habitaciones amuebladas, cerca de una biblioteca en la que Sherlock Holmes estaba realizando laboriosas investigaciones sobre documentos legales de la antigua Inglaterra...., investigaciones que condujeron a resultados tan sorprendentes que bien pudieran servir de tema de una de mis futuras narraciones. Allí recibimos una tarde la visita de un conocido, el señor Hilton Soames, profesor y tutor del colegio universitario de San Lucas. El señor Soames era un hombre alto y enjuto, de temperamento nervioso y excitable. Yo siempre había sabido que se trataba de una persona inquieta, pero en esta ocasión se encontraba en tal estado de agitación incontrolable que resultaba evidente que había ocurrido algo muy anormal.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Confío, señor Holmes, en que pueda usted dedicarme unas horas de su valioso tiempo. Nos ha ocurrido un incidente muy lamentable en San Lucas v, la verdad, de no ser por la feliz coincidencia de que se encuentre usted en la ciudad, no habría sabido qué hacer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Ahora mismo estoy muy ocupado y no quiero distracciones -respondió mi amigo-. Preferiría, con mucho, que solicitara usted la ayuda de la policía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No, no, amigo mío; bajo ningún concepto podemos hacer eso. Una vez que se recurre a la ley, ya no es posible detener su marcha, y se trata de uno de esos casos en los que, por el prestigio del colegio, resulta esencial evitar el escándalo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Usted es tan conocido por su discreción como por sus facultades, y es el único hombre del mundo que puede ayudarme. Le ruego, señor Holmes, que haga lo que pueda.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El carácter de mi amigo no había mejorado al verse privado de sus acogedores aposentos de Baker Street. Sin sus cuadernos de notas, sus productos químicos y su confortable desorden se sentía incómodo. Se encogió de hombros con un gesto de forzada aceptación, mientras nuestro visitante exponía su historia con frases precipitadas y toda clase de nerviosas gesticulaciones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Tengo que explicarle, señor Holmes, que mañana es el primer día de exámenes para la beca Fortescue. Yo soy uno de los examinadores. Mi asignatura es el griego, y la primera prueba consiste en traducir un largo fragmento de texto en griego, que el candidato no ha visto antes. Este texto está impreso en el papel de examen y, como es natural, el candidato que pudiera prepararlo por anticipado contaría con una inmensa ventaja. Por esta razón, ponemos mucho cuidado en mantener en secreto el ejercicio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;»Hoy, a eso de las tres, llegaron de la imprenta las pruebas de este examen. El ejercicio consiste en traducir medio capítulo de Tucídides1. Tuve que leerlo con atención, ya que el texto debe ser absolutamente correcto. A las cuatro y media todavía no había terminado. Sin embargo, había prometido tomar el té en la habitación de un amigo, así que&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;1 Tucídides (460-400 a.C.), célebre historiador griego, autor de la Historia de la Guerra del Peloponeso, un texto muy conocido por los estudiantes de griego. En realidad, el estudiante tramposo no tenía necesidad de copiar el texto del examen; le habría bastado con tomar algunas referencias que le permitieran identificar el fragmento, para luego localizarlo en el libro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La Aventura de los Tres Estudiantes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;dejé las pruebas en mi despacho. Estuve ausente más de una hora. Como sabrá usted, señor Holmes, las habitaciones de nuestro colegio tienen puertas dobles: una forrada de bayeta verde por dentro y otra de roble macizo por fuera. Al acercarme a la puerta exterior de mi despacho vi con asombro una llave en la cerradura. Por un instante pensé que había dejado olvidada allí mi propia llave, pero al palpar en mi bolsillo comprobé que estaba en su sitio. Que yo sepa, la única copia que existía era la de mi criado, Bannister, un hombre que lleva diez años encargándose de mi cuarto y cuya honradez está por encima de toda sospecha.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;En efecto, comprobé que se trataba de su llave, que había entrado en mi habitación para preguntarme si quería té, y que al salir se había dejado olvidada la llave en la cerradura. Debió de llegar a mi cuarto muy poco después de salir yo de él. Su descuido con la llave no habría tenido la menor importancia en otra ocasión cualquiera, pero en este día concreto ha tenido unas consecuencias de lo más deplorables.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;»En cuanto miré al escritorio, me di cuenta de que alguien había estado revolviendo mis papeles. Las pruebas venían en tres largas tiras de papel. Yo las había dejado juntas, y ahora una estaba tirada en el suelo, otra en una mesita cerca de la ventana y la tercera seguía donde yo la había dejado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Holmes dio muestras de interés por primera vez.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-La primera página del texto, en el suelo; la segunda, en la ventana; y la tercera, donde usted la dejó -dijo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Exacto, señor Holmes. Me asombra usted. ¿Cómo es posible que sepa eso?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Por favor, continúe con su interesantísima exposición.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Por un momento pensé que Bannister se había tomado la imperdonable libertad de examinar mis papeles. Sin embargo, él lo negó de la manera más terminante, y estoy convencido de que decía la verdad. La otra posibilidad es que alguien, al pasar, advirtiera la llave en la puerta y, sabiendo que yo no estaba, hubiera entrado para mirar los papeles. Está en juego una considerable suma de dinero, ya que la beca es muy elevada, y una persona sin escrúpulos podría muy bien correr un riesgo para obtener una ventaja sobre sus compañeros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;»A Bannister le afectó mucho el incidente. Estuvo a punto de desmayarse cuando comprobamos, sin ningún género de dudas, que alguien había estado enredando con los papeles. Le di un poco de brandy y lo dejé desplomado en un sillón mientras yo inspeccionaba con más detenimiento la habitación. No tardé en descubrir que el intruso había dejado otras huellas de su presencia, además de los papeles revueltos. En la mesa de la ventana había varias virutas de un lápiz al que habían sacado punta. También encontré un trozo de mina rota. Evidentemente, el muy granuja había copiado el texto a toda prisa2, se le había roto la mina del lápiz y se había visto obligado a sacarle punta de nuevo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¡Excelente! -exclamó Holmes, que empezaba a recuperar su buen humor a medida que el caso iba captando su atención-.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Ha tenido usted mucha suerte.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Eso no es todo. Tengo un escritorio nuevo, con una superficie perfecta, de cuero rojo. Estoy dispuesto a jurar, y Bannister también, que estaba impecable y sin ninguna mancha. Y ahora me encuentro que tiene un corte limpio de unas tres pulgadas de largo3, no un simple arañazo, sino un corte con todas las de la de ley. Y no sólo eso: también encontré en la mesa una bolita de masilla o arcilla negra, con motitas que parecen de serrín. Estoy convencido de que todos esos rastros los dejó el hombre que estuvo husmeando en los papeles. No encontramos huellas de pisadas ni ningún otro indicio sobre su identidad. Yo ya no sabía qué hacer, cuando de pronto me acordé de que usted estaba en la ciudad, y he venido de inmediato a poner el asunto en sus manos. ¡Ayúdeme, señor Holmes! Dése usted cuenta de mi problema: o descubro quién ha sido o tendremos que aplazar el examen hasta que&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;2 Véase la nota 1 3 Siete centímetros y medio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La Aventura de los Tres Estudiantes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;preparemos nuevos ejercicios, y como esto no se puede hacer sin dar explicaciones, nos veremos envueltos en un desagradable escándalo, que arrojará una mancha no sólo sobre el colegio, sino sobre la universidad entera. Por encima de todo, es preciso solucionar este asunto callada y discretamente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Tendré mucho gusto en echarle un vistazo y ofrecerle los consejos que pueda -dijo Holmes, levántándose y poniéndose el abrigo-. Este caso no carece por completo de interés. ¿Fue alguien a visitarle a su habitación después de que recibiera usted los exámenes?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Sí, el joven Daulat Ras, un estudiante indio que vive en la misma escalera, vino a preguntarme algunos detalles acerca del examen.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Se presenta él al examen? -Sí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Y los papeles estaban encima de su mesa?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Estoy casi seguro de que estaban enrollados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Pero se notaba que eran pruebas de imprenta?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Es posible.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿No había nadie más en su habitación?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Sabía alguien que las pruebas estaban allí?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Nadie más que el impresor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Lo sabía ese tal Bannister?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No, seguro que no. No lo sabía nadie.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Dónde está Bannister ahora?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-El pobre hombre está muy enfermo. Lo dejé tirado en un sillón, porque tenía mucha urgencia por venir a verle a usted.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Ha dejado la puerta abierta?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Antes guardé las pruebas bajo llave.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Entonces, señor Soames, la cosa se reduce a eso: a menos que el estudiante indio se diera cuenta de que aquel rollo eran las pruebas del examen, el hombre que estuvo husmeando las encontró por casualidad, sin saber que estaban allí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Eso me parece a mí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Holmes exhibió una sonrisa enigmática.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Bien -dijo-. Vayamos a ver. Este caso no es para usted, Watson; es mental, no físico. De acuerdo, si se empeña puede venir. Señor Soames, estamos a su disposición.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-El cuarto de estar de nuestro cliente tenía una ventana larga y baja con celosía, que daba al patio del antiguo colegio, con sus viejas paredes cubiertas de líquenes. Una puerta gótica daba acceso a una gastada escalera de piedra. La habitación del profesor se encontraba en la planta baja. Encima residían tres estudiantes, uno en cada piso. Estaba casi anocheciendo cuando llegamos a la escena del misterio. Holmes se detuvo y observó con interés la ventana. Se acercó a ella y, poniéndose de puntillas y estirando el cuello, miró al interior de la habitación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Tiene que haber entrado por la puerta. Por aquí no hay más abertura que la de un panel de cristal -dijo nuestro erudito guía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Vaya por Dios -dijo Holmes, mirando a nuestro acompañante con una curiosa sonrisa-. Bien, pues si aquí no podemos averiguar nada, más vale que entremos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El profesor abrió la puerta exterior y nos invitó a pasar a su habitación. Nos quedamos en el umbral mientras Holmes examinaba la alfombra.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Me temo que aquí no hay huellas -dijo-. Ya sería difícil que las hubiera con un día tan seco. Parece que su sirviente se ha recuperado. Ha dicho usted que lo dejó en un sillón. ¿En cuál?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-En éste que está junto a la ventana.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La Aventura de los Tres Estudiantes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Ya veo. Cerca de esta mesita. Ya pueden entrar, he terminado con la alfombra. Veamos primero la mesa pequeña. Desde luego, está muy claro lo que ha ocurrido. El tipo entró y cogió los papeles, hoja por hoja, de la mesa del centro. Los trajo a esta mesa, junto a la ventana, porque desde aquí podía ver si se acercaba usted por el patio, y tendría tiempo de escapar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Pues, en realidad, no podía verme -dijo Soames-, porque entré por la puerta lateral.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¡Ah! ¡Eso está muy bien! De todos modos, eso es lo que él pensaba. Déjeme ver las tres tiras de papel. No hay huellas de dedos, no señor. Vamos a ver, cogió primero ésta y la copió. ¿Cuánto tiempo pudo tardar en hacerlo, utilizando todas las abreviaturas posibles? Como mínimo, un cuarto de hora. Una vez copiada, la tiró al suelo y cogió la segunda tira. Debía de ir por la mitad cuando usted regresó y él tuvo que retirarse a toda prisa..., con muchísima prisa, puesto que no tuvo tiempo de colocar los papeles en su sitio, para que usted no advirtiera que aquí había estado alguien. ¿No oyó usted pasos precipitados por la escalera al entrar?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Pues la verdad es que no.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Bien. Escribió con tal frenesí que se le rompió la mina del lápiz y, como usted ya había observado, tuvo que sacarle punta. Esto es interesante, Watson. El lápiz era de marca, de tamaño más o menos normal, con mina blanda; azul por fuera, con el nombre del fabricante en letras de plata, y la parte que queda no tendrá más que una pulgada y media de longitud. Busque ese lápiz, señor Soames, y tendrá a su hombre. Como pista adicional, le diré que posee una navaja grande y muy poco afilada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El señor Soames quedó algo abrumado por esta avalancha de información&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Todo lo demás lo entiendo -dijo-, pero, la verdad, ese detalle de la longitud..&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Holmes esgrimió una pequeña viruta con las letras NN y un espacio en blanco detrás&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Lo ve&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No, me temo que ni aun así..&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Watson, he sido siempre injusto con usted. Hay otros iguales. ¿Qué podría&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;significar estas NN? Están al final de una palabra. Como todo el mundo sabe, Johann Faber es el fabricante de lápices más conocido. ¿No resulta evidente que lo que queda del lápiz es sólo lo que viene detrás de « Johann»? -inclinó la mesita de lado para que le diera la luz eléctrica y continuó-: Confiaba en que hubiera utilizado un papel lo bastante fino como para que quedara alguna marca en esta superficie pulida. Pero no, no veo nada. No creo que saquemos nada más de aquí. Veamos ahora la mesa del centro. Supongo que este pegote es la masilla negra que usted mencionó. De forma más o menos piramidal y ahuecada, por lo que veo. Como bien dijo usted, parece haber granitos de serrín incrustados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-emqsl8Z1h1E/Th6-2o9_8AI/AAAAAAAAARY/WG7b9GiKAuQ/s1600/H9RWLCA2RFWWGCAK8BDLPCAGWYL54CA5VM3Z1CA5ZPCXPCA44F2N6CANMNPWZCA6LIGJ4CA44X4TXCA0MUGJ8CAII46PACA5W5XJSCAJVGYEDCASXT9XVCASRQTR4CA1F5LN2CAFG1HYS.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="498" m$="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-emqsl8Z1h1E/Th6-2o9_8AI/AAAAAAAAARY/WG7b9GiKAuQ/s640/H9RWLCA2RFWWGCAK8BDLPCAGWYL54CA5VM3Z1CA5ZPCXPCA44F2N6CANMNPWZCA6LIGJ4CA44X4TXCA0MUGJ8CAII46PACA5W5XJSCAJVGYEDCASXT9XVCASRQTR4CA1F5LN2CAFG1HYS.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Vaya, vaya, esto es muy interesante. Y el corte..., un buen tajo, sí señor. Empieza con un fino rasguño y acaba en un auténtico desgarrón. Señor Soames, estoy en deuda con usted por haber dirigido mi atención hacia este caso. ¿Adónde da esa puerta?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-A mi alcob&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Ha entrado usted ahí después del suceso? -No&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;fui directamente a buscarle a usted&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Me gustaría echar un vistazo. ¡Qué bonita habitación al estilo antiguo! ¿Lo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;importaría aguardar un momento mientras examino el suelo? No, no veo nada. ¿Qué es esa cortina? Ah, cuelga usted su ropa detrás. Si alguien se viera obligado a esconderse en esta habitación, tendría que hacerlo aquí, porque la cama es demasiado baja y el armario tiene muy poco fondo. Supongo que no habrá nadie aquí...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Cuando Holmes descorrió la cortina pude advertir, por una cierta rigidez y actitud de alerta en su postura, que estaba en guardia contra cualquier emergencia. Pero lo cierto es qu&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;detrás de la cortina no se ocultaban más que tres o cuatro trajes, colgados de una hilera de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;perchas. Holmes se dio la vuelta _v, de pronto, se agachó hacia el suelo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¡Caramba! ¿Qué es esto?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Se trataba de una pequeña pirámide, hecha con una especie de masilla negra, exactamente igual a la que había sobre la mesa del despacho. Holmes la sostuvo en la palma de la mano y la acercó a la luz eléctrica.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Parece que su visitante ha dejado rastros en su alcoba, y no sólo en su cuarto de estar, señor Soames.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Qué podía buscar aquí?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Creo que está muy claro. Usted regresó por un camino inesperado y él no se percató de su llegada hasta que usted estaba va en la misma puerta. ¿Qué podía hacer? Recogió todo lo que pudiera delatarle y corrió a esconderse en el dormitorio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¡Cielo santo, señor Holmes! No me diga que todo el tiempo que estuve aquí hablando con Bannister tuvimos atrapado a ese individuo, sin nosotros saberlo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Así lo veo yo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Tiene que existir otra alternativa, señor Holmes. No sé si se ha fijado usted en la ventana de mi alcoba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Con celosía, junquillos de plomo, tres paneles separados, uno de ellos con bisagras para abrirlo y lo bastante grande para que pase un hombre.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Exacto. Y da a un rincón del patio, de manera que queda casi invisible.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El tipo pudo haber entrado por aquí, dejó ese rastro al cruzar el dormitorio y después, al encontrar la puerta abierta, escapó por ella.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Seamos prácticos -dijo-. Me pareció entender que hay tres estudiantes que utilizan esta escalera y pasan habitualmente por delante de su puerta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-En efecto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Y lo tres se presentan a este examen?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Sí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Tiene usted razones para sospechar de alguno de ellos más que de los otros?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Soames vaciló.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Se trata de una pregunta muy delicada. No me gusta difundir sospechas cuando no existen pruebas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Oigamos las sospechas. Ya buscaré yo las pruebas. -En tal caso, le explicaré en pocas palabras el carácter de los tres hombres que residen en esas habitaciones. En la primera planta está Gilchrist, muy buen estudiante y atleta; juega en el equipo de rugby y en el de cricket del colegio, y representó a la universidad en vallas y salto de longitud. Un joven agradable y varonil. Su padre era el famoso sir Jabez Gilchrist, que se arruinó en las carreras. Mi alumno quedó en la pobreza, pero es muy aplicado y trabajador y saldrá adelante.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;»En la segunda planta vive Daulat Ras, el indio. Un tipo callado e inescrutable, como la mayoría de los indios. Lleva muy bien sus estudios, aunque el griego es su punto débil. Es serio y metódico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;»El piso alto corresponde a Miles McLaren. Un tipo brillante cuando le da por trabajar..., uno de los mejores cerebros de la universidad; pero es inconstante, disoluto y carece de principios. En su primer año estuvo a punto de ser expulsado por un escándalo de cartas. Se ha pasado todo el curso holgazaneando y no debe sentirse muy tranquilo ante este examen.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-En otras palabras, usted sospecha de él.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No me atrevería a decir tanto. Pero, de los tres, sería quizás el menos improbable.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Exacto. Y ahora, señor Soames, veamos cómo es su sirviente, Bannister.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Bannister resultó ser un hombrecillo de unos cincuenta años, pálido, bien afeitado y de cabellos grises. Todavía no se había recuperado de aquella brusca perturbación de la&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La Aventura de los Tres Estudiantes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;tranquila rutina de su vida. Sus fofas facciones temblaban con espasmos nerviosos y sus &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;dedos no podían estarse quietos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Estamos investigando este lamentable incidente, Bannister -dijo el profesor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Sí, señor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Tengo entendido -dijo Holmes- que dejó usted su llave olvidada en la cerradura.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Sí, señor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿No es muy extraño que le ocurra eso precisamente el día en que estaban aquí esos papeles?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Ha sido una gran desgracia, señor. Pero ya me ha ocurrido alguna otra vez.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿A qué hora entró usted en la habitación?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-A eso de las cuatro y media. La hora del té del señor Soames.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Cuánto tiempo estuvo dentro?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Al ver que él no estaba, salí inmediatamente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Miró usted los papeles de encima de la mesa?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No, señor, le aseguro que no.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Cómo pudo dejarse la llave en la puerta?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Llevaba en las manos la bandeja del té, y pensé volver luego a recoger la llave. Pero se me olvidó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿La puerta de fuera tiene picaporte?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No, señor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿De manera que permaneció abierta todo el tiempo?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Sí, señor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Cuando regresó el señor Soames y le llamó, ¿se alteró usted mucho?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Sí, señor. En todos los años que llevo aquí, que son muchos, nunca había sucedido una cosa así. Estuve a punto de desmayarme, señor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Eso tengo entendido. ¿Dónde estaba usted cuando empezó a sentirse mal?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Que dónde estaba? Pues aquí mismo, cerca de la puerta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Es muy curioso, porque fue a sentarse en aquel sillón que hay junto al rincón. ¿Por qué no se sentó en cualquiera de estas otras sillas?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No lo sé, señor. Ni me fijé en dónde me sentaba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No creo que se fijara en nada, señor Holmes -dijo Soames-. Tenía muy mal aspecto..., completamente cadavérico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Se quedó usted aquí cuando se marchó el profesor?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Nada más que un minuto o cosa así. Luego cerré la puerta con llave y me fui a mi habitación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿De quién sospecha usted?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Ay señor, no sabría decirle. No creo que haya en esta universidad un caballero capaz de hacer algo así para obtener ventaja. No, señor, no lo creo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Gracias. Con eso basta -dijo Holmes-. Ah, sí, una cosa más. ¿No le habrá usted dicho a ninguno de los tres caballeros que usted atiende que algo va mal, verdad?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No, señor; ni una palabra.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Ha visto a alguno de ellos? -No, señor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Muy bien. Y ahora, señor Soames, si le parece bien, daremos un paseo por el patio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Tres cuadrados de luz amarilla brillaban sobre nosotros en medio de la creciente oscuridad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Sus tres pájaros están todos en sus nidos -dijo Holmes, mirando hacia arriba- ¡Vaya! ¿Qué es eso? Uno de ellos parece bastante inquieto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Se trataba del indio, cuya oscura silueta había aparecido de pronto a través de los visillos, dando rápidas zancadas de un lado a otro de la habitación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Me gustaría echarles un vistazo en sus habitaciones -dijo Holmes-. ¿Sería posible?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La Aventura de los Tres Estudiantes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Sin ningún problema -respondió Soames-. Este conjunto de habitaciones es el más antiguo del colegio, y no es raro que vengan visitantes a verlas. Acompáñenme y yo mismo les serviré de guía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Nada de nombres, por favor -dijo Holmes mientras llamábamos a la puerta de Gilchrist.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La abrió un joven alto, delgado y de cabello pajizo, que nos dio la bienvenida al enterarse de nuestros propósitos. La habitación contenía algunos detalles verdaderamente curiosos de arquitectura doméstica medieval. Holmes quedó tan encantado que se empeñó en dibujarlo en su cuaderno de notas; durante la operación, se le rompió la mina del lápiz, tuvo que pedir uno prestado a nuestro joven anfitrión y, por último, le pidió prestada una navaja para sacarle punta a su lápiz. El mismo curioso incidente le volvió a ocurrir en las habitaciones del indio, un individuo pequeño y callado, con nariz aguileña, que nos miraba de reojo y no disimuló su alegría cuando Holmes dio por terminados sus estudios arquitectónicos. En ninguno de los dos casos me pareció que Holmes hubiera encontrado la pista que andaba buscando. En cuanto a nuestra tercera visita, quedó frustrada. La puerta exterior no se abrió a nuestras llamadas, y lo único positivo que nos llegó del otro lado fue un torrente de palabrotas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¡Me tiene sin cuidado quién sea! ¡Pueden irse al infierno! -rugió una voz iracunda-. ¡Mañana es el examen y no puedo perder el tiempo con nadie.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¡Qué grosero! -dijo nuestro guía, rojo de indignación, mientras bajábamos por la escalera-. Naturalmente, no se daba cuenta de que era yo quien llamaba, pero aun así su conducta resulta impresentable y, dadas las circunstancias, bastante sospechosa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La reacción de Holmes fue muy curiosa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Podría usted decirme la estatura exacta de este joven? -preguntó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-La verdad, señor Holmes, no sabría qué decirle. Es más alto que el indio, aunque no tanto como Gilchrist. Supongo que alrededor de cinco pies y seis pulgadas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Eso es muy importante -dijo Holmes-. Y ahora, señor Soames, le deseo a usted buenas noches.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Nuestro guía expresó a voces su sorpresa y desencanto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¡Santo cielo, señor Holmes! ¡No irá usted a dejarme así de repente! Me parece que no se da usted cuenta de la situación. El examen es mañana. Tengo que tomar alguna medida concreta esta misma noche. No puedo permitir que se celebre el examen si uno de los ejercicios está amañado. Hay que afrontar la situación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Tiene que dejar las cosas como están. Mañana me pasaré por aquí a primera hora de la mañana y hablaremos del asunto. Es posible que para entonces me encuentre en condiciones de sugerirle alguna línea de actuación. Mientras tanto, no cambie usted nada; absolutamente nada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-QUvSznSmI5k/Th6_nSbvPuI/AAAAAAAAARc/sVcPsQRPves/s1600/7927660-tres-estudiantes%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" m$="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-QUvSznSmI5k/Th6_nSbvPuI/AAAAAAAAARc/sVcPsQRPves/s400/7927660-tres-estudiantes%255B1%255D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Muy bien, señor Holmes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Y quédese tranquilo. No le quepa duda de que encontraremos la manera de solucionar sus dificultades. Me voy a llevar la masilla negra, y también las virutas de lápiz. Adiós.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Cuando volvimos a salir a la oscuridad del patio miramos de nuevo las ventanas. El indio seguía dando paseos por la habitación. Los otros dos estaban invisibles.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Bien, Watson, ¿qué le parece? -preguntó Holmes en cuanto salimos a la calle-. Es como un juego de salón, algo así como el truco de las tres cartas, ¿no cree? Ahí tiene usted a sus tres hombres. Tiene que ser uno de ellos. Elija. ¿Por cuál se decide?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;4 Aproximadamente, un metro setenta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La Aventura de los Tres Estudiantes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-El individuo mal hablado del último piso. Es el que tiene el peor historial. Sin embargo, ese indio también parece un buen pájaro. ¿Por qué estará dando vueltas por el cuarto sin parar?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Eso no quiere decir nada. Muchas personas lo hacen cuando están intentando&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;aprenderse algo de memoria. -Nos miraba de una manera muy rara. -Lo mismo haría usted si le cayese encima una manada de desconocidos cuando&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;estuviera preparando un examen para el día siguiente y no pudiera perder ni un minuto. No, eso no me dice nada. Además, los lápices y las cuchillas..., todo estaba como es debido. El que sí me intriga es ese individuo...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Quién&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Hombre, pues Bannister, el sirviente. ¿Qué pinta él en este asunto&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-A mí me dio la impresión de ser un hombre completamente honrado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-A mí también, y eso es lo que me intriga.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;¿Por qué iba un hombre completamente &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;honrado a... Bueno, bueno, aquí tenemos una papelería importante. Comenzaremos aquí nuestras investigaciones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;En la ciudad sólo había cuatro papelerías de cierta importancia, y en cada una de ellas Holmes exhibió sus virutas de lápiz y ofreció un alto precio por un lápiz igual. En todas le dijeron que podían encargarlo, pero que se trataba de un tamaño poco corriente y casi nunca tenían existencias. El fracaso no pareció deprimir a mi amigo, que se encogió de hombros con una resignación casi divertida.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No hay nada que hacer, querido Watson. Esta pista, que era la mejor y la más concluyente, no ha conducido a nada. Aunque, la verdad, estoy casi seguro de que, aun sin ella, podremos elaborar una explicación suficiente. ¡Por Júpiter! Querido amigo, son casi las nueve, y nuestra patrona dijo algo acerca de guisantes a las siete v media. Estoy viendo, Watson, que con esa manía de fumar constantemente y esa irregularidad en las comidas, van a acabar por pedirle que se largue, y yo compartiré su caída en desgracia..., aunque no antes de que haya resuelto el problema del profesor nervioso, el sirviente descuidado y los tres intrépidos estudiantes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Holmes no volvió a hacer ningún comentario sobre el caso aquel día, aunque permaneció sentado y sumido en reflexiones durante mucho rato, después de nuestra retrasada cena. A las &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;ocho de la mañana siguiente entró en mi habitación cuando yo estaba terminando d&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;asearme. -Bien, Watson -dijo-. Es hora de ir a San Lucas. ¿Puede prescindir del desayuno? -Desde luego. -Soames estará hecho un manojo de nervios hasta que podamos decirle algo concreto. -¿Y tiene usted algo concreto que decirle? -Creo que sí. -¿Ha llegado ya a alguna conclusión? -Sí, querido Watson; he solucionado el misterio. -Pero... ¿qué nuevas pistas ha podido encontrar? -¡Ah! No en vano me he levantado de la cama a horas tan intempestivas como las seis &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;de la mañana. He invertido dos horas de duro trabajo y he recorrido no menos de cinco&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;millas, pero algo he sacado en limpio. ¡Fíjese en esto! Extendió la mano, y en la palma tenía tres pequeñas pirámides de masilla negra. -¡Caramba, Holmes, ayer sólo tenía dos!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La Aventura de los Tres Estudiantes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Y esta mañana he conseguido otra. No parece muy aventurado suponer que la fuente de origen del número tres sea la misma que la de los números uno y dos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;¿No cree, Watson? Bueno, pongámonos en marcha y libremos al amigo Soames de su tormento.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Efectivamente, el desdichado profesor se encontraba en un estado nervioso lamentable cuando llegamos a sus habitaciones. En unas pocas horas comenzarían los exámenes, y él todavía vacilaba entre dar a conocer los hechos o permitir que el culpable optase a la sustanciosa beca. Tan grande era su agitación mental que no podía quedarse quieto, y corrió hacia Holmes con las manos extendidas en un gesto de ansiedad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¡Gracias a Dios que ha venido! Llegué a temer que se hubiera desentendido del caso. ¿Qué hago? ¿Seguimos adelante con el examen?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Sí, sí; siga adelante, desde luego.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Pero... ¿y ese granuja?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No se presentará.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Sabe usted quién es?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Creo que sí. Puesto que el asunto no se va a hacer público, tendremos que atribuirnos algunos poderes y decidir por nuestra cuenta, en un pequeño consejo de guerra privado. ¡Colóquese ahí, Soames, haga el favor! ¡Usted ahí, Watson! Yo ocuparé este sillón del centro. Bien, creo que ya parecemos lo bastante impresionantes como para infundir terror en un corazón culpable. ¡Haga el favor de tocar la campanilla!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Bannister acudió a la llamada y reculó con evidente sorpresa y temor ante nuestra pose judicial.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Haga el favor de cerrar la puerta -dijo Holmes-. Y ahora, Bannister, ¿será tan amable de decirnos la verdad acerca del incidente de ayer?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El hombre se puso pálido hasta las raíces del pelo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Se lo he contado todo, señor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿No tiene nada que añadir?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Nada en absoluto, señor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-En tal caso, tendré que hacerle unas cuantas sugerencias. Cuando se sentó ayer en ese sillón, ¿no lo haría para esconder algún objeto que habría podido revelar quién estuvo en la habitación?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La cara de Bannister parecía la de un cadáver.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No, señor; desde luego que no.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Era sólo una sugerencia -dijo Holmes en tono suave-. Reconozco francamente que no puedo demostrarlo. Pero parece bastante probable si consideramos que en cuanto el señor Soames volvió la espalda usted dejó salir al hombre que estaba escondido en esa alcoba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Bannister se pasó la lengua por los labios resecos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No había ningún hombre.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¡Qué pena, Bannister! Hasta ahora, podría ser que hubiera dicho la verdad, pero ahora me consta que ha mentido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El rostro de Bannister adoptó una expresión de huraño desafío.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No había ningún hombre, señor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Vamos, vamos, Bannister.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No, señor; no había nadie.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-En tal caso, no puede usted proporcionarnos más información. ¿Quiere hacer el favor de quedarse en la habitación? Póngase ahí, junto a la puerta del dormitorio. Ahora, Soames, le voy a pedir que tenga la amabilidad de subir a la habitación del joven Gilchrist y le diga que baje aquí a la suya.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Un minuto después, el profesor regresaba, acompañado del estudiante. Era éste un hombre con una figura espléndida, alto, esbelto y ágil, de paso elástico y con un rostro atractivo y sincero. Sus preocupados ojos azules vagaron de uno a otro de nosotros, y por fin&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La Aventura de los Tres Estudiantes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;se posaron con una expresión de absoluto desaliento en Bannister, situado en el rincón más alejado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Cierre la puerta -dijo Holmes-. Y ahora, señor Gilchrist, estamos solos aquí, y no es preciso que nadie se entere de lo que ocurre entre nosotros, de manera que podemos hablar con absoluta franqueza. Queremos saber, señor Gilchrist, cómo es posible que usted, un hombre de honor, haya podido cometer una acción como la de ayer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El desdichado joven retrocedió tambaleándose, y dirigió a Bannister una mirada llena de espanto y reproche.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¡No, no, señor Gilchrist! ¡Yo no he dicho una palabra! ¡Ni una palabra, señor! ­exclamó el sirviente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No, pero ahora sí que lo ha hecho -dijo Holmes-. Bien, caballero, se dará usted cuenta de que después de lo que ha dicho Bannister, su postura es insostenible, y que la única oportunidad que le queda es hacer una confesión sincera.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Por un momento, Gilchrist, con una mano levantada, trató de contener el temblor de sus facciones. Pero un instante después había caído de rodillas delante de la mesa y, con la cara oculta entre las manos, estallaba en una tempestad de angustiados sollozos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Vamos, vamos -dijo Holmes amablemente-. Errar es humano, y por lo menos nadie puede acusarle de ser un criminal empedernido. Puede que resulte menos violento para usted que yo le explique al señor Soames lo ocurrido, y usted puede corregirme si me equivoco. ¿Lo prefiere así? Está bien, está bien, no se moleste en contestar. Escuche, y comprobará que no soy injusto con usted.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;»Señor Soames, desde el momento en que usted me dijo que nadie, ni siquiera Bannister, sabía que las pruebas estaban en su habitación, el caso empezó a cobrar forma concreta en mi mente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Por supuesto, podemos descartar al impresor, puesto que éste podía examinar los ejercicios en su propia oficina. Tampoco el indio me pareció sospechoso: si las pruebas estaban en un rollo, es poco probable que supiera de qué se trataba. Por otra parte, parecía demasiado coincidencia que alguien se atreviera a entrar en la habitación, de manera no premeditada, precisamente el día en que los exámenes estaban sobre la mesa. También eso quedaba descartado. El hombre que entró sabía que los exámenes estaban aquí. ¿Cómo lo sabía?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;»Cuando vinimos por primera vez a su habitación, yo examiné la ventana por fuera. Me hizo gracia que usted supusiera que yo contemplaba la posibilidad de que alguien hubiera entrado por ahí, a plena luz del día y expuesto a las miradas de todos los que ocupan esas habitaciones de enfrente. Semejante idea era absurda. Lo que yo hacía era calcular lo alto que tenía que ser un hombre para ver desde fuera los papeles que había encima de la mesa. Yo mido seis pies y tuve que empinarme para verlos. Una persona más baja que yo no habría tenido la más mínima posibilidad. Como ve, ya desde ese momento tenía motivos para suponer que si uno de sus tres estudiantes era más alto de lo normal, ése era el que más convenía vigilar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;»Entré aquí y le hice a usted partícipe de la información que ofrecía la mesita lateral. La mesa del centro no me decía nada, hasta que usted, al describir a Gilchrist, mencionó que practicaba el salto de longitud. Entonces todo quedó claro al instante, y ya sólo necesitaba ciertas pruebas que lo confirmaran, y que no tardé en obtener.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;»He aquí lo que sucedió: este joven se había pasado la tarde en las pistas de atletismo practicando el salto. Regresó trayendo las zapatillas de saltar, que, como usted sabe, llevan varios clavos en la suela. Al pasar por delante de la ventana vio, gracias a su elevada estatura, el rollo de pruebas encima de su mesa, y se imaginó de qué se trataba. No habría ocurrido nada malo de no ser porque, al pasar por delante de su puerta, advirtió la llave que el descuidado sirviente había dejado allí olvidada. Entonces se apoderó de él un repentino impulso de entrar y comprobar si, efectivamente, se trataba de las pruebas del examen. No&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La Aventura de los Tres Estudiantes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;corría ningún peligro, porque siempre podría alegar que había entrado únicamente para hacerle a usted una consulta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;»Pues bien, cuando hubo comprobado que, en efecto, se trataba de las pruebas, es cuando sucumbió a la tentación. Dejó sus zapatillas encima de la mesa. ¿Qué es lo que dejó en ese sillón que hay al lado de la ventana?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Los guantes -respondió el joven.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Holmes dirigió una mirada triunfal a Bannister.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Dejó sus guantes en el sillón y cogió las pruebas, una a una, para copiarlas. Suponía que el profesor regresaría por la puerta principal y que lo vería venir. Pero, como sabemos, vino por la puerta lateral. Cuando lo oyó, usted estaba ya en la puerta. No había escapatoria posible. Dejó olvidados los guantes, pero recogió las zapatillas y se precipitó dentro de la alcoba. Se habrán fijado en que el corte es muy ligero por un lado, pero se va haciendo más profundo en dirección a la puerta del dormitorio. Eso es prueba suficiente de que alguien había tirado de las zapatillas en esa dirección, e indicaba que el culpable había buscado refugio allí. Sobre la mesa quedó un pegote de tierra que rodeaba a un clavo. Un segundo pegote se desprendió y cayó al suelo en el dormitorio. Puedo agregar que esta mañana me acerqué a las pistas de atletismo, comprobé que el foso de saltos tiene una arcilla negra muy adherente y me llevé una muestra, junto con un poco del serrín fino que se echa por encima para evitar que el atleta resbale. ¿He dicho la verdad, señor Gilchrist?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El estudiante se había puesto en pie.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Sí, señor; es verdad -dijo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¡Cielo santo! ¿No tiene nada que añadir? -exclamó Soames.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Sí, señor, tengo algo, pero la impresión que me ha causado el quedar desenmascarado de manera tan vergonzosa me había dejado aturdido. Tengo aquí una carta, señor Soames, que le escribí esta madrugada, tras una noche sin poder dormir. La escribí antes de saber que mi fraude había sido descubierto. Aquí la tiene, señor. Verá que en ella le digo: «He decidido no presentarme al examen. Me han ofrecido un puesto en la policía de Rhodesia y parto deinmediato hacia África del Sur.»&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Me complace de veras saber que no intentaba aprovecharse de una ventaja tan mal adquirida -dijo Soames-. Pero ¿qué le hizo cambiar de intenciones?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Gilchrist señaló a Bannister.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Este es el hombre que me puso en el buen camino -dijo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-En fin, Bannister -dijo Holmes-. Con lo que ya hemos dicho, habrá quedado claro que sólo usted podía haber dejado salir a este joven, puesto que usted se quedó en la habitación y tuvo que cerrar la puerta al marcharse. No hay quien se crea que pudiera escapar por esa ventana. ¿No puede aclararnos este último detalle del misterio, explicándonos por qué razón hizo lo que hizo?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Es algo muy sencillo, señor, pero usted no podía saberlo; ni con toda su inteligencia lo habría podido saber. Hubo un tiempo, señor, en el que fui mayordomo del difunto sir Jabez Gilchrist, padre de este joven caballero. Cuando quedó en la ruina, yo entré a trabajar de sirviente en la universidad, pero nunca olvidé a mi antiguo señor porque hubiera caído en desgracia. Hice siempre todo lo que pude por su hijo, en recuerdo de los viejos tiempos. Pues bien, señor, cuando entré ayer en esta habitación, después de que se diera la alarma, lo primero que vi fueron los guantes marrones del señor Gilchrist encima de ese sillón. Conocía muy bien aquellos guantes y comprendí el mensaje que encerraban. Si el señor Soames los veía, todo estaba perdido. Así que me desplomé en el sillón, y nada habría podido moverme de él hasta que el señor Soames salió a buscarle a usted. Entonces salió de su escondite mi pobre señorito, a quien yo había mecido en mis rodillas, y me lo confesó todo. ¿No era natural, señor, que yo intentara salvarlo, v no era natural también que procurase hablarle&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La Aventura de los Tres Estudiantes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;como lo habría hecho su difunto padre, haciéndole comprender que no podía sacar provecho de su mala acción? ¿Puede usted culparme por ello, señor?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 11pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Desde luego que no -dijo Holmes de todo corazón, mientras se ponía en pie-. Bien, Soames, creo que hemos resuelto su pequeño problema, y en casa nos aguarda el desayuno. Vamos, Wátson. En cuanto a usted, caballero, confío en que le aguarde un brillante porvenir en Rhodesia. Por una vez ha caído usted bajo. Veamos lo alto que puede llegar en el futuro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-4000528848059292955?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/4000528848059292955/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/07/la-aventura-de-los-tres-estudiantes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/4000528848059292955'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/4000528848059292955'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/07/la-aventura-de-los-tres-estudiantes.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-z7G0gdXue9M/Th6-VtTB9qI/AAAAAAAAARU/BLZcSARCGR8/s72-c/6DADACAPAEOJXCASGHG5MCAE8YDHRCAAV4TXOCADKIQGYCA340M54CAUSU9S8CAREUVG4CA664Y2XCA105WVSCAE9SA6CCABKN8RHCAJLFVNRCA0VUL5ICAMMLYOUCAC2PF9CCAIP4XFR.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-7036996807938350483</id><published>2011-06-24T04:10:00.000-07:00</published><updated>2011-06-24T04:10:16.635-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; &lt;h1 align="center" style="margin: 12pt 0cm 3pt; text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;LOS OJOS HACEN ALGO MAS QUE VER&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;h1 align="center" style="margin: 12pt 0cm 3pt; text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-oRv4GG6FX2E/TgRv4mAKp8I/AAAAAAAAAPo/xZ5USNb4otA/s1600/proximo_gran_clasico_ciencia-ficcion%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" i$="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-oRv4GG6FX2E/TgRv4mAKp8I/AAAAAAAAAPo/xZ5USNb4otA/s400/proximo_gran_clasico_ciencia-ficcion%255B1%255D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Después de cientos de miles de millones de años, pensó de súbito en sí mismo como Ames. No la combinación de longitudes de ondas que a través de todo el universo era ahora el equivalente de Ames, sino el sonido en sí. Una clara memoria trajo las ondas sonoras que él no escuchó ni podía escuchar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Su nuevo proyecto le aguzaba sus recuerdos más allá de lo usualmente recordable. Registró el vórtice energético que constituía la suma de su individualidad y las líneas de fuerza se extendieron más allá de las estrellas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;La señal de respuesta de Brock llegó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Con seguridad, pensó Ames, él podía decírselo a Brock. Sin duda, podría hablar con cualquiera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Los modelos fluctuantes de energía enviados por Brock, comunicaron:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—¿Vienes, Ames?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—Naturalmente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—¿Tomarás parte en el torneo?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—¡Sí! —Las líneas de fuerza de Ames fluctuaron irregularmente—. Pensé en una forma artística completamente nueva. Algo realmente insólito.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—¡Qué despilfarro de esfuerzo! ¿Cómo puedes creer que una nueva variante pueda ser concebida tras doscientos mil millones de años? Nada puede haber que sea nuevo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Por un momento Brock quedó fuera de fase e interrumpió la comunicación, y Ames se apresuró en ajustar sus líneas de fuerza. Captó el flujo de los pensamientos de otros emanadores mientras lo hizo; captó la poderosa visión de la extensa galaxia contra el terciopelo de la nada, y las líneas de fuerza pulsada en forma incesante por una multitudinaria vida energética, discurriendo entre las galaxias.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—Por favor, Brock —suplicó Ames—, absorbe mis pensamientos. No los evites. Estuve pensando en manipular &lt;personname productid="la Materia." w:st="on"&gt;la Materia.&lt;/personname&gt; ¡Imagínate! Una sinfonía de Materia. ¿Por qué molestarse con Energía? Es cierto que nada hay de nuevo en &lt;personname productid="la Energ￭a." w:st="on"&gt;la Energía.&lt;/personname&gt; ¿Cómo podría ser de otra forma? ¿No nos enseña esto que debemos experimentar con &lt;personname productid="la Materia" w:st="on"&gt;la Materia&lt;/personname&gt;?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—¡Materia!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Ames interpretó las vibraciones energéticas de Brock como un claro gesto de disgusto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—¿Por qué no? —dijo—. Nosotros mismos fuimos Materia en otros tiempos… ¡Oh, quizás un trillón de años atrás! ¿Por qué no construir objetos en un medio material? O con formas abstractas, o… escucha, Brock… ¿Por qué no construir una imitación nuestra con Materia, una Materia a nuestra imagen y semejanza, tal como fuimos alguna vez?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—No recuerdo cómo fuimos —dijo Brock—. Nadie lo recuerda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—Yo lo recuerdo —dijo Ames con seguridad—. No he pensado sino en eso y estoy comenzando a recordar. Brock, déjame que te lo muestre. Dime si tengo razón. Dímelo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—No. Es ridículo. Es… repugnante.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—Déjame intentarlo, Brock. Hemos sido amigos desde los inicios cuando irradiamos juntos nuestra energía vital, desde el momento en que nos convertimos en lo que ahora somos. ¡Por favor, Brock!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—De acuerdo, pero hazlo rápido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Ames no sentía aquel temblor a lo largo de sus líneas de fuerza desde… ¿desde cuándo? Si lo intentaba ahora para Brock y funcionaba, se atrevería a manipular &lt;personname productid="la Materia" w:st="on"&gt;la Materia&lt;/personname&gt; ante &lt;personname productid="la Asamblea" w:st="on"&gt;la Asamblea&lt;/personname&gt; de Seres Energéticos que, durante tanto tiempo, esperaban algo novedoso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;personname productid="la Materia" w:st="on"&gt;La Materia&lt;/personname&gt; era muy escasa entre las galaxias, pero Ames la reunió, la juntó en un radio de varios años-luz, escogiendo los átomos, dotándola de consistencia arcillosa y conformándola en sentido ovoide.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—¿No lo recuerdas, Brock? —preguntó suavemente—. ¿No era algo parecido?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;El vórtice de Brock tembló al entrar en fase.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—No me obligues a recordar. No recuerdo nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—Existía una cúspide y ellos la llamaban cabeza. Lo recuerdo tan claramente como te lo digo ahora. —Efectuó una pausa y luego continuó—. Mira, ¿recuerdas algo así?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Sobre la parte superior del ovoide apareció la «cabeza».&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—¿Qué es eso? —preguntó Brock.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—Es la palabra que designa la cabeza. Los símbolos que representan el sonido de la palabra. Dime que lo recuerdas, Brock.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—Había algo más —dijo Brock con dudas—. Había algo en medio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Una forma abultada surgió.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—¡Sí! —exclamó Ames—. ¡Es la nariz! —Y la palabra «nariz» apareció en su lugar—. Y también había ojos a cada lado: «Ojo izquierdo…, Ojo derecho».&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Ames contempló lo que había conformado, sus líneas de fuerza palpitaban lentamente. ¿Estaba seguro que era algo así?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—La boca y la barbilla —dijo luego— y la nuez de Adán y las clavículas. Recuerdo bien todas las palabras. —Y todas ellas aparecieron escritas junto a la figura ovoide.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—No pensaba en estas cosas desde hace cientos de millones de años —dijo Brock—. ¿Por qué me haces recordarlas? ¿Por qué?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Ames permaneció sumido en sus pensamientos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—Algo más. Órganos para oír. Algo para escuchar las ondas acústicas. ¡Oídos! ¿Dónde estaban? ¡No puedo recordar dónde estaban!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—¡Olvídalo! —gritó Brock—. ¡Olvídate de los oídos y de todo lo demás! ¡No recuerdes!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—¿Qué hay de malo en recordar? —replicó Ames, desconcertado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—Porque el exterior no era tan rugoso y frío como eso, sino cálido y suave. Los ojos miraban con ternura y estaban vivos y los labios de la boca temblaban y eran suaves sobre los míos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Las líneas de fuerza de Brock palpitaban y se agitaban, palpitaban y se agitaban.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—¡Lo lamento! —dijo Ames—. ¡Lo lamento!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—Me has recordado que en otro tiempo fui mujer y supe amar, que esos ojos hacían algo más que ver y que no había nadie que lo hiciera por mí… y ahora no tengo ojos para hacerlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Con violencia, ella añadió una porción de materia a la rugosa y áspera cabeza y dijo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;—Ahora, deja que ellos lo hagan —y desapareció.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Y Ames vio y recordó que en otro tiempo él fue un hombre. La fuerza de su vórtice partió la cabeza en dos y partió a través de las galaxias siguiendo las huellas energéticas de Brock, de vuelta al infinito destino de la vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Y los ojos de la destrozada cabeza de Materia aún centelleaban con lo que Brock colocó allí en representación de las lágrimas. La cabeza de Materia hizo lo que los seres energéticos ya no podían hacer y lloró por toda la humanidad y por la frágil belleza de los cuerpos que abandonaron un billón de años atrás.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-gwCiYzLpZOw/TgRwGIMvn8I/AAAAAAAAAPs/b_ziZ6A2Bvc/s1600/IsaacAsimov%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="324" i$="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-gwCiYzLpZOw/TgRwGIMvn8I/AAAAAAAAAPs/b_ziZ6A2Bvc/s640/IsaacAsimov%255B1%255D.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;strong&gt;ISAAC ASIMOV&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-7036996807938350483?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/7036996807938350483/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/06/los-ojos-hacen-algo-mas-que-ver-despues.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/7036996807938350483'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/7036996807938350483'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/06/los-ojos-hacen-algo-mas-que-ver-despues.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-oRv4GG6FX2E/TgRv4mAKp8I/AAAAAAAAAPo/xZ5USNb4otA/s72-c/proximo_gran_clasico_ciencia-ficcion%255B1%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-5026602649520265658</id><published>2011-06-09T11:16:00.000-07:00</published><updated>2011-06-09T11:19:40.396-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;A veces es necesario&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;un poco de HUMOR GENERACIONAL. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Compartimos con ustedes el desafío&lt;/span&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-njWLeE7UaR4/TfENo5ZuhSI/AAAAAAAAAPY/eowHlKux6FU/s1600/image0011%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640px" src="http://3.bp.blogspot.com/-njWLeE7UaR4/TfENo5ZuhSI/AAAAAAAAAPY/eowHlKux6FU/s640/image0011%255B1%255D.jpg" t8="true" width="496px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-5026602649520265658?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/5026602649520265658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/06/veces-es-necesario-un-poco-de-humor.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/5026602649520265658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/5026602649520265658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/06/veces-es-necesario-un-poco-de-humor.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-njWLeE7UaR4/TfENo5ZuhSI/AAAAAAAAAPY/eowHlKux6FU/s72-c/image0011%255B1%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-1646931977579833356</id><published>2011-05-18T06:14:00.000-07:00</published><updated>2011-05-18T06:16:36.426-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; line-height: 15pt; margin: 11.25pt 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto;"&gt;&lt;span style="color: #111111; font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;FUIMOS PERIODISTAS&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; line-height: 15pt; margin: 11.25pt 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto;"&gt;&lt;span style="color: #111111; font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp;&amp;nbsp; por&amp;nbsp;Jorge Fernández Díaz&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; line-height: 15pt; margin: 11.25pt 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-EvOiTSZODM8/TdPFv_qHNnI/AAAAAAAAAOA/gVq_6UXT7e8/s1600/675868w288%255B1%255D.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="288" j8="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-EvOiTSZODM8/TdPFv_qHNnI/AAAAAAAAAOA/gVq_6UXT7e8/s400/675868w288%255B1%255D.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; line-height: 15pt; margin: 11.25pt 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Emilio Petcoff era, a un mismo tiempo, periodista y erudito. En una profesión donde todos somos expertos en generalidades y formamos un vasto océano de diez centímetros de profundidad, Emilio resultaba exótico y admirable. No se lo recuerda mucho, pero fue uno de los grandes periodistas argentinos de todos los tiempos. Ya de vuelta de casi todo, escribió en &lt;i&gt;Clarín &lt;/i&gt;crónicas policiales del día. Salía por las tardes, merodeaba comisarías, gangsters, buchones y prostitutas, y luego tecleaba en su Olivetti historias oscuras que destellaban genio. Una de esas crónicas perdidas (cito de memoria) comenzaba más o menos así: "Juan Gómez vino a romper ayer el viejo axioma según el cual un hombre no puede estar en dos lugares al mismo tiempo. Su cabeza apareció en la vereda y su cuerpo en la vereda de enfrente". &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; line-height: 15pt; margin: 11.25pt 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Petcoff parecía haber leído toda la biblioteca universal y hablaba diversos idiomas, pero prefería el estaño a la academia y largas veladas de whisky y citas filosóficas en cafetines de cuarta a cualquier fiesta de vanidades en la sede de una empresa anunciante o en un cóctel de canapés de &lt;personname productid="la Canciller￭a. Lo" w:st="on"&gt;la Cancillería. Lo&lt;/personname&gt; conocí en su casa de Barracas, y mientras nos comíamos una milanesa acompañada con vino y soda me dio varias lecciones de literatura y de supervivencia. Me contó, en aquel entonces, que él había trabajado con el mejor cronista argentino del siglo XX: un hombre paradójicamente ignoto y analfabeto que conseguía cualquier información por más difícil que fuera. Petcoff hacía del periodismo un arte mayor, y no se preocupaba ni por la inmortalidad de su nombre ni por la suma de su cuenta bancaria. Era un bohemio lúcido y necesario, y la redacción del diario donde trabajaba tuvo que hacer una colecta para comprarle un sobretodo nuevo, porque el anterior tenía quince años de vida y se había convertido en una colección de andrajos. "Para qué tanta historia antigua", diría Emilio si me escuchara: murió el 7 de mayo de 1994. Esta historia antigua viene a cuento en este nuevo Día del Periodista para recordar lo que alguna vez fuimos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; line-height: 15pt; margin: 11.25pt 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Petcoff era uno de los últimos representantes de una generación de periodistas inolvidables que no pretendían hacerse ricos y que ni siquiera soñaban con la firma ni con la fama. Sólo querían parar la olla y hacer con arte este oficio maldito. Codiciaban, a lo sumo, ligar algún viaje de trabajo de vez en cuando y, por supuesto, escribir aquella novela que no escribirían nunca. Nada sabían del marketing ni del gerenciamiento, nunca firmaron un autógrafo ni ambicionaban una casa con pileta de natación. No conocían ni de vista a los anunciantes y, a veces, caían en el pecado de la fantasía. No eran perfectos, no todo tiempo pasado fue mejor. Pero aquellos periodistas eran escritores, tenían agallas y talento, y la humildad de los que saben que no saben. Es paradójico: ellos sabían mucho más que nosotros, pero no pretendían opinar de todo, como hacemos con irregular suerte. Aquellos muchachos de antes, que leían todo, tenían la opinión prohibida, por pudor y por prudencia. Algunos muchachos de ahora, que saben perfecto inglés pero tienen problemas con el castellano básico, son "todólogos" entusiastas, próceres mediáticos, salvadores de la patria, ricos y famosos, y predicadores de cualquier cosa. Es decir, predicadores de la nada. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; line-height: 15pt; margin: 11.25pt 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Aquellos empecinados orfebres de la pluma tenían mucha calle y eran nómades por vocación. La joven guardia, en cambio, no es nómade sino sedentaria. No va a buscar la información, la espera para adornarla. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; line-height: 15pt; margin: 11.25pt 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La preocupación consistía en haber leído a Sartre y a Camus. Hoy pasa por tener un programa de radio o aparecer en el cable para levantar publicidad. Antes se buscaban informantes y papeles ocultos. Hoy se busca "temática y &lt;i&gt;target &lt;/i&gt;". Antes se mataba por un dato, hoy se mata por un aviso. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; line-height: 15pt; margin: 11.25pt 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Aquellos parecían heridos existenciales, mezcla lunática de artistas irresponsables y servidores públicos, y, como muchos poetas trasnochados, derivaban melancólicamente hacia el alcohol. Estos son vulnerables al elogio y proclives al &lt;i&gt;lobby &lt;/i&gt;, juegan al golf, viven en countries y aparecen tostaditos y pasteurizados en las vidrieras de las celebridades. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; line-height: 15pt; margin: 11.25pt 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Viene ahora la advertencia de rigor: esta profesión tenía antes y tiene ahora la misma cantidad de canallas y de mediocres. Muchos periodistas de aquel entonces resultaron mitómanos incurables, y muchos periodistas de ahora se preocupan por ser nobles y rigurosos, y por cuidar el sustantivo y el verbo, a pesar del enorme vacío de la época. Pero haciendo estas salvedades, cuánta modestia y cuánto conocimiento, y cuánta autocrítica debemos cruzar todavía. Y qué cruel hacerlo bajo este imperio del maltrato, cuando los políticos compran medios para manipular periodistas, funcionarios manejan la publicidad oficial para amordazar a los críticos y hasta el presidente de &lt;personname productid="la Naci�n" w:st="on"&gt;la Nación&lt;/personname&gt; nos sacude bofetadas públicas desde los atriles. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; line-height: 15pt; margin: 11.25pt 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Pero lo cortés no quita lo valiente. El periodismo es necesario para la democracia, y el periodista debe ser defendido, pero también debe revisar permanentemente sus pecados con el simple propósito de enmendarse, de aprender y de no volver a cometerlos. Asumiendo que quizás, al final de todo, el peor de los pecados no sea, como decía Borges, la desdicha, sino la mediocridad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; line-height: 15pt; margin: 11.25pt 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El viernes 13 de abril un periodista de mi generación y de mi diario, un hombre culto y modesto, un veterano cronista de cien batallas que nunca buscó la notoriedad, bruscamente la obtuvo por el simple método de darse un chapuzón. Mariano Wullich apareció ese día en una foto de tapa del diario &lt;personname productid="LA NACION" w:st="on"&gt;LA NACION&lt;/personname&gt;: por curiosidad personal y no por otra cosa se había embarcado en el Irízar, y después de haberse duchado, en la noche del martes 10, encontró humo en su camarote. Poco más tarde tenía puesto un chaleco salvavidas y estaba en cubierta, preparado para abandonar el rompehielos, que se incendiaba en medio del océano. Wullich bajó por una escalerilla y saltó para abordar la balsa, pero de pronto una ola se la arrebató y cayó al mar. Fue un instante helado e interminable: Mariano estaba varios metros bajo el agua fría, en mitad de la oscuridad y de los tiburones, a &lt;metricconverter productid="140 millas" w:st="on"&gt;140 millas&lt;/metricconverter&gt; náuticas de la costa y junto a un barco que amenazaba con explotar. El salvavidas primero, y dos suboficiales después, le salvaron el pellejo. Pero estuvo seis horas mojado, con la angustia del náufrago, el terror del resucitado y los pensamientos más lúgubres hasta que un pesquero rescató a su grupo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; line-height: 15pt; margin: 11.25pt 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La travesía a casa fue lenta y penosa, y cuando tocó Ezeiza, nuestro gran jefe de noticias, le pidió que escribiera urgente la crónica en primera persona. Mariano llegó a su departamento, lloró un rato, se bañó, se tomó un whisky, se vistió rápido y sin más trámite se vino a la redacción. Aquí estaba de repente, en saco y corbata, escribiendo su columna con el mismo profesionalismo de siempre. Al verlo tuve un escalofrío. Me acerqué a abrazarlo: le temblaban el pulso y la voz. Tenía todavía un susto de muerte, estaba agotado física y mentalmente, podría haberle pasado la información a cualquiera desde su cama, pero aquí estaba de repente, cumpliendo su viejo oficio con arte y valentía, con su camisa celeste y su corbata anudada, con la dignidad de aquellos periodistas que fuimos. El fantasma de Emilio Petcoff le dictaba los adjetivos y los párrafos brillantes. Era tan importante en ese momento: Mariano estaba salvándonos a todos. Nos estaba salvando del vacío. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; line-height: 15pt; margin: 11.25pt 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Zb9A3DgIDeo/TdPGAahZlAI/AAAAAAAAAOE/9cDv-Ic_OjE/s1600/jorge-fernandez-diaz%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" j8="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-Zb9A3DgIDeo/TdPGAahZlAI/AAAAAAAAAOE/9cDv-Ic_OjE/s640/jorge-fernandez-diaz%255B1%255D.jpg" width="418" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; line-height: 15pt; margin: 11.25pt 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-1646931977579833356?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/1646931977579833356/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/05/fuimos-periodistas-por-fernandez-diaz.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/1646931977579833356'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/1646931977579833356'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/05/fuimos-periodistas-por-fernandez-diaz.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-EvOiTSZODM8/TdPFv_qHNnI/AAAAAAAAAOA/gVq_6UXT7e8/s72-c/675868w288%255B1%255D.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-5091450477755488461</id><published>2011-04-27T12:51:00.000-07:00</published><updated>2011-04-28T02:47:16.042-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="post-body" style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="post-body" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;EL HOMBRE QUE APRENDIÓ A LADRAR&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;Mario Benedetti&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-FI2hjjXONQQ/Tbk3Wyf8KEI/AAAAAAAAANM/yJ7IWK0VI4c/s1600/7+copia.jpg2%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="245" j8="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-FI2hjjXONQQ/Tbk3Wyf8KEI/AAAAAAAAANM/yJ7IWK0VI4c/s400/7+copia.jpg2%255B1%255D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Lo cierto es que fueron años de arduo y pragmático aprendizaje, con lapsos de desaliento en los que estuvo a punto de desistir. Pero al fin triunfó la perseverancia y Raimundo aprendió a ladrar. No a imitar ladridos, como suelen hacer algunos chistosos o que se creen tales, sino verdaderamente a ladrar. ¿Qué lo había impulsado a ese adiestramiento? Ante sus amigos se autoflagelaba con humor: &lt;i&gt;"La verdad es que ladro por no llorar."&lt;/i&gt; Sin embargo, la razón más valedera era su amor casi franciscano hacia sus hermanos perros. Amor es comunicación. ¿Cómo amar entonces sin comunicarse? &lt;br /&gt;Para Raimundo representó un día de gloria cuando su ladrido fue por fin comprendido por Leo su hermano perro, y (algo más extraordinario aún) él comprendió el ladrido de Leo. A partir de ese día Raimundo y Leo se tendían, por lo general en los atardeceres, bajo la glorieta, y dialogaban sobre temas generales. A pesar de su amor por los hermanos perros, Raimundo nunca había imaginado que Leo tuviera una tan sagaz visión del mundo. &lt;br /&gt;Por fin, una tarde se animó a preguntarle, en varios sobrios ladridos: &lt;i&gt;"Dime, Leo, con toda franqueza: ¿qué opinas de mi forma de ladrar?"&lt;/i&gt; La respuesta de Leo fue escueta y sincera: &lt;i&gt;"Yo diría que lo haces bastante bien, pero tendrás que mejorar. Cuando ladras, todavía se te nota el acento humano."&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-LnWLfz2ZYfI/Tbk3iHcUmoI/AAAAAAAAANQ/kv-lTDF9O-4/s1600/Benedetti_11%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" j8="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-LnWLfz2ZYfI/Tbk3iHcUmoI/AAAAAAAAANQ/kv-lTDF9O-4/s640/Benedetti_11%255B1%255D.jpg" width="428" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="post-body" style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-5091450477755488461?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/5091450477755488461/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/04/el-hombre-que-aprendio-ladrar-lo-cierto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/5091450477755488461'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/5091450477755488461'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/04/el-hombre-que-aprendio-ladrar-lo-cierto.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-FI2hjjXONQQ/Tbk3Wyf8KEI/AAAAAAAAANM/yJ7IWK0VI4c/s72-c/7+copia.jpg2%255B1%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-3605021074988210687</id><published>2011-03-18T10:00:00.000-07:00</published><updated>2011-03-18T10:03:04.138-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;EL GORDISMO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;strong&gt;Fabián Casas&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh3.googleusercontent.com/-sQGncV5Z6Ls/TYOOM3Ns3GI/AAAAAAAAAMQ/Y5txc9WTD7E/s1600/maradona-gordo%255B2%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" r6="true" src="https://lh3.googleusercontent.com/-sQGncV5Z6Ls/TYOOM3Ns3GI/AAAAAAAAAMQ/Y5txc9WTD7E/s400/maradona-gordo%255B2%255D.jpg" width="265" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El Gordismo es una forma de vida. Surge del fanatismo por Diego Maradona y se afianza y crece a medida que el protagonista central tiene vicisitudes que lo mantienen entre la vida y la muerte. El Gordismo no es una religión, pero es un fanatismo. Aunque anida en su centro un descreimiento cabal: el protagonista es un sujeto maravilloso pero no trascendental. Cualquier gordista lo sabe: Maradona no hace milagros y aunque se lo apoda “Dios” se sospecha que es un simple mortal con una calidad extraordinaria para jugar al fóbal y una mente endiablada, casi de un publicista, para largar frases y slóganes: “Más falso que un dólar celeste”, “Se le escapó la tortuga”, “Billetera mata galán”, “La pelota no se mancha”, “Mascherano y diez más”, “Mascherano, Jonás Gutiérrez y nueve más”, etc. &lt;br /&gt;El Gordismo practica un sincretismo desaforado: es peronista, guevarista, menemista, capitalista, anticlerical, religioso, medium, esotérico, cavalista y todo lo que se ponga por delante. Los pobres practican el Gordismo cuando la única utopía que les queda es poder dar una vuelta olímpica. Y las clases medias practican el Gordismo cuando lo único que les importa —caiga quién caiga— es que no les toquen, el cable y sus ahorros. El Gordismo, de esta manera, es conservador. También es nacionalista, ya que postula una superación del ser nacional. Los gordistas son de derecha y humanos. &lt;br /&gt;El Gordismo improvisa, nunca planifica, busca más el efecto que el corazón de las cosas. Kirchner es gordista cuando prefiere fútbol free que hambre cero. El Gordismo tiene vocación de poder, nunca vocación de servicio. En esto, es igual a casi toda la camada política que viene repartiéndose el poder en nuestro país. El Gordismo es adicto a las cámaras, a los micrófonos. Lo que no sucede en la realidad virtual, no tiene peso ni merece ser vivido. El Gordismo es esclavo de la representación. Nunca le habla a uno solo y en privado. Siempre que habla, aunque se dirija a una persona en cuestión, necesita que lo escuche el coro griego de fondo. El Gordismo viene reinando en el país desde hace más de 30 años y recién la aparición de Lionel Messi le hizo imaginar un futuro sin gordismo o negociado con el Messismo. Pero Messi a diferencia de Maradona, tiene un problema clave dificil de digerir para los miles de carapintadas con Legacy. No es argentino. De hecho, es gracias a la Madre Patria y los Euros del Barcelona que el joven nacido en Rosario puede jugar en las grandes ligas. Es gracias al Barsa que Messi y su familia tiene un futuro por delante. Fue en los laboratorios del Barsa donde lo alargaron, lo cuidaron con algodones y le dieron una identidad. Fue en el césped ultracheto y sofisticado del Barcelona donde se lo rodeó de un equipo de jugadores notables que juegan para Messi pero que, también, saben que Messi juega para ellos. Nunca, nunca, hemos visto a un niño tan bajo saltar tan alto y poder meter ese cabezazo mortal y esquinado que enloqueció al arquero del Manchester United. ¿Qué es lo que hizo levitar a Messi de esa manera sobrenatural?, se pregunta el Gordismo. Respuesta: el amor, la gratitud. Porque Messi, acá, en este bendito país de ganadores, hubiera terminado jugando en el fútbol cinco con suerte o como uno de los Grosos de Tinelli. Porque siempre, si a uno le va mal, está la carcajada de Tinelli para atemperar las penas. No hay rescoldo de la noche del país donde junto al brillo de los televisores y el calor de las estufas no se filtre también la carcajada de Tinelli. El Tinelismo y el Gordismo pueden ser amigos o enemigos, pero están construídos con el mismo barro. Los que entren ahí, que abandonen toda esperanza. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh5.googleusercontent.com/-JvnSiqV5vxQ/TYOPJzq6t0I/AAAAAAAAAMY/8BpjsNpEEgo/s1600/casas%252520foto%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" r6="true" src="https://lh5.googleusercontent.com/-JvnSiqV5vxQ/TYOPJzq6t0I/AAAAAAAAAMY/8BpjsNpEEgo/s640/casas%252520foto%255B1%255D.jpg" width="426" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-3605021074988210687?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/3605021074988210687/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/03/el-gordismo-por-fabian-casas-el.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/3605021074988210687'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/3605021074988210687'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/03/el-gordismo-por-fabian-casas-el.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh3.googleusercontent.com/-sQGncV5Z6Ls/TYOOM3Ns3GI/AAAAAAAAAMQ/Y5txc9WTD7E/s72-c/maradona-gordo%255B2%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-8439461419546955049</id><published>2011-03-01T10:19:00.000-08:00</published><updated>2011-03-02T02:36:23.889-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;h3 class="western"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;NOCHE DE VERANO&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="western"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Angela Pradelli&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh3.googleusercontent.com/-jyrM2MibjiE/TW4c5DEYCUI/AAAAAAAAALQ/INElY0Kqk2U/s1600/index%255B1%255D.png" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="223" l6="true" src="https://lh3.googleusercontent.com/-jyrM2MibjiE/TW4c5DEYCUI/AAAAAAAAALQ/INElY0Kqk2U/s400/index%255B1%255D.png" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;La mujer estaba en la cocina cuando llegó el hombre. Preparaba una cena liviana. “No se soportar el calor, no corre una gota de aire”. Cenaron en la cocina. A pesar del calor, el hombre comió mucho. Las piezas estaban calientes, faltaba el aire. Ella lavó los platos. Él se tomó un vaso de vino frío y se arrastró hasta la reposera del patio, cruzó las piernas, aflojó el cuello y miró el cielo clavando la vista en un punto. La mujer apagó la luz y salió al patio. Se sentó en otro reposera y se abrió los botones del vestido. “Tengo calor (lo dijo pasándose una mano por el pecho húmedo de transpiración), no aguanto más”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resplandor de la luna llena iluminaba los cuerpos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se escuchó una frenada cerca y unos ladridos que parecían lejanos. El hombre se empezaba a dormir. “¿Querés ir a la cama?” le preguntó mientras su mano le recorría la pierna desde la rodilla hasta el sexo. “Sí, dijo él, mejor me acuesto”. La mujer permaneció recostada en la reposera que estaba cerca de la habitación en donde el hombre ya casi dormía. Escucho el ruido que empezaban a hacer las aletas flojas del ventilador de la pieza y se cerró el vestido mientras trataba de acomodar su cuerpo en la reposera. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div dir="ltr" style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div dir="ltr" style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/-NKAfaweL9ik/TW4dYZ0iIeI/AAAAAAAAALU/KWlJCfZFo94/s1600/3852321073_fe20f59b6b%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="265" l6="true" src="https://lh6.googleusercontent.com/-NKAfaweL9ik/TW4dYZ0iIeI/AAAAAAAAALU/KWlJCfZFo94/s400/3852321073_fe20f59b6b%255B1%255D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div dir="ltr" id="Sección10"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;Ángela Pradelli nació en Buenos Aires en 1959. Es escritora y profesora en Letras. Ejerce la docencia en escuelas secundarias y coordina talleres de escritura. Sus notas sobre educación y lenguaje se publican en la sección Opinión del diario Clarín. Colabora también en Página/12 y otros medios. Publicó Las cosas ocultas (1996), Amigas mías (Emecé, Premio de Novela 2002), Turdera (Emecé, 2003, Tercer Premio Municipal de Novela), El lugar del padre (Premio Clarín de Novela 2004), Cómo se empieza a escribir una narración, antología (2006), Libro de lectura, crónica de una docente argentina (Emecé, 2006). En 2004 ganó la Beca Nacional para Escritores del Fondo Nacional de las Artes. En 2005 y en 2007 sus artículos fueron distinguidos por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA). &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-8439461419546955049?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/8439461419546955049/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/03/noche-de-verano-angela-pradelli-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/8439461419546955049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/8439461419546955049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/03/noche-de-verano-angela-pradelli-la.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh3.googleusercontent.com/-jyrM2MibjiE/TW4c5DEYCUI/AAAAAAAAALQ/INElY0Kqk2U/s72-c/index%255B1%255D.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-1227335368334452909</id><published>2011-02-11T03:39:00.000-08:00</published><updated>2011-03-04T04:03:03.275-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-outline-level: 3;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;ESO DE LAS VACACIONES&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-outline-level: 3; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana; font-size: large;"&gt;Estamos de vuelta. Ya comienza el ciclo lectivo. Empezamos a dejar la sombrilla y el bronceador. Ya es hora de mirar la biblioteca y pensar que el camino recién comienza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-outline-level: 3; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana; font-size: large;"&gt;Mi amiga &lt;strong&gt;ELVIRA LINDO&lt;/strong&gt;, los útimos días de diciembre, me mandó este texto. Bueno, aquí está para compartirlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-outline-level: 3; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-jdXL8s320I0/TVUdMTNrXKI/AAAAAAAAALE/crLYxxexD0s/s1600/2272332721_578bb79c5f%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" h5="true" height="300" src="http://2.bp.blogspot.com/-jdXL8s320I0/TVUdMTNrXKI/AAAAAAAAALE/crLYxxexD0s/s400/2272332721_578bb79c5f%255B1%255D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-outline-level: 3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="background: white; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-outline-level: 3;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;MEDIO MUERTOS&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; margin: 0cm 0cm 9.75pt; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; margin: 0cm 0cm 9.75pt; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #333333; font-family: Georgia;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;El niño de &lt;strong&gt;El sexto sentido&lt;/strong&gt; veía gente muerta. Yo veo gente medio muerta. La suelo ver por los aeropuertos. No es que padezcan ninguna enfermedad física, es más bien una nube que les rodea y acorcha sus sentidos. No son turistas. Son profesionales para los que el mundo se ha convertido en el patio de su casa. Hoy están en Argentina, mañana en Japón. Mientras al turista se le aprecia ese grado de excitación que experimenta el que se sale de su rutina, el hombre al que me refiero se mueve como si le estuvieran dirigiendo por control remoto. Llega a las ciudades, se familiariza con tres calles y tres restaurantes, asiste a varias reuniones y es un experto en hacerse la maleta. En su automatismo se parece a aquel "turista accidental" que interpretó William Hurt. No me refiero solo a hombres de negocios. Esa gente medio muerta envuelta en una burbuja que le protege de la intemperie practica variadas profesiones. Son negociantes, inversores, pero también escritores, arquitectos estrellas, médicos de renombre, artistas, conferenciantes profesionales, políticos, y un etcétera que incluye a todo aquel cuya presencia es deseada en la otra punta del planeta. Todos parecen haber asumido que sin su presencia el negocio, artístico o comercial, no funciona. Pero yo me pregunto si no es todo un espejismo, si en estos momentos en los que la comunicación acorta el espacio, el viaje constante no es producto de una ansiedad contagiosa. Veo gente de cierta edad que no puede con su alma, pero que necesita ser visto aunque con ello pierda años de vida. ¿Cuánta vida quita cambiar de escenario? Puede que si los escritores, por ejemplo, redujeran su actual don de la ubicuidad ganarían en el antiguo placer del viaje y también, por qué no, en ese necesario misterio que se pierde con esa exposición continua de la que parece que ya no podemos escapar.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; margin: 0cm 0cm 9.75pt; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-IbQzIOwNoLs/TVUdZkOMlcI/AAAAAAAAALI/_cvTCYiwzZI/s1600/11558_I_FOTOELVIRA1%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" h5="true" height="376" src="http://2.bp.blogspot.com/-IbQzIOwNoLs/TVUdZkOMlcI/AAAAAAAAALI/_cvTCYiwzZI/s400/11558_I_FOTOELVIRA1%255B1%255D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 13pt; margin: 0cm 0cm 9.75pt; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-1227335368334452909?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/1227335368334452909/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/02/eso-de-las-vacaciones-estamos-de-vuelta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/1227335368334452909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/1227335368334452909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2011/02/eso-de-las-vacaciones-estamos-de-vuelta.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-jdXL8s320I0/TVUdMTNrXKI/AAAAAAAAALE/crLYxxexD0s/s72-c/2272332721_578bb79c5f%255B1%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-6312132380285213220</id><published>2010-12-21T03:34:00.000-08:00</published><updated>2010-12-22T03:45:01.342-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;ZUSANA NOS DICE ADIÓS&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TRCP5tLdinI/AAAAAAAAAJ4/SKbXipscz5g/s1600/librarianq%255B1%255D.gif" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" n4="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TRCP5tLdinI/AAAAAAAAAJ4/SKbXipscz5g/s400/librarianq%255B1%255D.gif" width="285" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Nuestra compañera Zusana Bustamante quiere un cambio de vida. A partir del próximo ciclo lectivo no estará, como todas las mañanas, en el espacio de la biblioteca.Decidió dedicarse a sus nietos, sus plantas y su pasión: el vitraux. Como no le gustan las fotografías y por su bajo perfil, éstas líneas son un sencillo recordatorio. La vamos a extrañar. Zusana nos&amp;nbsp;deja su huella. Los libros ya empiezan a preguntar sobre la protectora de portadas y encuadernaciones. Todos sabemos que este ser querido seguirá leyendo, inventariando y observando que cada cosa esté en su lugar. Gracias Zusy.No te pierdan ni nos olvides.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TRCQII0P6uI/AAAAAAAAAJ8/dh0CP73xlyU/s1600/50312_51620423375_766059_n%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" n4="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TRCQII0P6uI/AAAAAAAAAJ8/dh0CP73xlyU/s640/50312_51620423375_766059_n%255B1%255D.jpg" width="477" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-6312132380285213220?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/6312132380285213220/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/12/zusana-nos-dice-adios-nuestra-companera.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/6312132380285213220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/6312132380285213220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/12/zusana-nos-dice-adios-nuestra-companera.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TRCP5tLdinI/AAAAAAAAAJ4/SKbXipscz5g/s72-c/librarianq%255B1%255D.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-2671076151047653804</id><published>2010-12-13T02:29:00.000-08:00</published><updated>2010-12-13T02:29:37.713-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;SE NOS CAYÓ EL 201O&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TQXyhxqRHVI/AAAAAAAAAJk/OuGvvDrk0fo/s1600/mex%255B1%255D.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="300" n4="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TQXyhxqRHVI/AAAAAAAAAJk/OuGvvDrk0fo/s400/mex%255B1%255D.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Estámos terminando un nuevo ciclo lectivo y desde este espacio queremos agradecer a todos la confianza depositada en nuestro trabajo. Los bibliotecarios fuimos aprendiendo junto a los alumnos que la educación no es una tarea fácil. Por eso brindamos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TQXyutVUDvI/AAAAAAAAAJo/-wH2X3O4J2M/s1600/1071430%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" n4="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TQXyutVUDvI/AAAAAAAAAJo/-wH2X3O4J2M/s400/1071430%255B1%255D.jpg" width="362" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: #3366ff; font-family: &amp;quot;Comic Sans MS&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;BRINDEMOS&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: #3366ff; font-family: &amp;quot;Comic Sans MS&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&amp;nbsp;Brindemos todo lo que podamos brindar.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Brindemos por brindar.&lt;br /&gt;Brindémonos.&lt;br /&gt;Que todo el mundo brinde lo mejor que tenga para brindar.&lt;br /&gt;Que cada uno brinde su aporte.&lt;br /&gt;Que el mundo brinde oportunidades; que los economistas brinden soluciones; &lt;br /&gt;que los comerciantes brinden mejores precios; &lt;br /&gt;que la escuela brinde herramientas que sirvan; &lt;br /&gt;que el fútbol brinde espectáculo; que los políticos no brinden espectáculo.&lt;br /&gt;Que los horóscopos brinden buenas noticias en Amor; &lt;br /&gt;que los pronósticos no brinden fantasía; &lt;br /&gt;que los hospitales públicos brinden la mejor atención; &lt;br /&gt;que las empresas privatizadas brinden mejores servicios.&lt;br /&gt;Que los vecinos se brinden ayuda; que los padres brinden apoyo a los maestros; &lt;br /&gt;que los maestros brinden apoyo a sus alumnos; &lt;br /&gt;que los alumnos se brinden ayuda entre ellos.&lt;br /&gt;Que los automovilistas no brinden mucho si van a conducir; &lt;br /&gt;que la televisión brinde algo más.&lt;br /&gt;Que se les brinde tierra a los sin tierra, techo a los sin techo, &lt;br /&gt;alimento a los subalimentados.&lt;br /&gt;Que los sueños brinden realidad; que la realidad brinde algunos sueños.&lt;br /&gt;Que la industria brinde trabajo bien remunerado.&lt;br /&gt;Que las fronteras no brinden muros; que a las víctimas se les brinde justicia.&lt;br /&gt;Que los lectores sigan brindando su tiempo para la lectura.&lt;br /&gt;Que los libros brinden libertad.&lt;br /&gt;Que los libreros brinden ofertas.&lt;br /&gt;Que la historia brinde lecciones.&lt;br /&gt;Que la naturaleza nos brinde sus disculpas;que nadie tenga que pedir disculpas por brindarse a su propia naturaleza.&lt;br /&gt;Que los gobernantes se brinden a los ciudadanos..&lt;br /&gt;Que las personas se brinden confianza; &lt;br /&gt;que los que se brindan por entero al prójimo sean festejados.&lt;br /&gt;Que a nadie le falte un festejante con quien brindar.&lt;br /&gt;Que el pasado nos brinde experiencia; que la experiencia no nos brinde sólo canas.&lt;br /&gt;Que el Primer Mundo brinde un buen trato al Ultimo Mundo; &lt;br /&gt;que no se brinden acuerdos en desacuerdo con el mundo.&lt;br /&gt;Que haya más brindados y menos blindados.&lt;br /&gt;Que brindar por la paz sea más que una frase hecha.&lt;br /&gt;Que la política brinde la posibilidad de evitar las guerras.&lt;br /&gt;Que ningún gobernante, por brindar de más, inicie una guerra.&lt;br /&gt;Que los soldados brinden en sus casas con sus familias.&lt;br /&gt;Que la familia brinde un lugar para ser feliz.&lt;br /&gt;Que la vida nos brinde siempre otra oportunidad.&lt;br /&gt;Que todo el mundo brinde.&lt;br /&gt;Que cada uno brinde su aporte.&lt;br /&gt;Brindemos.&lt;br /&gt;Brindemos todo lo que podamos brindar.&lt;br /&gt;Brindémonos.&lt;br /&gt;Antes del brindis, después del brindis, brindemos un tiempo mejor.&lt;br /&gt;Brindemos un futuro.&lt;br /&gt;Brindemos, que todas las Noches pueden ser Buenas, &lt;br /&gt;si cada uno brinda al mundo lo mejor que tiene para brindar.&lt;br /&gt;Nadie nos quita lo brindado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: red; font-size: x-large;"&gt;&lt;span style="color: #3366ff; font-family: &amp;quot;Comic Sans MS&amp;quot;;"&gt;MEX URTIZBEREA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;strong&gt;&amp;nbsp; FELICES FIESTAS Y BRINDEMOS POR UN MEJOR 2011.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-2671076151047653804?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/2671076151047653804/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/12/se-nos-cayo-el-201o-estamos-terminando.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/2671076151047653804'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/2671076151047653804'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/12/se-nos-cayo-el-201o-estamos-terminando.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TQXyhxqRHVI/AAAAAAAAAJk/OuGvvDrk0fo/s72-c/mex%255B1%255D.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-2939828723817766817</id><published>2010-12-06T02:32:00.000-08:00</published><updated>2010-12-06T02:32:44.435-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;h1 style="margin: auto 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;EL ÚLTIMO ROSTRO&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;h1 style="margin: auto 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;de&amp;nbsp; &lt;span style="font-size: large;"&gt;Álvaro Mutis&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;div align="right" style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TPy6IKJBHqI/AAAAAAAAAI0/-B7k5YlpPss/s1600/2752245_640px%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="307" ox="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TPy6IKJBHqI/AAAAAAAAAI0/-B7k5YlpPss/s400/2752245_640px%255B1%255D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="background-color: white;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;‘El último rostro es el rostro con el que te recibe la muerte’.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;De un manuscrito anónimo de la Biblioteca del Monasterio del Monte Athos, siglo XI.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Las páginas que van a leerse pertenecen a un legajo de manuscritos vendidos en la subasta de un librero de Londres pocos años después de terminada la segunda guerra mundial. Formaron parte estos escritos de los bienes de la familia Nimbourg-Napierski, el último de cuyos miembros murió en Mers-el Kebir combatiendo como oficial de &lt;personname productid="la Francia" w:st="on"&gt;la Francia&lt;/personname&gt; libre. Los Nimbourg-Napierski llegaron a Inglaterra meses antes de la caída de Francia y llevaron consigo algunos de los más preciados recuerdos de la familia: un sable con mango adornado de rubíes y zafiros, obsequio del mariscal José Poniatowski al coronel de lanceros Miecislaw Napierski, en recuerdo de su heroica conducta en la batalla de Friedland; una serie de bocetos y dibujos de Delacroix comprados al artista por el príncipe de Nimbourg-Boulac, la colección de monedas antiguas del abuelo Nimbourg-Napierski, muerto en Londres pocos días después de emigrar y los manuscritos del diario del coronel Napierski, ya mencionados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Por un azar llegaron a nuestras manos los papeles del coronel Napierski y al hojearlos en busca de ciertos detalles sobre la batalla de Bailén, que allí se narra, nuestra vista cayó sobre una palabra y una fecha: Santa Marta, diciembre de 1830. Iniciada su lectura, el interés sobre la derrota de Bailén se esfumó bien pronto a medida que nos internábamos en los apretados renglones de letra amplia y clara del coronel de coraceros. Los folios no estaban ordenados y hubo que buscar entre los ocho tomos de legajos aquellos que, por el color de la tinta y ciertos nombres y fechas, indicaban pertenecer a una misma época.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Miecislaw Napierski había viajado a Colombia para ofrecer sus servicios en los ejércitos libertadores. Su esposa, la condesa Adéhaume de Nimbourg-Boulac, había muerto al nacer su segundo hijo y el coronel, como buen polonés, buscó en América tierras en donde la libertad y el sacrificio alentaran sus sueños de aventura truncados con la caída del Imperio. Dejó sus dos hijos al cuidado de la familia de su esposa y embarcó para Cartagena de Indias. En Cuba, en donde tocó la fragata en que viajaba, fue detenido por una oscura delación y encerrado en el fuerte de Santiago. Allí padeció varios años de prisión hasta cuando logró evadirse y escapar a Jamaica. En Kingston embarcó en la fragata inglesa “Shanon” que se dirigía a Cartagena.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Por razones que se verán más adelante, se transcriben únicamente las páginas del Diario que hacen referencia a ciertos hechos relacionados con un hombre y las circunstancias de su muerte, y se omiten todos los comentarios y relatos de Napierski ajenos a este episodio de la historia de Colombia que diluyen y, a menudo, confunden el desarrollo del dramático fin de una vida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Napierski escribió esta parte de su Diario en español, idioma que dominaba por haberlo aprendido en su estada en España durante la ocupación de los ejércitos napoleónicos. En el tono de ciertos párrafos se nota empero la influencia de los poetas poloneses exiliados en París y de quienes fuera íntimo amigo, en especial de Adam Nickiewiez a quien alojó en su casa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;29 de junio. Hoy conocí al general Bolívar. Era tal mi interés por captar cada una de sus palabras y hasta el menor de sus gestos y tal su poder de comunicación y la intensidad de su pensamiento que, ahora que me siento a fijar en el papel los detalles de la entrevista, me parece haber conocido al Libertador desde hace ya muchos años y servido desde siempre bajo sus órdenes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;La fragata ancló esta mañana frente al fuerte de Pastelillo. Un edecán llegó por nosotros a eso de las diez de la mañana. Desembarcamos el capitán, un agente consular británico de nombre Page y yo. Al llegar a tierra fuimos a un lugar llamado Pie de &lt;personname productid="la Popa" w:st="on"&gt;la Popa&lt;/personname&gt; por hallarse en las estribaciones del cerro del mismo nombre, en cuya cima se halla una fortaleza que antaño fuera convento de monjas. Bolívar se trasladó allí desde el pueblecito cercano de Turbaco, movido por la ilusión de poder partir en breves días.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Entramos en una amplia casona con patios empedrados llenos de geranios un tanto mustios y gruesos muros que le dan un aspecto de cuartel. Esperamos en una pequeña sala de muebles desiguales y destartalados con las paredes desnudas y manchadas de humedad. Al poco rato entró el señor Ibarra, edecán del Libertador, para decirnos que Su Excelencia estaba terminando de vestirse y nos recibiría en unos momentos. Poco después se entreabrió una puerta que yo había creído clausurada y asomó la cabeza un negro que llevaba en la mano unas prendas de vestir y una manta e hizo a Ibarra señas de que podíamos entrar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Mi primera impresión fue de sorpresa al encontrarme en una amplia habitación vacía, con alto techo artesonado, un catre de campaña al fondo, contra un rincón, y una mesa de noche llena de libros y papeles. De nuevo las paredes vacías llenas de churretones causados por la humedad. Una ausencia total de muebles y adornos. Únicamente una silla de alto respaldo, desfondada y descolorida, miraba hacia un patio interior sembrado de naranjos en flor, cuyo suave aroma se mezclaba con el de agua de colonia que predominaba en el ambiente. Pensé, por un instante, que seguiríamos hacia otro cuarto y que esta sería la habitación provisional de algún ayudante cuando una voz hueca pero bien timbrada, que denotaba una extrema debilidad física, se oyó tras de la silla hablando en un francés impecable traicionado apenas por un leve «accent du midi».&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Adelante, señores, ya traen algunas sillas. Perdonen lo escaso del mobiliario, pero estamos todos aquí un poco de paso. No puedo levantarme, excúsenme ustedes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TPy7KBb5UfI/AAAAAAAAAI4/WogHGk9mTdA/s1600/23621_1%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" ox="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TPy7KBb5UfI/AAAAAAAAAI4/WogHGk9mTdA/s640/23621_1%255B1%255D.jpg" width="533" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Nos acercamos a saludar al héroe mientras unos soldados, todos con acentuado tipo mulato, colocaban unas sillas frente a la que ocupaba el enfermo. Mientras éste hablaba con el capitán del velero, tuve oportunidad de observar a Bolívar. Sorprende la desproporción entre su breve talla y la enérgica vivacidad de las facciones. En especial los grandes ojos oscuros y húmedos que se destacan bajo el arco pronunciado de las cejas. La tez es de un intenso color moreno, pero a través de la fina camisa de batista, se advierte un suave tono oliváceo que no ha sufrido las inclemencias del sol y el viento de los trópicos. La frente, pronunciada y magnífica, está surcada por multitud de finas arrugas que aparecen y desaparecen a cada instante y dan al rostro una expresión de atónita amargura, confirmada por el diseño delgado y fino de la boca cercada por hondas arrugas. Me recordó el rostro de César en el busto del museo Vaticano. El mentón pronunciado y la nariz fina y aguda, borran un tanto la impresión de melancólica amargura, poniendo un sello de densa energía orientada siempre en toda su intensidad hacia el interlocutor del momento. Sorprenden las manos delgadas, ahusadas, largas, con uñas almendradas y pulcramente pulidas, ajenas por completo a una vida de batallas y esfuerzos sobrehumanos cumplidos en la inclemencia de un clima implacable.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Un gesto del Libertador -olvidaba decir que tal es el título con que honró a Bolívar el Congreso de Colombia y con el cual se le conoce siempre más que por su nombre o sus títulos oficiales- me impresionó sobremanera, como si lo hubiera acompañado toda su vida. Se golpea levemente la frente con la palma de la mano y luego desliza ésta lentamente hasta sostenerse con ella el mentón entre el pulgar y el índice; así permanece largo rato, mirando fijamente a quien le habla. Estaba yo absorto observando todos sus ademanes cuando me hizo una pregunta, interrumpiendo bruscamente una larga explicación del capitán sobre su itinerario hacia Europa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Coronel Napierski, me cuentan que usted sirvió bajo las órdenes del mariscal Poniatowski y que combatió con él en el desastre de Leipzig.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Sí, Excelencia -respondí conturbado al haberme dejado tomar de sorpresa-, tuve el honor de combatir a sus órdenes en el cuerpo de lanceros de la guardia y tuve también el terrible dolor de presenciar su heroica muerte en las aguas del Elster. Yo fui de los pocos que logramos llegar a la otra orilla.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Tengo una admiración muy grande por Polonia y por su pueblo -me contestó Bolívar-, son los únicos verdaderos patriotas que quedan en Europa. Qué lástima que haya llegado usted tarde. Me hubiera gustado tanto tenerlo en mi Estado Mayor -permaneció un instante en silencio, con la mirada perdida en el quieto follaje de los naranjos-. Conocí al príncipe Poniatowski en el salón de la condesa Potocka, en París. Era un joven arrogante y simpático, pero con ideas políticas un tanto vagas. Tenía debilidad por las maneras y costumbres de los ingleses y a menudo lo ponía en evidencia, olvidando que eran los más acerbos enemigos de la libertad de su patria. Lo recuerdo como una mezcla de hombre valiente hasta la temeridad pero ingenuo hasta el candor. Mezcla peligrosa en los vericuetos que llevan al poder. Murió como un gran soldado. Cuántas veces al cruzar un río (he cruzado muchos en mi vida, coronel) he pensado en él, en su envidiable sangre fría, en su espléndido arrojo. Así se debe morir y no en este peregrinaje vergonzante y penoso por un país que ni me quiere ni piensa que le haya yo servido en cosa que valga la pena.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Un joven general con espesas patillas rojizas, se apresuró respetuosamente a interrumpir al enfermo con voz un tanto quebrada por encontrados sentimientos:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Un grupo de viles amargados no son toda Colombia, Excelencia. Usted sabe cuánto amor y cuánta gratitud le guardamos los colombianos por lo que ha hecho por nosotros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Sí -contestó Bolívar con un aire todavía un tanto absorto-, tal vez tenga razón, Carreño, pero ninguno de esos que menciona estaban a mi salida de Bogotá, ni cuando pasamos por Mariquita.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Se me escapó el sentido de sus palabras, pero noté en los presentes una súbita expresión de vergüenza y molestia casi física. Tornó Bolívar a dirigirse a mí con renovado interés:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Y ahora que sabe que por acá todo ha terminado, ¿qué piensa usted hacer, coronel?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Regresar a Europa -respondí- lo más pronto posible. Debo poner orden en los asuntos de mi familia y ver de salvar, así sea en parte, mi escaso patrimonio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Tal vez viajemos juntos -me dijo, mirando también al capitán.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Éste explicó al enfermo que por ahora tendría que navegar hasta &lt;personname productid="La Guaira" w:st="on"&gt;La Guaira&lt;/personname&gt; y que, de allí, regresaría a Santa Marta para partir hacia Europa. Indicó que sólo hasta su regreso podría recibir nuevos pasajeros. Esto tomaría dos o tres meses a lo sumo porque en &lt;personname productid="La Guaira" w:st="on"&gt;La Guaira&lt;/personname&gt; esperaba un cargamento que venía del interior de Venezuela. El capitán manifestó que, al volver a Santa Marta, sería para él un honor contarlo como huésped en la “Shanon” y que, desde ahora, iba a disponer lo necesario para proporcionarle las comodidades que exigía su estado de salud.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;El Libertador acogió la explicación del marino con un amable gesto de ironía y comentó:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Ay, capitán, parece que estuviera escrito que yo deba morir entre quienes me arrojan de su lado. No merezco el consuelo del ciego Edipo que pudo abandonar el suelo que lo odiaba.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Permaneció en silencio un largo rato; sólo se escuchaba el silbido trabajoso de su respiración y algún tímido tintineo de un sable o el crujido de alguna de las sillas desvencijadas que ocupábamos. Nadie se atrevió a interrumpir su hondo meditar, evidente en la mirada perdida en el quieto aire del patio. Por fin, el agente consular de Su Majestad británica se puso en pie. Nosotros le imitamos y nos acercamos al enfermo para despedirnos. Salió apenas de su amargo cavilar sin fondo y nos miró como a sombras de un mundo del que se hallaba por completo ausente. Al estrechar mi mano me dijo sin embargo:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Coronel Napierski, cuando lo desee venga a hacer compañía a este enfermo. Charlaremos un poco de otros días y otras tierras. Creo que a ambos nos hará mucho bien.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Me conmovieron sus palabras. Le respondí:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-No dejaré de hacerlo, Excelencia. Para mí es un placer y una oportunidad muy honrosa y feliz el poder venir a visitarle. El barco demora aquí algunas semanas. No dejaré de aprovechar su invitación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;De repente me sentí envarado y un tanto ceremonioso en medio de este aposento más que pobre y después de la llaneza de buen tono que había usado conmigo el héroe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Es ya de noche. No corre una brizna de viento. Subo al puente de la fragata en busca de aire fresco. Cruza la sombra nocturna, allá en lo alto, una bandada de aves chillonas cuyo grito se pierde sobre el agua estancada y añeja de la bahía. Allá al fondo, la silueta angulosa y vigilante del fuerte de San Felipe. Hay algo intemporal en todo esto, una extraña atmósfera que me recuerda algo ya conocido no sé dónde ni cuándo. Las murallas y fuertes son una reminiscencia medieval surgiendo entre las ciénagas y lianas del trópico. Muros de Aleppo y San Juan de Acre, kraks del Líbano. Esta solitaria lucha de un guerrero admirable con la muerte que lo cerca en una ronda de amargura y desengaño. ¿Dónde y cuándo viví todo esto?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;30 de junio. Ayer envié un grumete para que preguntara cómo seguía el Libertador y si podía visitarle en caso de que se encontrara mejor. Regresó con la noticia de que el enfermo había pasado pésima noche y le había aumentado la fiebre. Personalmente, Bolívar me enviaba decir que, si al día siguiente se sentía mejor, me lo haría saber para que fuera a verlo. En efecto, hoy vinieron a buscarme, a la hora de mayor calor, las dos de la tarde, el general Montilla y un oficial cuyo apellido no entendí claramente. «El Libertador se siente hoy un poco mejor y estaría encantado de gozar un rato de su compañía», explicó Montilla repitiendo evidentemente palabras textuales del enfermo. Siempre se advierte en Bolívar el hombre de mundo detrás del militar y el político. Uno de los encantos de sus maneras es que la banalidad del brillante frecuentador de los sajones del consulado ha cedido el paso a cierta llaneza castrense, casi hogareña, que me recuerdan al mariscal McDonald, duque de Tarento o al conde de Fernán Núñez. A esto habría que agregar un personal acento criollo, mezcla de capricho y fogosidad, que lo han hecho, según es bien conocido, hombre en extremo afortunado con las mujeres.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Me llevaron al patio de los naranjos, en donde le habían colgado una hamaca. Dos noches de fiebre marcaban su paso por un rostro que tenía algo de máscara frigia. Me acerco a saludarlo y con la mano me hace señas de que tome asiento en una silla que me han traído en ese momento. No puede hablar. El edecán Ibarra me explica en voz baja que acaba de sufrir un acceso de tos muy violento y que de nuevo ha perdido mucha sangre. Intento retirarme para no importunar al enfermo y éste se incorpora un poco y me pide con una voz ronca, que me conmueve por todo el sufrimiento que acusa:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-No, no, por favor, coronel, no se vaya usted. En un momento ya estaré bien y podremos conversar un poco. Me hará mucho bien…, se lo ruego…, quédese.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Cerró los ojos. Por el rostro le cruzan vagas sombras. Una expresión de alivio borra las arrugas de la frente. Suaviza las comisuras de los labios. Casi sonríe. Tomé asiento mientras Ibarra se retiraba en silencio. Transcurrido un cuarto de hora pareció despertar de un largo sueño. Se excusó por haberme hecho llamar creyendo que iba a estar en condiciones de conversar un rato. «Hábleme un poco de usted -agregó-, cuál es su impresión de todo esto», y subrayó estas palabras con un gesto de la mano. Le respondí que me era un poco difícil todavía formular un juicio cierto sobre mis impresiones. Le comenté de mi sensación en la noche, frente a la ciudad amurallada, ese intemporal y vago hundirme en algo vivido no sé dónde, ni cuándo. Empezó entonces a hablarme de América, de estas repúblicas nacidas de su espada y de las cuales, sin embargo, allá en su más íntimo ser, se siente a menudo por completo ajeno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Aquí se frustra toda empresa humana -comentó-. El desorden vertiginoso del paisaje, los ríos inmensos, el caos de los elementos, la vastedad de las selvas, el clima implacable, trabajan la voluntad y minan las razones profundas, esenciales, para vivir, que heredamos de ustedes. Esas razones nos impulsan todavía, pero en el camino nos perdemos en la hueca retórica y en la sanguinaria violencia que todo lo arrasa. Queda una conciencia de lo que debimos hacer y no hicimos y que sigue trabajando allá adentro, haciéndonos inconformes, astutos, frustrados, ruidosos, inconstantes. Los que hemos enterrado en estos montes lo mejor de nuestras vidas, conocemos demasiado bien los extremos a que conduce esta inconformidad estéril y retorcida. ¿Sabe usted que cuando yo pedí la libertad para los esclavos, las voces clandestinas que conspiraron contra el proyecto e impidieron su cumplimiento fueron las de mis compañeros de lucha, los mismos que se jugaron la vida cruzando a mi lado los Andes para vencer en el Pantano de Vargas, en Boyacá y en Ayacucho; los mismos que habían padecido prisión y miserias sin cuento en las cárceles de Cartagena el Callao y Cádiz de manos de los españoles? ¿Cómo se puede explicar esto si no es por una mezquindad, una pobreza de alma propias de aquellos que no saben quiénes son, ni de dónde son, ni para qué están en la tierra? El que yo haya descubierto en ellos esta condición, el que la haya conocido desde siempre y tratado de modificarla y subsanarla, me ha convertido ahora en un profeta incómodo, en un extranjero molesto. Por esto sobro en Colombia, mi querido coronel, pero un hado extraño dispone que yo muera con un pie en el estribo, indicándome así que tampoco mi lugar, la tumba que me corresponde, está allende el Atlántico.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Hablaba con febril excitación. Me atreví a sugerirle descanso y que tratara de olvidar lo irremediable y propio de toda condición humana. Traje al caso algunos ejemplos harto patentes y dolorosos de la reciente historia de Europa. Se quedó pensativo un momento. Su respiración se regularizó, su mirada perdió la delirante intensidad que me había hecho temer una nueva crisis.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Da igual, Napierski, da igual, con esto no hay ya nada que hacer -comentó señalando hacia su pecho-; no vamos a detener la labor de la muerte callando lo que nos duele. Más vale dejarlo salir, menos daño ha de hacernos hablándolo con amigos como usted.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Era la primera vez que me trataba con tan amistosa confianza y esto me conmovió, naturalmente. Seguimos conversando. Volví a comentarle de Europa, la desorientación de quienes aún añoraban las glorias del Imperio, la necedad de los gobernantes que intentaban detener con viejas mañas y rutinas de gabinete un proceso irreversible. Le hablé de la tiranía rusa en mi patria, de nuestra frustración de los planes de alzamiento preparados en París. Me escuchaba con interés mientras una vaga sonrisa, un gesto de amable escepticismo, le recorría el rostro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Ustedes saldrán de esas crisis, Napierski, siempre han superado esas épocas de oscuridad, ya vendrán para Europa tiempos nuevos de prosperidad y grandeza para todos. Mientras tanto nosotros, aquí en América, nos iremos hundiendo en un caos de estériles guerras civiles, de conspiraciones sórdidas y en ellas se perderán toda la energía, toda la fe, toda la razón necesarias para aprovechar y dar sentido al esfuerzo que nos hizo libres. No tenemos remedio, coronel, así somos, así nacimos…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Nos interrumpió el edecán Ibarra que traía un sobre y lo entregó al enfermo. Reconoció al instante la letra y me explicó sonriente: «Me va a perdonar que lea esta carta ahora, Napierski. La escribe alguien a quien debo la vida y que me sigue siendo fiel con lo mejor de su alma». Me retiré a un rincón para dejarlo en libertad y comenté algunos detalles de mis planes con Ibarra. Cuando Bolívar terminó de leer los dos pliegos, escritos en una letra menuda con grandes mayúsculas semejantes a arabescos, nos llamó a su lado. Estaba muy cambiado, casi dijera que rejuvenecido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Nos quedamos un largo rato en silencio. Miraba al cielo por entre los naranjos en flor. Suspiró hondamente y me habló con cierto acento de ligereza y hasta de coquetería:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Esto de morir con el corazón joven tiene sus ventajas, coronel. Contra eso sí no pueden ni la mezquindad de los conspiradores ni el olvido de los próximos ni el capricho de los elementos… ni la ruina del cuerpo. Necesito estar solo un rato. Venga por aquí más a menudo. Usted ya es de los nuestros, coronel, y a pesar de su magnífico castellano a los dos nos sirve practicar un poco el francés que se nos está empolvando.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Me despedí con la satisfacción de ver al enfermo con mejores ánimos. Antes de tornar a la fragata, Ibarra me acompañó a comprar algunas cosas en el centro de la ciudad que tiene algo de Cádiz y mucho de Túnez o Algeciras. Mientras recorríamos las blancas calles en sombra, con casas llenas de balcones y amplios patios a los que invitaba la húmeda frescura de una vegetación espléndida, me contó los amores de Bolívar con una dama ecuatoriana que le había salvado la vida, gracias a su valor y serenidad, cuando se enfrentó, sola, a los conspiradores que iban a asesinar al héroe en sus habitaciones del Palacio de San Carlos en Bogotá. Muchos de ellos eran antiguos compañeros de armas, hechura suya casi todos. Ahora comprendo la amargura de sus palabras esta tarde.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;1º de julio. He decidido quedarme en Colombia, por lo menos hasta el regreso de la fragata. Ciertas vagas razones, difíciles de precisar en el papel, me han decidido a permanecer al lado de este hombre que, desde hoy, se encamina derecho hacia la muerte ante la indiferencia, si no el rencor, de quienes todo le deben.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Si mi propósito era alistarme en el ejército de &lt;personname productid="la Gran Colombia" w:st="on"&gt;la Gran Colombia&lt;/personname&gt; y circunstancias adversas me han impedido hacerlo, es natural que preste al menos el simple servicio de mi compañía y devoción a quien organizó y llevó a la victoria, a través de cinco naciones, esas mismas armas. Si bien es cierto que quienes ahora le rodean, cinco o seis personas, le muestran un afecto y lealtad sin límites, ninguno puede darle el consuelo y el alivio que nuestra afinidad de educación y de recuerdos le proporciona. A pesar de la respetuosa distancia de nuestras relaciones, me doy cuenta de que hay ciertos temas que sólo conmigo trata y cuando lo hace es con el placer de quien renueva viejas relaciones de juventud. Lo noto hasta en ciertos giros del idioma francés que le brotan en su charla conmigo y que son los mismos impuestos en los salones del consulado por Barras, Talleyrand y los amigos de Josefina.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;El Libertador ha tenido una recaída de la cual, al decir del médico que lo atiende -y sobre cuya preparación tengo cada día mayores dudas-, no volverá a recobrarse. La causa ha sido una noticia que recibió ayer mismo. Estaba en su cuarto, recostado en el catre de campaña en donde descansaba un poco de la silla en donde pasa la mayor parte del tiempo, cuando, tras un breve y agitado murmullo, tocaron a la puerta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-¿Quién es? -preguntó el enfermo incorporándose.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Correo de Bogotá, Excelencia -contestó Ibarra. Bolívar trató de ponerse en pie pero volvió a recostarse sacudido por un fuerte golpe de tos. Le alcancé un vaso con agua, tomó de ella algunos sorbos e hizo pasar a su edecán. Ibarra traía el rostro descompuesto a pesar del esfuerzo que hacía por dominarse. Bolívar se le quedó mirando y le preguntó intrigado:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-¿Quién trae el correo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-El capitán Arrázola, Excelencia -contestó el otro con voz pastosa y débil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-¿Arrázola? ¿El que fue ayudante de Santander?… Ese viene más a espiar que a traer noticias. En fin… que entre. ¿Pero qué le pasa a usted, Ibarra? -inquirió preocupado al ver que el edecán no se movía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Mi general…, Excelencia…, prepárese a recibir una terrible noticia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Y las lágrimas, a punto de brotarle de los ojos, le obligaron a dar media vuelta y salir. Afuera volvió a hablar con alguien. Se oían carreras y ruidos de gente que se agrupaba alrededor del recién llegado. Bolívar permaneció rígido, mirando hacia la puerta. Entró de nuevo Ibarra seguido por un oficial en uniforme de servicio, con el rostro cruzado por una delgada cicatriz de color oscuro. Su mirada inquieta recorrió la habitación hasta quedarse detenida en el lecho donde le observaban fijamente. Se presentó poniéndose en posición de firmes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Capitán Vicente Arrázola, Excelencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Siéntese Arrázola -le invitó Bolívar sin quitarle la vista de encima. Arrázola siguió en pie, rígido-. ¿Qué noticias nos trae de Bogotá? ¿Cómo están las cosas por allá?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Muy agitadas, Excelencia, y le traigo nuevas que me temo van a herirle en forma que me siento culpable de ser quien tenga que dárselas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Los ojos inmensamente abiertos de Bolívar se fijaron en el vacío.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Ya hay pocas cosas que puedan herirme, Arrázola. Serénese y dígame de qué se trata.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;El capitán dudó un instante, intentó hablar, se arrepintió y sacando una carta del portafolio con el escudo de Colombia que traía bajo el brazo, se la alcanzó al Libertador. Éste rasgó el sobre y comenzó a leer unos breves renglones que se veían escritos apresuradamente. En este momento entró en punta de pie el general Mantilla, quien se acercó con los ojos irritados y el rostro pálido. Un gemido de bestia herida partió del catre de campaña sobrecogiéndonos a todos. Bolívar saltó del lecho como un felino y tomando por las solapas al oficial le gritó con voz terrible:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-¡Miserables! ¿Quiénes fueron los miserables que hicieron esto? ¿Quiénes? ¡Dígamelo, se lo ordeno, Arrázola! -y sacudía al oficial con una fuerza inusitada- ¿¡Quién pudo cometer tan estúpido crimen!?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Ibarra y Montilla acudieron a separarlo de Arrázola, quien lo miraba espantado y dolorido. De un manotón logró soltarse de los brazos que lo retenían y se fue tambaleando hacia la silla en donde se derrumbó dándonos la espalda. Tras un momento en que no supimos qué hacer, Montilla nos invitó con un gesto a salir del cuarto y dejar solo al Libertador. Al abandonar la habitación me pareció ver que sus hombros bajaban y subían al impulso de un llanto secreto y desolado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Cuando salí al patio todos los presentes mostraban una profunda congoja. Me acerqué al general Laurencio Silva, con quien he hecho amistad, y le pregunté lo que pasaba. Me informó que habían asesinado en una emboscada al Gran Mariscal de Ayacucho, don Antonio José de Sucre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Es el amigo más estimado del Libertador, a quien quería como a un padre. Por su desinterés en los honores y su modestia, tenía algo de santo y de niño que nos hizo respetarlo siempre y que fuera adorado por la tropa- me explicó mientras pasaba su mano por el rostro en un gesto desesperado. Permanecí toda la tarde en el pie de &lt;personname productid="la Popa. Vagu￩" w:st="on"&gt;la Popa. Vagué&lt;/personname&gt; por corredores y patios hasta cuando, entrada ya la noche, me encontré con el general Montilla, quien en compañía de Silva y del capitán Arrázola me buscaban para invitarme a cenar con ellos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-No nos deje ahora, coronel -me pidió Montilla- ayúdenos a acompañar al Libertador a quien esta noticia le hará más daño que todos los otros dolores de su vida juntos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Accedí gustoso y nos sentamos en la mesa que habían servido en un comedor que daba al castillo de San Felipe. La sobremesa se alargó sin que nadie se atreviera a importunar al enfermo. Hacia las once, Ibarra entró en el cuarto con una palmatoria y una taza de té. Permaneció allí un rato y cuando salió nos dijo que el Libertador quería que le hiciéramos un rato de compañía. Lo encontramos tendido en el catre, envuelto completamente en una sábana empapada en el sudor de la fiebre, que le había aumentado en forma alarmante. Su rostro tenía de nuevo esa desencajada expresión de máscara funeraria helénica, los ojos abiertos y hundidos desaparecían en las cuencas, y, a la luz de la vela, sólo se veían en su lugar dos grandes huecos que daban a un vacío que se suponía amargo y sin sosiego según era la expresión de la fina boca entreabierta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Me acerqué y le manifesté mi pesar por la muerte del Gran Mariscal. Sin contestarme, retuvo un instante mi mano en la suya. Nos sentamos alrededor del catre sin saber qué decir ni cómo alejar al enfermo del dolor que le consumía. Con voz honda y cavernosa, que llenó toda la estancia en sombras, preguntó de pronto dirigiéndose a Silva:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-¿Cuántos años tenía Sucre? ¿Usted recuerda?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Treinta y cinco, Excelencia. Los cumplió en febrero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Y su esposa, ¿está en Colombia?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-No, Excelencia. Le esperaba en Quito. Iba a reunirse con ella.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;De nuevo quedaron en silencio un buen rato. Ibarra trajo más té y le hizo tomar al enfermo unas cucharadas que le habían recetado para bajar la temperatura. Bolívar se incorporó en el lecho y le pusimos unos cojines para sostenerlo y que estuviera más cómodo. Iniciábamos una de esas vagas conversaciones de quienes buscan alejarse de un determinado asunto, cuando de repente empezó a hablar un poco para sí mismo y a veces dirigiéndose a mí concretamente:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-Es como si la muerte viniera a anunciarme con este golpe su propósito. Un primer golpe de guadaña para probar el filo de la hoja. Le hubiera usted conocido, Napierski. El calor de su mirada un tanto despistada, su avanzar con los hombros un poco caídos y el cuerpo desgonzado, dando siempre la impresión de cruzar un salón tratando de no ser notado. Y ese gesto suyo de frotar con el dedo cordial el mango de su sable. Su voz chillona y las eses silbadas y huidizas que imitaba tan bien Manuelita haciéndole ruborizar. Sus silencios de tímido. Sus respuestas a veces bruscas, cortantes pero siempre claras y francas… Cómo debió tomarlo por sorpresa la muerte. Cómo se preguntaría con el último aliento de vida, la razón, el porqué del crimen… «Usted y yo moriremos viejos, me dijo una vez en Lima, ya no hay quién nos mate después de lo que hemos pasado»… Siempre iluso, siempre generoso, siempre crédulo, siempre dispuesto a reconocer en las gentes las mejores virtudes, las mismas que él sin notarlo ni proponérselo, cultivaba en sí mismo tan hermosamente… Berruecos… Berruecos… Un paso oscuro en la cordillera. Un monte sombrío con los chillidos de los monos siguiéndonos todo el día. Mala gente esa… Siempre dieron qué hacer. Nunca se nos sumaron abiertamente. Los más humillados quizá, los menos beneficiados por &lt;personname productid="la Corona" w:st="on"&gt;la Corona&lt;/personname&gt; y por ello los más sumisos, los menos fuertes. ¡Qué poco han valido todos los años de batallar, ordenar, sufrir, gobernar, construir, para terminar acosados por los mismos imbéciles de siempre, los astutos políticos con alma de peluquero y trucos de notario que saben matar y seguir sonriendo y adulando. Nadie ha entendido aquí nada. La muerte se llevó a los mejores, todo queda en manos de los más listos, los más sinuosos que ahora derrochan la herencia ganada con tanto dolor y tanta muerte…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Recostó la cabeza en la almohada. La fiebre le hacía temblar levemente. Volvió a mirar a Ibarra.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;-No habrá tal viaje a Francia. Aquí nos quedamos aunque no nos quieran.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Una arcada de náuseas lo dobló sobre el catre. Vomitó entre punzadas que casi le hacían perder el sentido. Una mancha de sangre comenzó a extenderse por las sábanas y a gotear pausadamente en el piso. Con la mirada perdida murmuraba delirante: «Berruecos… Berruecos… ¿Por qué a él?… ¿Por qué así?».&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Y se desplomó sin sentido. Alguien fue por el médico quien, después de un examen detenido, se limitó a explicarnos que el enfermo se hallaba al final de sus fuerzas y era aventurado predecir la marcha del mal, cuya identidad no podía diagnosticar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Me quedé hasta las primeras horas de la madrugada cuando regresé a la fragata. He meditado largamente en mi camarote y acabo de comunicar al capitán mi decisión de quedarme en Cartagena y esperar aquí su regresó de Venezuela, que calcula será dentro de dos meses. Mañana hablaré con mi amigo el general Silva para que me ayude a buscar alojamiento en la ciudad. El calor aumenta y de las murallas viene un olor de frutas en descomposición y de húmeda carroña salobre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-2939828723817766817?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/2939828723817766817/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/12/el-ultimo-rostro-alvaro-mutis-el-ultimo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/2939828723817766817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/2939828723817766817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/12/el-ultimo-rostro-alvaro-mutis-el-ultimo.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TPy6IKJBHqI/AAAAAAAAAI0/-B7k5YlpPss/s72-c/2752245_640px%255B1%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-2065747100790595715</id><published>2010-11-30T05:56:00.000-08:00</published><updated>2010-11-30T05:56:18.544-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;NOS CAMBIAN LAS LETRAS&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TPUBTi72CpI/AAAAAAAAAIg/9zwCLGJ_qtM/s1600/PG1UZCA05PS3NCAI1EUQ4CAUP5NCMCAJYGFN9CAKEFKRSCAFHO305CAYDM66WCAVES229CAL1NIXSCA1AF6F2CAWNA20ECAY69FJVCABCH2E4CAB0RUZ2CA123XL2CAO3NG8QCAW3YI6W.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="316" ox="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TPUBTi72CpI/AAAAAAAAAIg/9zwCLGJ_qtM/s400/PG1UZCA05PS3NCAI1EUQ4CAUP5NCMCAJYGFN9CAKEFKRSCAFHO305CAYDM66WCAVES229CAL1NIXSCA1AF6F2CAWNA20ECAY69FJVCABCH2E4CAB0RUZ2CA123XL2CAO3NG8QCAW3YI6W.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;A no desmayar, todo tiene sus dobleces. Mi amiga que vive en Chile…ahora que suprimieron &lt;personname productid="la CH" w:st="on"&gt;la CH&lt;/personname&gt; …¿Dónde vive?. Yo que estoy apenado y voy a reventar en llanto, ahora que me quitaron &lt;personname productid="la LL" w:st="on"&gt;la LL&lt;/personname&gt;…¿En qué reviento?.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Amigos, en &lt;personname productid="la XXIV Feria" w:st="on"&gt;&lt;personname productid="la XXIV" w:st="on"&gt;la XXIV&lt;/personname&gt; Feria&lt;/personname&gt; del Libro de Guadalajara quedó aprobada la nueva ortografía. Las 22 Academias de &lt;personname productid="la Lengua Espa�ola" w:st="on"&gt;&lt;personname productid="la Lengua" w:st="on"&gt;la Lengua&lt;/personname&gt; Española&lt;/personname&gt; acordaron un texto polémico. Los textos son obligatorio…pero…¿se entiende?.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Esta es la realidad: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Las letras del abecedario pasan a ser 27: se suprimen las letras “ch” y “ll”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;La “y” pasa a denominarse “ye” en lugar de “i griega”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;La&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;“b” será “be”, no “be alta” ni “be larga”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;La “v” será “uve”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;La “w” será “doble uve”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;La “z” será “ceta”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Se eliminan la tilde en “solo” adverbial y en los pronombres demostrativos (este, esta).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Se eliminan tildes de monosílabos con diptongo (guion, truhan o Sion).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;“Quórum” será “cuórum”. “Qatar” pasará a ser “Catar” e “Iraq” será “Irak”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;El prefijo “ex” se escribirá unido a la base léxica si afecta a una sola palabra (“exmarido”).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Se suprime también el tilde en la conjunción “o” cuando está entre cifras ( “6 o &lt;metricconverter productid="7”" w:st="on"&gt;7”&lt;/metricconverter&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;A ponerlo en práctica o a ser rebeldes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TPT_hXVvToI/AAAAAAAAAIY/CHFI9ngh1jg/s1600/ortografia%255B1%255D.gif" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" ox="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TPT_hXVvToI/AAAAAAAAAIY/CHFI9ngh1jg/s400/ortografia%255B1%255D.gif" width="381" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-2065747100790595715?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/2065747100790595715/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/11/nos-cambian-las-letras-no-desmayar-todo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/2065747100790595715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/2065747100790595715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/11/nos-cambian-las-letras-no-desmayar-todo.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TPUBTi72CpI/AAAAAAAAAIg/9zwCLGJ_qtM/s72-c/PG1UZCA05PS3NCAI1EUQ4CAUP5NCMCAJYGFN9CAKEFKRSCAFHO305CAYDM66WCAVES229CAL1NIXSCA1AF6F2CAWNA20ECAY69FJVCABCH2E4CAB0RUZ2CA123XL2CAO3NG8QCAW3YI6W.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-191192169567633310</id><published>2010-11-23T04:16:00.000-08:00</published><updated>2010-11-23T04:23:30.623-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="background: white; line-height: 15pt;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;“SOLO HAY QUE LEER. MUCHO, MUCHÍSIMO, TODO EL TIEMPO”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15pt;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TOutQTpHnDI/AAAAAAAAAH4/QBFkVR5zLYM/s1600/Rosa_Montero%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" ox="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TOutQTpHnDI/AAAAAAAAAH4/QBFkVR5zLYM/s400/Rosa_Montero%255B1%255D.jpg" width="293" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-size: large;"&gt;Contaba Augusto Monterroso, en su archiconocido decálogo, que había que escribir siempre: “Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también”. Pues bien, &lt;/span&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rosa_Montero" target="_blank" title="Rosa Montero Biografía"&gt;&lt;span style="color: black; mso-ansi-font-size: 14.0pt; mso-bidi-font-size: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-size: large;"&gt;Rosa Montero&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt; (Madrid, 1951) también nos aconseja mantener el hábito de la lectura y leer mucho, “muchísimo todo el tiempo”. La autora nos cede este quinteto de afirmaciones sobre su experiencia literaria.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;“Uno escribe porque no tiene más remedio que hacerlo. O sea que si no sientes esa necesidad perentoria, no te pongas a escribir. Puedes trabajar absolutamente en cualquier sitio, y en cuanto al cómo, tienes que encontrar tu propio método. No hay fórmulas”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;“El papel en blanco es la última etapa de la creación. Se escribe sobre todo en la cabeza. Imagina cosas y toma notas para no olvidarlas”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;“¿De qué escribir? De esas imágenes que se te meten dentro de la cabeza. No escojas los temas, deja que los temas te escojan a ti”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;“Sólo se puede dar vida a los personajes si te vives de verdad dentro de ellos. Además hay que vivirse dentro de todos, no sólo dentro del protagonista. Mira la acción desde el punto de vista de todos los personajes para ver si es coherente”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana; font-size: 14pt; mso-bidi-font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;“¿Lecturas recomendadas? Lo mismo que dije sobre el método: no hay fórmulas, no hay canon ni libros de texto. Sólo hay que leer. Mucho, muchísimo, todo el tiempo&lt;/span&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15pt; text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana; font-size: 14pt; mso-bidi-font-family: Arial;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TOuuQNCi3VI/AAAAAAAAAH8/Hhp3e9PZNVo/s1600/ecos-rosa-montero-tratare-como-una-reina-L-fl45Sv%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;img border="0" height="640" ox="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TOuuQNCi3VI/AAAAAAAAAH8/Hhp3e9PZNVo/s640/ecos-rosa-montero-tratare-como-una-reina-L-fl45Sv%255B1%255D.jpg" width="428" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;"&gt;Rosa Montero&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;"&gt; nació en Madrid y estudió periodismo y psicología.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background: white; line-height: 15pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana;"&gt;Desde finales de 1976 trabaja de manera exclusiva para el diario &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt;, en el que fue redactora jefa del suplemento dominical durante 1980-1981. En 1981 ganó el Premio Nacional de Periodismo para reportajes y artículos literarios. Ha publicado las novelas: Crónica del desamor (1979), La función Delta (1981), Te trataré como a una reina (1983), Amado Amo (1988), Temblor (1990), Bella y Oscura (1993), La hija del caníbal (Premio Primavera de Novela en 1997), El corazón del Tártaro (2001), entre otras. Es Jurado del Premio &lt;em&gt;Clarín&lt;/em&gt; en las últimas tres presentaciones. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-191192169567633310?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/191192169567633310/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/11/solo-hay-que-leer.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/191192169567633310'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/191192169567633310'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/11/solo-hay-que-leer.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TOutQTpHnDI/AAAAAAAAAH4/QBFkVR5zLYM/s72-c/Rosa_Montero%255B1%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-6015742263280362673</id><published>2010-11-10T15:53:00.000-08:00</published><updated>2010-11-11T01:19:39.314-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;SEÑORA DE LAS CUATRO DÉCADAS &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TNssg4zqANI/AAAAAAAAAHE/u22r1drN_Lc/s1600/DSCN0984.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" px="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TNssg4zqANI/AAAAAAAAAHE/u22r1drN_Lc/s400/DSCN0984.JPG" width="300" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Está mejor que nunca, renovada, actualizada, espléndida. Es la envidia de muchos. Se viste de joven, nunca parece enojada y por sobre todas las cosas: tiene vida. El 22 de setiembre cumplió 40 años. Hace poco fue rebautizada. Un consejo: no se la pierda. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TNstwgRzJ2I/AAAAAAAAAHM/3Os5UEjLtxM/s1600/DSCN0974.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" px="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TNstwgRzJ2I/AAAAAAAAAHM/3Os5UEjLtxM/s640/DSCN0974.JPG" width="480" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;BIBLIOTECA HUERGO &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;INAUGURACION DE LA BIBLIOTECA MODELO&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Este artículo&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;fue publicado&amp;nbsp;en la revista AULA HUERGO / Año 2. Nro. 5 – noviembre/diciembre de 1970.El mensuario&lt;/span&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;del Departamento de Prensa y Difusión del establecimiento editaba 5000 ejemplares y su director era Jorge Adolfo Srur. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TNsvA3E9vkI/AAAAAAAAAHQ/o_zZdf1Mt9M/s1600/DSCN0983.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" px="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TNsvA3E9vkI/AAAAAAAAAHQ/o_zZdf1Mt9M/s640/DSCN0983.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;El 22 de setiembre de 1970, con la asistencia del Señor Subsecretario de Educación, de los titulares de la S.N.E.P y del C.O.N.E.T, de asesores del señor Ministro de Cultura y Educación y otras altas autoridades nacionales, funcionarios de embajadas y numerosos amigos e invitados, quedó oficialmente inaugurada la biblioteca modelo del Instituto Industrial Luis Augusto Huergo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;La segunda parte del acto estuvo dedicada a exponer las principales características de la “experiencia de profesores de tiempo completo” que se realiza en el Instituto.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;NUEVO AMBITO DE TRABAJO &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;La brillante ceremonia comenzó a las 11, con las palabras del Rector, Ingeniero León Halpern, quien destacó “la importancia de la Biblioteca como factor de apoyo y de consulta permanente en la investigación, dentro de las distintas especialidades que conforman el “humanismo técnico” inspirador de la enseñanza de esta casa de estudios”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Agradeció, más adelante, “el estímulo y la cooperación recibidos del Consejo Permanente para el Desarrollo del IILAH, que con tanto empeño apoyó moral y materialmente esta realización, y de quienes hicieron posible la realidad de este nuevo ambiente de trabajo, orientado fundamentalmente al servicio de los futuros técnicos que el país reclama para lograr la madurez tecnológica que requiere el desarrollo”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TNsvycAPZZI/AAAAAAAAAHU/27uNmMbQ3n4/s1600/DSCN0972.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" px="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TNsvycAPZZI/AAAAAAAAAHU/27uNmMbQ3n4/s640/DSCN0972.JPG" width="480" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Finalmente, el Ingeniero Halpern expresó su gratitud al artista plástico Marino Pérsico por la valiosa donación de uno de sus óleos, conjurado en la sugestiva policromía de símbolos, que fue descubierto ante el selecto auditorio al comenzar la ceremonia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Seguidamente, el asesor pedagógico del Instituto, profesor Carlos Ramusio Mora, expuso las principales características de la experiencia, que comparte el Huergo en la esfera de la enseñanza privada con dos colegios de la Capital Federal. Describió la intervención que en la experiencia tienen los Departamentos de Ciencias Experimentales, de Construcciones, de Extensión Cultural Humanística, de Electrónica, de Matemática Moderna y de Química Industrial, cuyas labores están demostrando las ventajas de esta iniciativa y la convivencia de su generalización en esta hora de la reforma educativa. Destacó finalmente que el proyecto en cuestión constituye un aporte de positiva aplicación para el futuro y una contribución al Año Internacional de la Educación, proclamado por la UNESCO.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;FICHA TÉCNICA &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Bajo el asesoramiento del profesor Couture de Troimonts – ex director ejecutivo- de la Fundación Franklin, y actual director del Centro de Documentación de la Universidad de La Plata, comenzó la ejecución de la obra en 1969, quedando finalizada en setiembre de 1970. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;El flamante local reúne características de máxima funcionalidad. La sala de lectura, en su ala central, tiene capacidad para 50 personas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Una de las alas laterales está ocupada por anaqueles con 4000 volúmenes, cifra que se proyecta elevar a 7000 mediante el aporte de empresas, instituciones, alumnos y adquisiciones del instituto. En el mismo sector se halla el servicio de revistas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Sobre el ala derecha, el que ingresa encuentra dos gabinetes para equipos de trabajo de alumnos, aislados acústicamente, con paredes de doble vidrio, pizarrón y capacidad para 5 personas cómodamente ubicadas en torno a una mesa de diseño elíptico, enchapada en laminado plástico, al igual que las restantes mesas de lectura. Las sillas son de polipropileno color naranja. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;El cielorraso ha sido distribuido en regiones abovedadas y el piso de color blanco salpicado con negro, en planchas de plástico. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Además el local se encuentras equipado con calefacción a gas y tres acondicionadores de aire y otra de las ventajas es la abundante luz natural que ingresa por tres amplios ventanales que dan sobre la calle Perú. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;PERSONALIDADES ASISTENTES&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TNswPYVflQI/AAAAAAAAAHY/JzpYfyZ1Eu4/s1600/DSCN0977.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" px="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TNswPYVflQI/AAAAAAAAAHY/JzpYfyZ1Eu4/s640/DSCN0977.JPG" width="480" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Estuvieron&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;presentes los señores Sub-Secretarios del Ministerio de Educación, Dr. Emilio Fermín Mignone y Prof. Alfredo Van Gelderen; el Director de la Superintendencia Nacional de Enseñanza Privada, Prof. Gustavo Horacio Rey; el Presidente del Consejo Nacional de Enseñanza Técnica, Dr. César Reinaldo García; el Asesor del Ministro de Educación, Prof. Enrique Mayocchi; el Sub-Director de la Biblioteca Nacional, Prof. José Edmundo Clemente; el Director de la Biblioteca Central del Centro de Documentación de la Universidad Nacional de La Plata, Prof. Roberto Couture de Troimonts; los Directores de la Escuela Argentina Modelo, Prof. Juan Martín Biedma, del Instituto General San Martín de Rosario, Ing. Arquímedes Bolis y del Instituto Martín y Omar, profesora. Nélida S. Calzetta. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-6015742263280362673?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/6015742263280362673/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/11/senora-de-las-cuatro-decadas-esta-mejor.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/6015742263280362673'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/6015742263280362673'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/11/senora-de-las-cuatro-decadas-esta-mejor.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TNssg4zqANI/AAAAAAAAAHE/u22r1drN_Lc/s72-c/DSCN0984.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-4339882473382496074</id><published>2010-10-30T13:11:00.000-07:00</published><updated>2010-10-30T13:11:34.914-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;Carta a una señorita en París&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;cuento de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Julio Cortázar&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TMx3q6b6mDI/AAAAAAAAAFk/zyssHiOJGyw/s1600/Cortazar-220x144%5B1%5D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="261" nx="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TMx3q6b6mDI/AAAAAAAAAFk/zyssHiOJGyw/s400/Cortazar-220x144%5B1%5D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Andrée, yo no quería venirme a vivir a su departamento de la calle Suipacha. No tanto por los conejitos, más bien porque me duele ingresar en un orden cerrado, construido ya hasta en las más finas mallas del aire, esas que en su casa preservan la música de la lavanda, el aletear de un cisne con polvos, el juego del violín y la viola en el cuarteto de Rará. Me es amargo entrar en un ámbito donde alguien que vive bellamente lo ha dispuesto todo como una reiteración visible de su alma, aquí los libros (de un lado en español, del otro en francés e inglés), allí los almohadones verdes, en este preciso sitio de la mesita el cenicero de cristal que parece el corte de una pompa de jabón, y siempre un perfume, un sonido, un crecer de plantas, una fotografía del amigo muerto, ritual de bandejas con té y tenacillas de azúcar… Ah, querida Andrée, qué difícil oponerse, aun aceptándolo con entera sumisión del propio ser, al orden minucioso que una mujer instaura en su liviana residencia. Cuán culpable tomar una tacita de metal y ponerla al otro extremo de la mesa, ponerla allí simplemente porque uno ha traído sus diccionarios ingleses y es de este lado, al alcance de la mano, donde habrán de estar. Mover esa tacita vale por un horrible rojo inesperado en medio de una modulación de Ozenfant, como si de golpe las cuerdas de todos los contrabajos se rompieran al mismo tiempo con el mismo espantoso chicotazo en el instante más callado de una sinfonía de Mozart. Mover esa tacita altera el juego de relaciones de toda la casa, de cada objeto con otro, de cada momento de su alma con el alma entera de la casa y su habitante lejana. Y yo no puedo acercar los dedos a un libro, ceñir apenas el cono de luz de una lámpara, destapar la caja de música, sin que un sentimiento de ultraje y desafio me pase por los ojos como un bando de gorriones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TMx4jERFO4I/AAAAAAAAAFo/dXAVPMdOBos/s1600/DSCN0950.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" nx="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TMx4jERFO4I/AAAAAAAAAFo/dXAVPMdOBos/s640/DSCN0950.JPG" width="480" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Usted sabe por qué vine a su casa, a su quieto salón solicitado de mediodía. Todo parece tan natural, como siempre que no se sabe la verdad. Usted se ha ido a París, yo me quedé con el departamento de la calle Suipacha, elaboramos un simple y satisfactorio plan de mutua convivencia hasta que septiembre la traiga de nuevo a Buenos Aires y me lance a mí a alguna otra casa donde quizá… Pero no le escribo por eso, esta carta se la envío a causa de los conejitos, me parece justo enterarla; y porque me gusta escribir cartas, y tal vez porque llueve.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Me mudé el jueves pasado, a las cinco de la tarde, entre niebla y hastío. He cerrado tantas maletas en mi vida, me he pasado tantas horas haciendo equipajes que no llevaban a ninguna parte, que el jueves fue un día lleno de sombras y correas, porque cuando yo veo las correas de las valijas es como si viera sombras, elementos de un látigo que me azota indirectamente, de la manera más sutil y más horrible. Pero hice las maletas, avisé a la mucama que vendría a instalarme, y subí en el ascensor. Justo entre el primero y segundo piso sentí que iba a vomitar un conejito. Nunca se lo había explicado antes, no crea que por deslealtad, pero naturalmente uno no va a ponerse a explicarle a la gente que de cuando en cuando vomita un conejito. Como siempre me ha sucedido estando a solas, guardaba el hecho igual que se guardan tantas constancias de lo que acaece (o hace uno acaecer) en la privacía total. No me lo reproche, Andrée, no me lo reproche. De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose&lt;/span&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas. Todo es veloz e higiénico, transcurre en un brevísimo instante. Saco los dedos de la boca, y en ellos traigo sujeto por las orejas a un conejito blanco. El conejito parece contento, es un conejito normal y perfecto, sólo que muy pequeño, pequeño como un conejilo de chocolate pero blanco y enteramente un conejito. Me lo pongo en la palma de la mano, le alzo la pelusa con una caricia de los dedos, el conejito parece satisfecho de haber nacido y bulle y pega el hocico contra mi piel, moviéndolo con esa trituración silenciosa y cosquilleante del hocico de un conejo contra la piel de una mano. Busca de comer y entonces yo (hablo de cuando esto ocurría en mi casa de las afueras) lo saco conmigo al balcón y lo pongo en la gran maceta donde crece el trébol que a propósito he sembrado. El conejito alza del todo sus orejas, envuelve un trébol tierno con un veloz molinete del hocico, y yo sé que puedo dejarlo e irme, continuar por un tiempo una vida no distinta a la de tantos que compran sus conejos en las granjas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TMx6wLlg6HI/AAAAAAAAAF4/1PDrdHED2i8/s1600/DSCN0889.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" nx="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TMx6wLlg6HI/AAAAAAAAAF4/1PDrdHED2i8/s640/DSCN0889.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Entre el primero y segundo piso, Andrée, como un anuncio de lo que sería mi vida en su casa, supe que iba a vomitar un conejito. En seguida tuve miedo (¿o era extrañeza? No, miedo de la misma extrañeza, acaso) porque antes de dejar mi casa, sólo dos días antes, había vomitado un conejito y estaba seguro por un mes, por cinco semanas, tal vez seis con un poco de suerte. Mire usted, yo tenía perfectamente resuelto el problema de los conejitos. Sembraba trébol en el balcón de mi otra casa, vomitaba un conejito, lo ponía en el trébol y al cabo de un mes, cuando sospechaba que de un momento a otro… entonces regalaba el conejo ya crecido a la señora de Molina, que creía en un hobby y se callaba. Ya en otra maceta venía creciendo un trébol tierno y propicio, yo aguardaba sin preocupación la mañana en que la cosquilla de una pelusa subiendo me cerraba la garganta, y el nuevo conejito repetía desde esa hora la vida y las costumbres del anterior. Las costumbres, Andrée, son formas concretas del ritmo, son la cuota del ritmo que nos ayuda a vivir. No era tan terrible vomitar conejitos una vez que se había entrado en el ciclo invariable, en el método. Usted querrá saber por qué todo ese trabajo, por qué todo ese trébol y la señora de Molina. Hubiera sido preferible matar en seguida al conejito y… Ah, tendría usted que vomitar tan sólo uno, tomarlo con dos dedos y ponérselo en la mano abierta, adherido aún a usted por el acto mismo, por el aura inefable de su proximidad apenas rota. Un mes distancia tanto; un mes es tamaño, largos pelos, saltos, ojos salvajes, diferencia absoluta Andrée, un mes es un conejo, hace de veras a un conejo; pero el minuto inicial, cuando el copo tibio y bullente encubre una presencia inajenable… Como un poema en los primeros minutos, el fruto de una noche de Idumea: tan de uno que uno mismo… y después tan no uno, tan aislado y distante en su llano mundo blanco tamaño carta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Me decidí, con todo, a matar el conejito apenas naciera. Yo viviría cuatro meses en su casa: cuatro -quizá, con suerte, tres- cucharadas de alcohol en el hocico. (¿Sabe usted que la misericordia permite matar instantáneamente a un conejito dándole a beber una cucharada de alcohol? Su carne sabe luego mejor, dicen, aunque yo… Tres o cuatro cucharadas de alcohol, luego el cuarto de baño o un piquete sumándose a los desechos.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Al cruzar el tercer piso el conejito se movía en mi mano abierta. Sara esperaba arriba, para ayudarme a entrar las valijas… ¿Cómo explicarle que un capricho, una tienda de animales? Envolví el conejito en mi pañuelo, lo puse en el bolsillo del sobretodo dejando el sobretodo suelto para no oprimirlo. Apenas se movía. Su menuda conciencia debía estarle revelando hechos importantes: que la vida es un movimiento hacia arriba con un clic final, y que es también un cielo bajo, blanco, envolvente y oliendo a lavanda, en el fondo de un pozo tibio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Sara no vio nada, la fascinaba demasiado el arduo problema de ajustar su sentido del orden a mi valija-ropero, mis papeles y mi displicencia ante sus elaboradas explicaciones donde abunda la expresión «por ejemplo». Apenas pude me encerré en el baño; matarlo ahora. Una fina zona de calor rodeaba el pañuelo, el conejito era blanquísimo y creo que más lindo que los otros. No me miraba, solamente bullía y estaba contento, lo que era el más horrible modo de mirarme. Lo encerré en el botiquín vacío y me volví para desempacar, desorientado pero no infeliz, no culpable, no jabonándome las manos para quitarles una última convulsión.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Comprendí que no podía matarlo. Pero esa misma noche vomité un conejito negro. Y dos días después uno blanco. Y a la cuarta noche un conejito gris.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Usted ha de amar el bello armario de su dormitorio, con la gran puerta que se abre generosa, las tablas vacías a la espera de mi ropa. Ahora los tengo ahí. Ahí dentro. Verdad que parece imposible; ni Sara lo creería. Porque Sara nada sospecha, y el que no sospeche nada procede de mi horrible tarea, una tarea que se lleva mis días y mis noches en un solo golpe de rastrillo y me va calcinando por dentro y endureciendo como esa estrella de mar que ha puesto usted sobre la bañera y que a cada baño parece llenarle a uno el cuerpo de sal y azotes de sol y grandes rumores de la profundidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;De día duermen. Hay diez. De día duermen. Con la puerta cerrada, el armario es una noche diurna solamente para ellos, allí duermen su noche con sosegada obediencia. Me llevo las llaves del dormitorio al partir a mi empleo. Sara debe creer que desconfío de su honradez y me mira dubitativa, se le ve todas las mañanas que está por decirme algo, pero al final se calla y yo estoy tan contento. (Cuando arregla el dormitorio, de nueve a diez, hago ruido en el salón, pongo un disco de Benny Carter que ocupa toda la atmósfera, y como Sara es también amiga de saetas y pasodobles, el armario parece silencioso y acaso lo esté, porque para los conejitos transcurre ya la noche y el descanso.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Su día principia a esa hora que sigue a la cena, cuando Sara se lleva la bandeja con un menudo tintinear de tenacillas de azúcar, me desea buenas noches -sí, me las desea, Andrée, lo más amargo es que me desea las buenas noches- y se encierra en su cuarto y de pronto estoy yo solo, solo con el armario condenado, solo con mi deber y mi tristeza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Los dejo salir, lanzarse ágiles al asalto del salón, oliendo vivaces el trébol que ocultaban mis bolsillos y ahora hace en la alfombra efímeras puntillas que ellos alteran, remueven, acaban en un momento. Comen bien, callados y correctos, hasta ese instante nada tengo que decir, los miro solamente desde el sofá, con un libro inútil en la mano -yo que quería leerme todos sus Giraudoux, Andrée, y la historia argentina de López que tiene usted en el anaquel más bajo-; y se comen el trébol.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Son diez. Casi todos blancos. Alzan la tibia cabeza hacia las lámparas del salón, los tres soles inmóviles de su día, ellos que aman la luz porque su noche no tiene luna ni estrellas ni faroles. Miran su triple sol y están contentos. Así es que saltan por la alfombra, a las sillas, diez manchas livianas se trasladan como una moviente constelación de una parte a otra, mientras yo quisiera verlos quietos, verlos a mis pies y quietos -un poco el sueño de todo dios, Andrée, el sueño nunca cumplido de los dioses-, no así insinuándose detrás del retrato de Miguel de Unamuno, en torno al jarrón verde claro, por la negra cavidad del escritorio, siempre menos de diez, siempre seis u ocho y yo preguntándome dónde andarán los dos que faltan, y si Sara se levantara por cualquier cosa, y la presidencia de Rivadavia que yo quería leer en la historia de López.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;No sé cómo resisto, Andrée. Usted recuerda que vine a descansar a su casa. No es culpa mía si de cuando en cuando vomito un conejito, si esta mudanza me alteró también por dentro -no es nominalismo, no es magia, solamente que las cosas no se pueden variar así de pronto, a veces las cosas viran brutalmente y cuando usted esperaba la bofetada a la derecha-. Así, Andrée, o de otro modo, pero siempre así.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Le escribo de noche. Son las tres de la tarde, pero le escribo en la noche de ellos. De día duermen ¡Qué alivio esta oficina cubierta de gritos, órdenes, máquinas Royal, vicepresidentes y mimeógrafos! Qué alivio, qué paz, qué horror, Andrée! Ahora me llaman por teléfono, son los amigos que se inquietan por mis noches recoletas, es Luis que me invita a caminar o Jorge que me guarda un concierto. Casi no me atrevo a decirles que no, invento prolongadas e ineficaces historias de mala salud, de traducciones atrasadas, de evasión Y cuando regreso y subo en el ascensor ese tramo, entre el primero y segundo piso me formulo noche a noche irremediablemente la vana esperanza de que no sea verdad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Hago lo que puedo para que no destrocen sus cosas. Han roído un poco los libros del anaquel más bajo, usted los encontrará disimulados para que Sara no se dé cuenta. ¿Quería usted mucho su lámpara con el vientre de porcelana lleno de mariposas y caballeros antiguos? El trizado apenas se advierte, toda la noche trabajé con un cemento especial que me vendieron en una casa inglesa -usted sabe que las casas inglesas tienen los mejores cementos- y ahora me quedo al lado para que ninguno la alcance otra vez con las patas (es casi hermoso ver cómo les gusta pararse, nostalgia de lo humano distante, quizá imitación de su dios ambulando y mirándolos hosco; además usted habrá advertido -en su infancia, quizá- que se puede dejar a un conejito en penitencia contra la pared, parado, las patitas apoyadas y muy quieto horas y horas).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;A las cinco de la mañana (he dormido un poco, tirado en el sofá verde y despertándome a cada carrera afelpada, a cada tintineo) los pongo en el armario y hago la limpieza. Por eso Sara encuentra todo bien aunque a veces le he visto algún asombro contenido, un quedarse mirando un objeto, una leve decoloración en la alfombra y de nuevo el deseo de preguntarme algo, pero yo silbando las variaciones sinfónicas de Franck, de manera que nones. Para qué contarle, Andrée, las minucias desventuradas de ese amanecer sordo y vegetal, en que camino entredormido levantando cabos de trébol, hojas sueltas, pelusas blancas, dándome contra los muebles, loco de sueño, y mi Gide que se atrasa, Troyat que no he traducido, y mis respuestas a una señora lejana que estará preguntándose ya si… para qué seguir todo esto, para qué seguir esta carta que escribo entre teléfonos y entrevistas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Andrée, querida Andrée, mi consuelo es que son diez y ya no más. Hace quince días contuve en la palma de la mano un último conejito, después nada, solamente los diez conmigo, su diurna noche y creciendo, ya feos y naciéndoles el pelo largo, ya adolescentes y llenos de urgencias y caprichos, saltando sobre el busto de Antinoo (¿es Antinoo, verdad, ese muchacho que mira ciegamente?) o perdiéndose en el living, donde sus movimientos crean ruidos resonantes, tanto que de allí debo echarlos por miedo a que los oiga Sara y se me aparezca horripilada, tal vez en camisón -porque Sara ha de ser así, con camisón- y entonces… Solamente diez, piense usted esa pequeña alegría que tengo en medio de todo, la creciente calma con que franqueo de vuelta los rígidos cielos del primero y el segundo piso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Interrumpí esta carta porque debía asistir a una tarea de comisiones. La continúo aquí en su casa, Andrée, bajo una sorda grisalla de amanecer. ¿Es de veras el día siguiente, Andrée? Un trozo en blanco de la página será para usted el intervalo, apenas el puente que une mi letra de ayer a mi letra de hoy. Decirle que en ese intervalo todo se ha roto, donde mira usted el puente fácil oigo yo quebrarse la cintura furiosa del agua, para mí este lado del papel, este lado de mi carta no continúa la calma con que venía yo escribiéndole cuando la dejé para asistir a una tarea de comisiones. En su cúbica noche sin tristeza duermen once conejitos; acaso ahora mismo, pero no, no ahora. En el ascensor, luego, o al entrar; ya no importa dónde, si el cuándo es ahora, si puede ser en cualquier ahora de los que me quedan.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;Basta ya, he escrito esto porque me importa probarle que no fui tan culpable en el destrozo insalvable de su casa. Dejaré esta carta esperándola, sería sórdido que el correo se la entregara alguna clara mañana de París. Anoche di vuelta los libros del segundo estante, alcanzaban ya a ellos, parándose o saltando, royeron los lomos para afilarse los dientes -no por hambre, tienen todo el trébol que les compro y almaceno en los cajones del escritorio. Rompieron las cortinas, las telas de los sillones, el borde del autorretrato de Augusto Torres, llenaron de pelos la alfombra y también gritaron, estuvieron en círculo bajo la luz de la lámpara, en círculo y como adorándome, y de pronto gritaban, gritaban como yo no creo que griten los conejos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;He querido en vano sacar los pelos que estropean la alfombra, alisar el borde de la tela roída, encerrarlos de nuevo en el armario. El día sube, tal vez Sara se levante pronto. Es casi extraño que no me importe verlos brincar en busca de juguetes. No tuve tanta culpa, usted verá cuando llegue que muchos de los destrozos están bien reparados con el cemento que compré en una casa inglesa, yo hice lo que pude para evitarle un enojo… En cuanto a mí, del diez al once hay como un hueco insuperable. Usted ve: diez estaba bien, con un armario, trébol y esperanza, cuántas cosas pueden construirse. No ya con once, porque decir once es seguramente doce, Andrée, doce que serán trece. Entonces está el amanecer y una fría soledad en la que caben la alegría, los recuerdos, usted y acaso tantos más. Está este balcón sobre Suipacha lleno de alba, los primeros sonidos de la ciudad. No creo que les sea difícil juntar once conejitos salpicados sobre los adoquines, tal vez ni se fijen en ellos, atareados con el otro cuerpo que conviene llevarse pronto, antes de que pasen los primeros colegiales.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TMx7DDrVsVI/AAAAAAAAAF8/UbY4rqfdBmg/s1600/biblioteca.png" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="464" nx="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TMx7DDrVsVI/AAAAAAAAAF8/UbY4rqfdBmg/s640/biblioteca.png" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-4339882473382496074?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/4339882473382496074/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/10/carta-una-senorita-en-paris-cuento-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/4339882473382496074'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/4339882473382496074'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/10/carta-una-senorita-en-paris-cuento-de.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TMx3q6b6mDI/AAAAAAAAAFk/zyssHiOJGyw/s72-c/Cortazar-220x144%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-5821348853276501878</id><published>2010-10-22T06:47:00.000-07:00</published><updated>2010-10-22T06:47:42.172-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;DECÁLOGO DE NECESIDADES&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TMGVhkuU3hI/AAAAAAAAAFY/w8R0VqJzlAc/s1600/200px-Birmajerwikipedia%5B1%5D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" nx="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TMGVhkuU3hI/AAAAAAAAAFY/w8R0VqJzlAc/s640/200px-Birmajerwikipedia%5B1%5D.jpg" width="441" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Marcelo Birmajer nos dispara con su birome. Algo de su decálogo es cierto, algo ficción, algo verdad y … ¡algo hay qué hacer!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana;"&gt;Diez consejos para escritores&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 18pt;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;1) No declame que escribir lo hace sufrir. En tal caso, abandone la escritura. Hay escritores de sobra, y en los últimos años, gracias al fundamentalismo islámico, tampoco faltan mártires. De modo que no precisamos de ninguna de sus dos condiciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) Si no escribe para los lectores ni para la crítica, no publique. Envíele sus escritos por &lt;/span&gt;&lt;a href="http://ads.us.e-planning.net/ei/3/5c45/14b075f13b3f01c8?rnd=0.6227189121315856&amp;amp;pb=421193c957814e7c&amp;amp;fi=c12d79e59f21bc03&amp;amp;kw=mail"&gt;&lt;span style="color: black; text-decoration: none; text-underline: none;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;mail&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt; a su abuela. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Para qué molestar a correctores, diseñadores y editores, si a usted no le interesa salir de su casa? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, no repita más que escribe sólo para usted mismo. Ya lo dijo Borges, y tampoco resultó verosímil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) No repita que la novela se ha agotado como género. Es su imaginación la que se ha agotado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4) No continúe culpando al &lt;/span&gt;&lt;a href="http://ads.us.e-planning.net/ei/3/5c45/14b075f13b3f01c8?rnd=0.007130973823508524&amp;amp;pb=4a5250fd63f93395&amp;amp;fi=c12d79e59f21bc03&amp;amp;kw=mercado"&gt;&lt;span style="color: black; text-decoration: none; text-underline: none;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;mercado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;, ni a los tiempos que corren, de que nadie quiera leerlo. A usted no lo leerían ni en una sociedad autoritaria que obligara a los niños a leer sus textos so pena de muerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos, festeje el hecho de que, si bien no le prestan atención, tampoco lo mandan a matar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5) No se queje de la única adaptación al &lt;/span&gt;&lt;a href="http://ads.us.e-planning.net/ei/3/5c45/14b075f13b3f01c8?rnd=0.1640736871929387&amp;amp;pb=8f8b789cefb63018&amp;amp;fi=c12d79e59f21bc03&amp;amp;kw=cine"&gt;&lt;span style="color: black; text-decoration: none; text-underline: none;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;cine&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt; que se ha hecho de su ignota obra. A nadie le ha importado su novela, pero mucho menos su opinión respecto de la película. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6) No insista con que los personajes se le aparecen en el toilette, en la &lt;/span&gt;&lt;a href="http://ads.us.e-planning.net/ei/3/5c45/14b075f13b3f01c8?rnd=0.07192082136110628&amp;amp;pb=6ed6ddb60645685a&amp;amp;fi=c12d79e59f21bc03&amp;amp;kw=cocina"&gt;&lt;span style="color: black; text-decoration: none; text-underline: none;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;cocina&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt; y en la cama. Todos sabemos que miente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7) En lo posible, procure no llevar un diario íntimo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho implemento se ha convertido en un engañoso género literario. Si quiere publicar sus intimidades, hágalo deliberadamente; pero no obligue a sus herederos a sentirse culpables por revelar secretos que usted indudablemente registró para continuar siendo atendido después de muerto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8) No declame que no le gusta escribir en computador. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abomine de la tinta, esculpa las letras en piedra, deje su testimonio pintado con sangre de mamut en una caverna. Pero háganos un favor: no siga repitiendo que no le gusta escribir en computador. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9) Nos parece muy bien que abandone la escritura. Pero no lo anuncie. Hágalo directamente, en silencio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10) No abandone a su esposa por una más joven luego de su &lt;/span&gt;&lt;a href="http://ads.us.e-planning.net/ei/3/5c45/14b075f13b3f01c8?rnd=0.033985836621799936&amp;amp;pb=fe99c82bea24985e&amp;amp;fi=c12d79e59f21bc03&amp;amp;kw=primer"&gt;&lt;span style="color: black; text-decoration: none; text-underline: none;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;primer&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-size: large;"&gt; éxito. Espere al menos a dos o tres éxitos, no sea cosa de que tenga que volver corriendo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Marcelo Birmajer&lt;/strong&gt;, escritor argentino. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 18pt;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Autor de obras como Tres mosqueteros (Debate) o Últimas historias de hombres casados (Seix Barral).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-5821348853276501878?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/5821348853276501878/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/10/decalogo-de-necesidades-marcelo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/5821348853276501878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/5821348853276501878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/10/decalogo-de-necesidades-marcelo.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TMGVhkuU3hI/AAAAAAAAAFY/w8R0VqJzlAc/s72-c/200px-Birmajerwikipedia%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-3578499821207160439</id><published>2010-10-15T03:53:00.000-07:00</published><updated>2010-10-15T03:58:52.828-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="parrafo" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="parrafo" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;ANA MARIA SHUA Y UNA DE LADRONES&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="parrafo" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TLgx3veV66I/AAAAAAAAAE0/QrkIsfiGBdE/s1600/Ana%2520Mar%C3%ADa%2520Shua%5B1%5D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" ex="true" height="640" src="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TLgx3veV66I/AAAAAAAAAE0/QrkIsfiGBdE/s640/Ana%2520Mar%C3%ADa%2520Shua%5B1%5D.jpg" width="394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="parrafo" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="parrafo" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Ana María Shua estuvo por la biblioteca y todavía su encanto está presente. Sus libros comenzaron a circular de una manera inesperada. Antes que el clima de fiesta se termina, nos permitimos un regalo: un minicuento que se parece a la realidad de todos los días.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="parrafo" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;EXCESIVOS LADRONES&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="parrafo" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TLgyGMAKihI/AAAAAAAAAE4/9oCkamOXr9Y/s1600/ladrones%5B1%5D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" ex="true" height="253" src="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TLgyGMAKihI/AAAAAAAAAE4/9oCkamOXr9Y/s400/ladrones%5B1%5D.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="parrafo" style="margin: auto 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="background-color: white;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Verdana;"&gt;Robaron el equipo de audio y los candelabros y la comida de la heladera y los ceniceros de cristal de Murano y el televisor y hasta los equipos de aire acondicionado y robaron también la heladera misma y la mesita del televisor y el resto de los muebles y los dólares guardados en la caja fuerte empotrada en la pared del dormitorio y después robaron la caja fuerte y también la pared del dormitorio y después robaron el resto de las paredes y los cimientos que las sostenían y el techo que en ellas se sustentaba y las cañerías de bronce que las atravesaban y después robaron los árboles y flores del jardín y después el jardín mismo y el terreno sobre el cual había estado construida la casa y robaron el basamento de granito y varias capas geológicas incluyendo una durísima, de basalto puro, y las napas de agua que en ellas había y siguieron robando y robando hasta provocar la irrupción de la lava en una explosión volcánica que ocultó por completo las pruebas de sus fechorías, los terrenos circundantes, el pueblo entero y buena parte del partido del conurbano en el que se produjera el hecho delictivo y varias zonas de los partidos aledaños y, merecidamente, a ellos mismos, por chapuceros, improvisados y sobre todo exageradísimos ladrones.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-3578499821207160439?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/3578499821207160439/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/10/ana-maria-shua-y-una-de-ladrones-ana_15.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/3578499821207160439'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/3578499821207160439'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/10/ana-maria-shua-y-una-de-ladrones-ana_15.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TLgx3veV66I/AAAAAAAAAE0/QrkIsfiGBdE/s72-c/Ana%2520Mar%C3%ADa%2520Shua%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-4872744054468238861</id><published>2010-10-03T17:00:00.000-07:00</published><updated>2010-10-04T14:23:24.935-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-outline-level: 1; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;LOS MINICUENTOS DE ANA MARIA SHUA&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TKkTrf-jK8I/AAAAAAAAADM/8Spmg_uGSsY/s1600/DSCN0892.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" px="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TKkTrf-jK8I/AAAAAAAAADM/8Spmg_uGSsY/s640/DSCN0892.JPG" width="480" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-outline-level: 1; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;En este momento Ana María Shua está en Frankfurt. Hace 3 días atrás, ante 80 jóvenes que siguieron puntualmente la exposición de la escritora, su presencia&amp;nbsp;llenaba de magia&amp;nbsp;el espacio de la Biblioteca Celia Beatriz Halpern. Fue una experiencia enriquecedora. La&amp;nbsp;palabra iba&amp;nbsp;reinando con&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;un tema que despierta pasión en aquellos que se enfrentan al papel en blanco.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TKkULLk8S0I/AAAAAAAAADQ/7iGgjARx4mQ/s1600/DSCN0864.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="300" px="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TKkULLk8S0I/AAAAAAAAADQ/7iGgjARx4mQ/s400/DSCN0864.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-outline-level: 1; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;&amp;nbsp;Los minirelatos -de eso se trata- tienen acento&amp;nbsp;especial y su elaboración es todo desafío. Ana María desplegó su paciencia para&amp;nbsp;explicar cómo un escritor va moldeando la estructura de un breve relato. Cómo se reconoce frustrado en algunos intentos y de qué manera el que escribe puede&amp;nbsp;salvarse de la derrota.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TKkUluSk7gI/AAAAAAAAADU/OVs_a04ICfU/s1600/DSCN0860.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" px="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TKkUluSk7gI/AAAAAAAAADU/OVs_a04ICfU/s640/DSCN0860.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-outline-level: 1; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-outline-level: 1; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES-MX; mso-font-kerning: 18.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Para hablar de los microcuentos y minirelatos, es importante tener en cuenta ciertos códigos que nunca vienen mal recordarlos. Es que el público siempre busca la síntesis, lo breve, lo mínimo. La mayoría aduce falta de tiempo, de no poder dedicarle más de una hora a la lectura y otras excusas. Bueno… si un libro de doscientas páginas es una barbaridad, hagamos el esfuerzo e intentemos llegar a los micro/mini.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES-MX; mso-font-kerning: 18.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Ana María no tiene una fórmula mágica, pero su exposición, bien podría condensarse en un decálogo que ayuda sin lugar a dudas.&lt;b&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; mso-outline-level: 1; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES-MX; mso-font-kerning: 18.0pt;"&gt;&lt;a href="http://www.fernandortega.com/10-consejos-escribir-micro-mini-114510" title="10 consejos para escribir un micro/mini"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: blue; font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;10 consejos para escribir un micro/mini&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TKkX3SxS2RI/AAAAAAAAADc/mujyvazqyl8/s1600/DSCN0856.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" px="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TKkX3SxS2RI/AAAAAAAAADc/mujyvazqyl8/s640/DSCN0856.JPG" width="480" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&amp;nbsp; &lt;img border="0" height="640" px="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TKkYS_7SJsI/AAAAAAAAADg/q-SoCXqm70o/s640/DSCN0855.JPG" width="480" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 10pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Pareciera que con esta receta, un amigo de las letras puede sentarse a escribir un microcuento. Error. Después de leer la decena de recomendaciones, conviene volver a Ana María Shua y preguntarle si escribir&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;es gratificante. Ella fue muy clara: “A mí me encanta”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TKkYs0FcwcI/AAAAAAAAADk/dHeNJ55G8nY/s1600/DSCN0854.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" px="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TKkYs0FcwcI/AAAAAAAAADk/dHeNJ55G8nY/s640/DSCN0854.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-4872744054468238861?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/4872744054468238861/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/10/los-minicuentos-de-ana-maria-shua-en.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/4872744054468238861'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/4872744054468238861'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/10/los-minicuentos-de-ana-maria-shua-en.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TKkTrf-jK8I/AAAAAAAAADM/8Spmg_uGSsY/s72-c/DSCN0892.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-3004634924055669000</id><published>2010-09-22T05:17:00.001-07:00</published><updated>2010-09-24T02:08:44.481-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TJs-d_vjapI/AAAAAAAAAC0/1aY58ZXqQvc/s1600/joven%2520rebelde%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 266px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5520074453320690322" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TJs-d_vjapI/AAAAAAAAAC0/1aY58ZXqQvc/s400/joven%2520rebelde%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:130%;"&gt;PELEADO CON LAS LETRAS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;Seguramente alguno de ustedes quiere ser escritor. Para lograr esa categoría es necesario leer. Nadie escribe por placer, lo hace por necesidad. Es difícil enseñar a escribir, es más: nadie enseña a escribir sino a juntar palabras. Leer es menos angustiante que escribir, pero sin la lectura ningún escritor puede vivir. La mayoría de los escritores no viven de lo que escriben pero escriben para vivir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;La literatura es un mundo maravilloso al que ingresamos a través de los libros.Una apasionante experiencia,un capítulo lleno de misterios. Mi amigo, el escritor chileno Roberto Fuentes(1973),acostumbrado a dialogar con muchos escribidores, me recordó esta carta que lleva su firma. Compartirla es un placer. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Carta a un joven que quiere ser escritor maldito&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sácate de la cabeza eso de ser un escritor maldito. Olvídate de la vida de Hemingway, arranca ese póster que tienes pegado en tu pieza y sólo lee sus libros. Te recomiendo los cuentos de Nick Adams. Descansa del invento de Bukowski. Alguien lo elevó a la categoría de maestro sólo para justificar su vida lleno de excesos. Nadie puede tener tanto sexo pasando todo el tiempo borracho. No creas que siendo maldito vas a escribir mejor. No creas que te llegará la fama haciéndote el malo. Harás el ridículo por montones (en realidad, seguirás haciéndolo) y perderás a los pocos amigos que aún tienes. Bota todas tus botellas de alcohol que guardas en la despensa. También las drogas. Y deja de andar haciéndote el ebrio. Ya nadie te cree. Duerme harto, come bien, da largas caminatas. Aprovecha la oportunidad de ser una de las pocas personas en el mundo que no tiene que trabajar para vivir. Toma el sol, patea una pelota, respira profundo. Y luego de que te sientas bien y hayas recuperado la decena de kilos que has perdido, piensa algo en que escribir. Y si escribes, hazlo en pleno estado de lucidez. Tu libros anteriores son buenos, pero puedes hacer uno mucho mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quieres el reconocimiento de tus pares? Trabaja en tus textos. La escritura automática no existe. La inspiración tampoco. Si quieres puedes seguir escribiendo sobre zombis, sicópatas y drogadictos, pero hazlo con pasión. Que los personajes den sombra, como dice Vargas Llosa, aunque sean muertos vivientes. Y por sobretodo, manda al diablo a esos viejos poetas amigos tuyos. Ellos están perdidos. Ni siquiera están escribiendo. Deja de alimentarles el ego. La esquizofrenia de ellos no tiene porque ser la tuya. Tú eres joven. Estás a tiempo. Hazle caso a tu siquiatra, a tu familia, a tus amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Odias que te llamen loco? Entonces no te comportes como tal. Deja de pelearte con todo el mundo. Destruir librerías no es un acto poético. Muchos te han metido ideas equivocadas en la cabeza. Te repito, no empuñes más tus manos. Te he visto la cara hinchada demasiadas veces. Lávate el pelo, cámbiate ropa y sale a dar una vuelta a algún parque. Tiempo tienes de sobra. Observa a la gente. Deja la literatura de lado por un momento. No vayas a cafés a encontrarte con cualquiera que se crea poeta. Descansa de ir a lanzamientos de libros de autores que ni siquiera has leído. No busques que la gente sólo hable maravillas sobre tus textos. Acepta las críticas negativas. A veces esas críticas son acertadas y ayudan a mejorar tu trabajo. Conversa de otros temas que sean de ti mismo. Insisto, Observa a la gente. A las parejas, a los ancianos, a los niños. Hazte amigo de un perro callejero y cuéntale tus planes. Dile que quieres ser un gran escritor, un escritor de fuste. Cuéntale que tienes un talento enorme, pero que ese talento no sirve de nada si un día amaneces acuchillado en un callejón. El perro te entenderá. Él sabe mejor que tú lo que es la vida. Discúlpate con todas las personas a la que has dañado. Tu vida ha sido dura, lo sé. La muerte ha merodeado exageradamente en tu familia. La pena es grande. Bueno, y la pena provoca angustia y la vida se vuelve una locura. Debes huir del hoyo y reconstruirte. No conozco a nadie que haya tenido tantas oportunidades como para enderezar el rumbo como tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Búscate una pega. El exceso de ocio es tu peor aliado. ¿Sabías que Bolaño, uno de tus escritores favoritos, trabajó en innumerables oficios antes de poder vivir de la literatura? Conserje y guardia nocturno, por ejemplo. Hemingway fue corresponsal de guerra. Bukowski cartero. Estudia inglés. Entra a un taller de bonsái. Teje a crochet. Pero haz algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La literatura es todo, gritas a los cuatro vientos. Ok. Como tú digas. Pero ojo, la literatura salva, no condena. La literatura es un salvavidas, no es un ancla que te lleva hacia el fondo. Por un momento visualiza que, a lo mejor, quién sabe, en una de ésas, la literatura no es todo. De repente es bueno sacar la cabeza por la ventana, ver una mala película, vibrar con un partido de fútbol, enamorar sutilmente a una linda chica. Luego puedes, si quieres, escribir algo sobre eso.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;&lt;em&gt;Roberto Fuentes / Miércoles 31 de enero,2007 &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-3004634924055669000?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/3004634924055669000/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/09/peleado-con-las-letras-seguramente.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/3004634924055669000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/3004634924055669000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/09/peleado-con-las-letras-seguramente.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TJs-d_vjapI/AAAAAAAAAC0/1aY58ZXqQvc/s72-c/joven%2520rebelde%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-1993432526742286040</id><published>2010-09-21T12:13:00.000-07:00</published><updated>2010-09-21T12:20:04.160-07:00</updated><title type='text'>EldíaB</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;object style="BACKGROUND-IMAGE: url(http://i4.ytimg.com/vi/WwFtlOhFqEg/hqdefault.jpg)" width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/WwFtlOhFqEg?fs=1&amp;amp;hl=es_MX"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/WwFtlOhFqEg?fs=1&amp;amp;hl=es_MX" width="425" height="344" allowscriptaccess="never" allowfullscreen="true" wmode="transparent" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;¡¡¡¡¡¡&lt;/span&gt; FELÍZ &lt;span style="color:#009900;"&gt;P&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#993399;"&gt;R&lt;/span&gt;I&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;M&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;A&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;V&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;E&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;R&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;A&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#000099;"&gt;,&lt;/span&gt; FELÍZ DÍA DEL ESTUDIANTE &lt;span style="color:#000099;"&gt;!!!!!!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-1993432526742286040?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/1993432526742286040/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/09/eldiab.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/1993432526742286040'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/1993432526742286040'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/09/eldiab.html' title='EldíaB'/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8038314704578113564.post-6141108677930280626</id><published>2010-09-20T13:41:00.000-07:00</published><updated>2010-09-20T14:08:15.551-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:130%;color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TJfLm0cBk7I/AAAAAAAAACs/2hcfv_WHzNQ/s1600/DSCN0831.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5519103736137487282" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TJfLm0cBk7I/AAAAAAAAACs/2hcfv_WHzNQ/s400/DSCN0831.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:130%;color:#333333;"&gt;&lt;strong&gt;BIENVENIDOS LOS LIBROS&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Debo confesar que siempre creí en los milagros. Esto nada tiene que ver con la religión o la espiritualidad. Desde niño asocio los milagros a las cosas. Por ejemplo… ¿no es un milagro que las palabras comuniquen significados? Entiéndase bien, el milagro no es tan mágico como para que uno puede confiar en las palabras hasta la muerte. Sí, hubo épocas en que la palabra era un documento de identidad y nadie renunciaba a su condición de “hombre de palabra”, pero estamos hablando de tiempos pretéritos. Sin embargo, con un mínimo de esfuerzo y escasa voluntad se puede demostrar que todo se une con lo demás: la existencia establece relaciones cruzadas hasta el infinito.&lt;br /&gt;La palabra nos acerca y esa asociación de palabras que se tutean en un libro nos resignifican. Palabra y libro son una pareja de enamorados que ciertamente viven y tienen conflictos, pero todo se soluciona(o no) en esa casa llamada biblioteca. Otra vez el milagro: asociar amantes con biblioteca.&lt;br /&gt;La biblioteca es una casa; ahora que digo esto recuerdo un hermoso libro de &lt;em&gt;Carlos María Domínguez&lt;/em&gt;, llamado “La casa de papel”, donde el protagonista decide construir su vivienda con sus propias manos y en lugar de ladrillos utiliza libros.&lt;br /&gt;Hoy nosotros empezamos a construir este blog. El material es noble y no se compra con moneda, porque todo lo que vale poco se adquiere con dinero. Hoy comienza una experiencia gracias al milagro de la palabra. Hoy no es un día más: hoy la palabra inaugura la primavera y hay clima de festejo en la casa de los libros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;José María Gatti&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8038314704578113564-6141108677930280626?l=huergolibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://huergolibros.blogspot.com/feeds/6141108677930280626/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/09/bienvenidos-los-libros-debo-confesar.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/6141108677930280626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8038314704578113564/posts/default/6141108677930280626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://huergolibros.blogspot.com/2010/09/bienvenidos-los-libros-debo-confesar.html' title=''/><author><name>JOSE MARIA GATTI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17637816002540696163</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/THGzZojtQpI/AAAAAAAAAAM/-SNZWj-3FVQ/S220/foto+jose+maria+gatti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_74SITQv3dAk/TJfLm0cBk7I/AAAAAAAAACs/2hcfv_WHzNQ/s72-c/DSCN0831.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
